N/A: Lo prometido es deuda.
Narrador Omnisciente.
La habitación estaba envuelta en una luz tenue y cálida, filtrada por cristales kryptonianos que pulsaban con tonos suaves cada vez que Lena gemía entre contracciones. El aire olía a humedad, piel y electricidad. Afuera, todo el palacio estaba en silencio, expectante. La princesa consorte estaba en trabajo de parto.
Kara no se había separado de ella ni un solo segundo.
De rodillas junto a la cama, con la mano apretada entre las de Lena, la frente contra su hombro, susurraba con voz rota:
—Vamos, Zhao... ya casi. Ya vienen. Ya los vas a ver. Estoy aquí. Estoy aquí. Estoy contigo hasta el último aliento.
Lena apretaba los dientes, bañada en sudor, jadeante, los labios partidos y los ojos desbordados de lágrimas.
—Duele, Kara... Duele tanto...
—Lo sé, lo sé. —Murmuró la kryptoniana, su voz deshaciéndose en pura ternura.— Pero puedes con esto, mi amor. Eres la criatura más fuerte que he visto en mi vida. Rao, Lena... estás dando a luz a nuestras estrellas. Ellos te están buscando. Ya los vas a tener.
El equipo médico hablaba en voz baja, casi reverente. Una matrona kryptoniana se acercó, asintiendo.
—Está coronando. Un último empuje, princesa y tendrá a su bebé entre los brazos.
—Vamos, Lena. Uno más. —Suplicó Kara, y besó su frente.— Uno más, y lo tendrás aquí. Te lo prometo.
Lena gritó. Un grito que sacudió las paredes, que arrancó lágrimas de los ojos de Kara. Y entonces...
Un llanto.
Agudo. Fuerte. Vivo.
—Es un niño. —Anunció la matrona.
El bebé fue alzado en el aire. Pequeño, húmedo, con el cabello oscuro y el rostro arrugado por el esfuerzo de nacer.
Lena rompió en sollozos.
—Déjenme verlo... por favor...
Kara apenas pudo contener el grito de emoción.
—¡Míralo, Lena! Es perfecto. ¡Es nuestro! ¡Es nuestro hijo!
El bebé fue depositado sobre el pecho desnudo de Lena. Ella lo abrazó con un gemido, besando su cabecita, susurrando su nombre aún no dicho, solo pensado. Amor absoluto.
—Aún falta uno. —Avisó la matrona.
Lena cerró los ojos. No creía tener fuerzas.
Pero Kara tomó su rostro entre las manos.
—Uno más, Lena. Una última vez. Por ella. Por nosotros. Te lo juro... te tengo. Si no puedes, yo lo haré por ti. — La devoción de la princesa enterneció completamente a los presentes. — Prometo buscar la forma de tomar tu dolor y hacerlo mío.
Y con un último aliento, Lena empujó.
Otro llanto.
Más suave. Más agudo. Como el susurro de una melodía.
—Es una niña.
El tiempo se detuvo.
Kara ya no lloraba. Sollozaba con fuerza como una pequeña perdida.
—Rao... es una niña. Es nuestra hija.
Le entregaron a la bebé. Kara la acunó contra su pecho, temblando.
Y por primera vez en su vida... Kara Zor-El se arrodilló no ante una reina, ni un templo, sino ante una criatura de menos de cuatro kilos.
Se arrodilló ante su hija. Y lloró sobre su pelo mientras lanzaba alabanzas ante un ser que apenas comprendía el funcionamiento del mundo.
ESTÁS LEYENDO
One Shot Supercorp
FanfictionOne shot Supercorp de creación propia, algunos serán según la serie, otros serán de universos alternos.
