Narrador Omnisciente.
Kara sostenía la mano de Lena con una fuerza contenida que no se comparaba en nada a sus proezas como heroína. Esa era una batalla distinta, una en la que ella era apenas una espectadora aferrada al milagro que se gestaba entre los brazos de la mujer que amaba.
—¡Ahora, Lena! ¡Puja! —Ordenó Alex, con los guantes empapados y la voz firme, pero cálida.
El cuerpo de Lena tembló, y Kara sintió cómo sus dedos eran apretados con una fuerza desesperada. Lena gritó. Un grito primario, animal, humano, kryptoniano, mágico. Un sonido desgarrador que pareció quebrar el aire, y también el alma de Kara.
—Estoy aquí, mi amor. Estoy aquí, contigo. Te amo. Te amo tanto. —Besó su sien empapada, con lágrimas propias deslizándose hasta mezclarse con las gotas de sudor de Lena.
—¡Vamos, una vez más! —Gritó Alex desde entre las piernas de la pelinegra.
—¡No puedo! —Jadeó Lena, su voz rota.
—¡Sí puedes! —Kara le tomó el rostro, obligándola a mirarla. Sus frentes se tocaron, sus narices se rozaron, sus almas se alinearon. —Por ella. Por nuestra hija. Eres más fuerte que cualquier mujer que haya conocido. Y te necesito. Te necesito para ver lo hermosa que será, para amarla contigo.
Los ojos verdes se llenaron de lágrimas... pero también de furia y decisión.
Lena gritó con todo lo que tenía, dejando que la contracción le partiera el cuerpo en dos mientras empujaba con el alma.
Un silencio seguido de un llanto.
Un llanto fino, fuerte, inconfundible.
—¡Está aquí! —Exclamó Alex con la voz quebrada.— Kara, Lena... lo lograron. ¡Está aquí!
Kara no podía moverse. Su corazón latía tan rápido que creía estar a punto de explotar.
—¿Está bien? —Preguntó entre sollozos. — Alex, dime que ella está bien .
—Perfectamente bien. —Dijo Alex, emocionada.— ¡Y está... levitando!
Kara se rio entre lágrimas, observando cómo su hija, aún con restos de líquido amniótico, flotaba apenas unos centímetros sobre las manos de su tía, con los puños cerrados y los ojos muy abiertos.
—Por Rao... —Susurró Kara, cubriéndose la boca con las manos.— Es... es perfecta.
Alex la envolvió con una manta caliente y la depositó en los brazos temblorosos de Kara, que apenas podía respirar de la emoción.
—Hola, pequeña. —Susurró, besándole la frente.— Bienvenida a casa. Bienvenida a nuestro mundo.
Volteó, encontrando a Lena desfallecida pero consciente, con una sonrisa apenas esbozada.
—Está aquí, Lee. Nuestra hija está aquí... y es maravillosa. — Sus ojos buscaban desesperadamente a Lena. — Ella se parece a ti, mi cielo.
Lena asintió con lágrimas silenciosas. No tenía fuerzas, pero su mirada decía más que mil palabras. Kara la comprendió. Se inclinó y le dejó un beso suave, cuidadoso, en los labios.
—Gracias. Gracias por darle vida a este milagro.
La habitación estaba en silencio. Solo se oía la respiración entrecortada de Lena, los murmullos suaves de Kara y los dulces arrullos que comenzaban a brotar de la criatura envuelta como una estrella fugaz en una manta.
—Voy a limpiarla un poco más y a revisarla por completo. —Informó Alex, aún conmovida.—Ustedes... solo estén con ella.
Kara asintió y se acomodó al lado de Lena, que aún yacía recostada, demasiado débil para hablar, pero con los ojos fijos en su hija.
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One Shot Supercorp
FanfictionOne shot Supercorp de creación propia, algunos serán según la serie, otros serán de universos alternos.
