Imola

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Harriet

Han pasado muchas cosas, la última vez que vi a Jean fue el día del evento, donde pudimos compartir un poco más de nosotros, pero ya no lo he visto desde entonces.

Yo he estado ocupada ideando una idea para sacar al flote al refugio, Estas 4 semana he estado ideando una propuesta, ya le dije a mi padre y le encanto, mi único inconveniente ahora es que para que funcione esto tiene que aceptar Jean, pues él será la cara de mi idea. Así que este fin tengo que convencer a Jean de que ayude.

<<<19 DE MAYO<<<<

IMOLA-ITALIA

La carrera en Italia era este fin de semana, esta vez viajaba con mi familia, ya que nos quedaremos unos días más pues vamos a estar en casa de mis abuelos. Llegamos al aeropuerto super temprano (madrugada) ya que teníamos que documentar las maletas, mientras mis padres hacían eso yo me fui con Jason a buscar algo de comer en la Salita a la que podíamos ingresar por ser de primera clase.

-Harriet

- ¿Qué pasa?

- ¿Cómo decidiste que era el momento de presentar a Marco a la familia? - lo miro sorprendida pues es la primera vez que mi hermano se atreve a hablarme acerca de esos temas

- Mmm pues la verdad ellos lo descubrieron, ¿no recuerdas como se puso papá cuando nos encontró afuera en el patio? – tiemblo de la vergüenza al recordar ese trágico momento. Ese día regresábamos de una cita a la cual no tenía permiso, así que me escape, grave error, nunca se escapen de una casa con alta seguridad. El chiste es que me había escabullido por el jardín, a la hora de regresar nos despedimos como una pareja normal y mi padre nos vio besarnos en los arbustos.

- Es cierto, ya recuerdo, estuviste castigada unas buenas dos semanas-

- Regresando al tema, ¿Cómo se llama?

- Alex...Alexandra, es una chica de mi clase, últimamente hemos estado muy juntitos y lo quiero volver oficial.

- ¿Pues entonces que esperas galán?, regresando de Mónaco lo haces oficial – Después de la carrera en Italia sigue la de Mónaco justo la semana siguiente, por eso nos quedaremos la semana con los abuelos ya que de Imola a Mónaco son como 15 minutos en auto.

-Muy bien, lo hare regresando. - justo en ese momento mis padres entraron por la puerta avisándonos que era hora de abordar.

Al llegar nos pasaron a recoger para llevarnos hasta la casa de abuelos.

La casa de mis abuelos se encuentra en las colinas que rodean Imola, en un pequeño pueblo llamado Dozza. Este lugar, aunque modesto, tiene una belleza que no necesita adornos. Es una villa grande, de estilo clásico. Desde allí, se puede ver todo el valle y los campos de viñedos. La casa es una mezcla perfecta entre lo antiguo y lo moderno. Las paredes, construidas con piedra envejecida, le dan ese toque rústico que tanto me gusta. Al cruzar la puerta de madera, lo primero que noto es el aire fresco que entra desde las ventanas de cristal de piso a techo. A veces, cuando me siento en la sala principal, me olvido del tiempo. El sol se cuela entre las vigas de madera del techo, creando rayos de luz que juegan con las sombras del lugar, dándole un toque cálido y acogedor.

Fuera, el jardín está lleno de olivos y flores que se dispersan por todo el terreno. La piscina, con su borde infinito, parece fundirse con el paisaje, y desde allí, se puede ver cómo el sol se pone lentamente detrás de las colinas, tiñendo el cielo de tonos dorados y rosas. Es el lugar perfecto para desconectar, para pensar, para dejar que las ideas fluyan sin presiones. Este fin de semana, mientras la carrera en Imola se lleva a cabo, decidín encontrar algo de calma y pensar en todo lo que está por venir. La casa de mis abuelos siempre ha sido mi refugio, y sé que es el lugar adecuado para comenzar con algo importante.

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