Jean
La luz de la mañana entraba por la ventana, más intensa de lo que me habría gustado. No estaba acostumbrado a despertar con la cabeza tan pesada. Pero algo más que el alcohol estaba ahí, pesando en mi pecho. Un nudo que no podía explicar.
Me levanté de la cama con la mirada aún nublada por los recuerdos de la noche anterior. No había dormido mucho, eso lo sabía. Pero no era solo eso lo que me mantenía alerta. El simple hecho de que me encontraba a tan solo unas horas de la clasificación y todo lo que había sucedido en el yate me rondaba la cabeza.
¿Qué había pasado? ¿Por qué, después de todo este tiempo, ahora me sentía tan extraño?
La imagen de Harriet apareció en mi mente, sentada en la terraza, riendo con otros, esa tranquilidad que siempre parecía tener. Pero luego recuerdo cómo se acercó, cómo me dijo que me alejara de la bebida, como si fuera una especie de madre. Tal vez estaba un poco molesto por eso, pero lo que más me confundía era que me había importado tanto.
Al principio había pensado que solo era otra noche, otra fiesta más. Pero no, algo había cambiado en el aire. Estaba claro que ella lo había notado también, ¿por qué sino se habría acercado para regañarme así?
Y luego, la caminata... La manera en la que ella se había quedado en silencio, sin prisa por decir nada, pero con una calma que me descolocaba más que cualquier cosa. En ese momento, no había forma de negar que algo pasaba entre nosotros. No era solo por lo que ocurrió en el yate, sino por cómo me sentía al tenerla cerca.
Lo que realmente me dejó pensando fue el momento en que tomé su mejilla, como si fuera lo más natural del mundo. No tenía sentido, ¿qué carajo quería hacer en ese momento?
En serio, ¿qué había estado pensando? Quería besarla. No tenía duda de eso. Pero no lo hice. Me quedé ahí, con la mano sobre su piel, con los dedos acariciando sin darme cuenta. Y luego simplemente me eché atrás, como si de repente hubiera olvidado lo que sentía.
Pero lo peor de todo era que me molestaba que no lo hubiera hecho. Como si hubiera pasado algo entre nosotros, algo que solo yo estaba sintiendo. Y ni siquiera sabía si a ella le importaba lo más mínimo.
En ese momento, no podía dejar de preguntarme por qué todo esto me importaba tanto. ¿Qué carajo estaba pasando conmigo?
El día comenzó con el bullicio típico de un entrenamiento matutino en Mónaco. El paddock estaba lleno de energía, coches rugiendo y mecánicos corriendo de un lado a otro, pero algo en el aire me decía que no iba a ser un día como los demás.
Estaba enfocado, como siempre lo estoy antes de salir al circuito. Los nervios y la adrenalina empezaban a invadir mi cuerpo, y la rutina de la clasificación parecía ser lo único que importaba. Sin embargo, esa sensación de incomodidad seguía ahí, taladrando mi mente. Todo por la noche anterior.
El entrenamiento pasó sin mayor novedad, mi concentración estaba puesta en los tiempos, los giros, en ser lo mejor. Pero en algún rincón de mi cabeza, la imagen de Harriet no dejaba de aparecer. Algo en mí quería que ella estuviera cerca, como siempre. Quería verla en el paddock, con su calma, observando el caos de la pista como solo ella podía hacerlo. Pero cuando miré entre la multitud, no estaba ahí. No estaba en el lugar donde solía estar, apoyándome desde la barrera, con su mirada que todo lo entendía.
La clasificación se acercaba, y por alguna razón, no podía quitarme ese pensamiento. Había algo raro, algo que no me encajaba. Decidí dejar de buscarla, de forzar la situación, pero no podía evitar preguntarme, ¿por qué no estaba abajo?
Finalmente, al tomar un respiro entre los entrenamientos, la vi. Estaba en las gradas, con su familia. No pude evitar notar que estaba en un lugar tan
diferente a donde siempre solía estar. Estaba tranquila, conversando con su hermano. Todo parecía normal, pero algo en mi interior se tensó al verla allí.
ESTÁS LEYENDO
Dos mundos
RomansaHarriet y Jean vienen de mundos opuestos. Ella quiere cambiar el mundo, él solo quiere ganar. Obligados a trabajar juntos en medio del caos de la Fórmula 1, lo que empieza como tensión se convierte en algo mucho más complicado... y tal vez imposible...
