Harriet
01 de enero 2024
Mi celular no paraba de vibrar.
Primero fue un mensaje de Kendall.
Luego otro.
Luego seis más.
«Despierta ahora mismo.»
«Estás en todas partes.»
«No me hagas ir a sacudirte.»
Fue el zumbido incesante de las notificaciones lo que me obligó a abrir los ojos. La resaca del after todavía se sentía en mis piernas, en mi voz, en el ritmo lento de mis pensamientos. Me levanté a tientas y tomé el teléfono de la mesita.
Instagram.
Twitter.
Incluso LinkedIn.
Mi nombre estaba en boca de todos.
Y ahí estaba.
Una foto.
La foto.
Yo, riendo.
Jean, con una mano en mi cintura.
Nuestros rostros absurdamente cerca.
Y un flash congelando ese instante que, hasta anoche, había sido solo nuestro.
El titular de una revista digital:
"Harriet Adams y Jean Stone: ¿la pareja sorpresa del 2024?"
Me quedé mirándola un largo segundo. No sabía si quería reír o esconderme en el armario.
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—¿Quieres saber lo peor? —le dije a Kendall, cuando apareció media hora después con croissants y una mirada de "te lo dije".
—Dime.
—Ni siquiera es una mala foto.
Ella rió mientras se sentaba en mi sofá.
—No. De hecho, parece el anuncio de una película romántica que vería mil veces.
Rodé los ojos, aunque por dentro... sabía que tenía razón.
—¿Y él ya lo vio? —preguntó con la boca llena.
No lo había visto. Todavía.
O eso pensaba... hasta que mi celular volvió a vibrar.
Jean: «Me gusta cómo salimos. Aunque podrías haberme avisado que éramos portada.»
Lo leí tres veces. Sonreí como una tonta. Pero no respondí.
No todavía.
El teléfono no había dejado de sonar.
Primero fue mi correo personal. Después, una cadena interminable de notificaciones de prensa. El artículo de la revista VOX Celeb se había viralizado en menos de seis horas. Y ahora... ahora sonaba el teléfono fijo del departamento.
—¿Quién usa aún teléfono fijo? —masculle mientras apretaba el puente de su nariz.
—Harriet. —La voz grave y cortante de su padre retumbó por el auricular apenas descolgó—. ¿Puedes explicarme qué es esto?
No necesitaba que se lo leyera. Ya lo había visto. Una foto de Jean y yo, en plena alfombra, demasiado cerca, su sonrisa iluminada, la mano de él en su cintura. Los flashes capturaron justo ese momento de tensión dulce que ambos fingían ignorar.
—Es una foto —respondió, muy consciente de que ese tono solo empeoraría las cosas.
—Lo primero que te digo y lo haces, Harriet. —Su voz sonó seria. Demasiado.
Fruncí el ceño y me enderecé en el sofá, como si pudiera enderezar también mi consciencia.
—¿Perdón? —alcancé a decir, aún sin entender del todo.
—Te pedí que evitaras escándalos —repitió él, como si yo fuera una adolescente y no la RP oficial de su empresa en eventos de alto perfil—. ¿Y qué haces? Sales en portada con Jean Stone, a las tres de la mañana, pegadita a él como si fueran protagonistas de una película romántica de bajo presupuesto.
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Dos mundos
RomanceHarriet y Jean vienen de mundos opuestos. Ella quiere cambiar el mundo, él solo quiere ganar. Obligados a trabajar juntos en medio del caos de la Fórmula 1, lo que empieza como tensión se convierte en algo mucho más complicado... y tal vez imposible...
