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Mientras Jerome se encargaba de asegurarse que Adam estaba bien encerrado en una de las celdas del complejo, Bucky y Lucas fueron cada uno por su lado. Lucas a solucionar lo de Visión, porque sabía que ya lo habría visto Wanda, y Bucky a darse una ducha rápida y cambiarse el desgastado uniforme.

Tony Stark entró con paso firme, sin su traje, sin armadura. Solo él. Aunque su expresión bastaba para saber que venía armado: de furia, decepción y de una montaña de pensamientos oscuros que llevaba horas masticando.

Bucky estaba allí, solo. Se había duchado, pero tenía aún una herida abierta en el pómulo y otra en el brazo. Su respiración era tranquila, como si hubiera estado esperando este momento desde hacía días. Algo en la cara de Tony le decía que él ya lo sabía.

Se giró apenas al oír los pasos. Sus ojos azules buscaron los de Tony. No dijo nada.

Tony se detuvo a un par de metros. Lo miró como si le costara decidir si hablarle o dispararle.

—Podrías haber elegido a cualquiera —empezó Tony, con voz baja pero cargada como dinamita—. Podrías haber ignorado tus impulsos. Podrías haber sido decente por una vez en tu vida, Barnes.

Bucky bajó la mirada, sin moverse. Su mandíbula apretada. Eso le confirmaba que Tony ya lo sabía. Puto Sam. Pensó.

—No fue así, Tony. No fue un capricho. No fue algo sucio. —hablaba con completa calma.

—¿No fue sucio? —repitió Stark con una risa hueca—. Claro que no. Solo te metiste en la cama con mi hija sabiendo quién eras, sabiendo lo que has sido, y sabiendo perfectamente que era lo único que podía matarme en vida. Te di un voto de confianza, acepté este sinsentido de relación porque conozco a mi hija y es caprichosa. Pero tú... Te ocupaste de estar para siempre, ¿no?

—La quiero. —fue todo lo que dijo Bucky.

Tony lo miró como si le hubiera escupido en la cara.

—¿La quieres? ¿¡La quieres!? ¡Tú no sabes lo que significa querer a alguien, Bucky! ¡Tú destruyes todo lo que tocas! ¿Ahora me vas a decir que lo tuyo con ella fue romántico? ¿Una historia de redención? ¡No eres un maldito héroe de novela!

—Sé que no. —dijo él con tono firme—. Pero no soy el monstruo que tú decidiste que fuera. No desde hace tiempo.

—¡No tienes derecho a hablar de redención cuando te acuestas con una niña que confía en ti, que cree que eres mejor de lo que eres! —gritó Tony, dando un paso más cerca—. ¡Te aprovechas de eso! ¡Te metes en su vida como si lo merecieras!

—¡Ella no es una niña! —rugió por fin Bucky, dando un paso al frente también—. Es una mujer. Y fue ella la que me salvó. No al revés. Yo me alejé. Yo lo intenté. Pero ella me vio cuando ni yo podía hacerlo. Me dio identidad, ¿sabes? Me llamó por mi nombre y no como "Soldado de Invierno". Me dio ganas de vivir, Tony, de salir adelante. De arreglarme de recuperarme, volví a ser James Barnes, más allá de un soldado, de un asesino. Y no me arrepentiré jamás de eso así que. —se acercó a él.— si me vas a hacer algo por eso, hazlo ya.

Se quedaron cara a cara. Casi tocándose. Dos soldados viejos. Dos hombres quebrados.

Tony temblaba.

—¿La embarazaste a propósito?

—No. Nos cuidábamos para que esto no pasara, pero pasó. —la respuesta fue inmediata, clara—. Pero si crees que no me hago responsable, si crees que la voy a dejar sola con esto... no me conoces, Tony. No después de todo lo que hemos pasado.

—Te conozco, Barnes, mucho más de lo que crees. —susurró Stark, pero su voz se rompía.— volviste a ser tú, un niñato delincuente en busca de sexo con cualquier chica que tuvo mala suerte y embarazó a mi pobre niña.

Who is? | Bucky BarnesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora