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Otro día más, mañana vacía, silencio agobiante, miradas cargadas de odio y sentimiento contenido. Parecía que el ambiente familiar se había cargado de tensión y estrategia, parecía una partida de póker. Lucas estaba sentado en la puerta, tirado en el suelo mirado con expresión vacía y cansada a Wanda, fijamente. Ella ni se inmutaba. La niña que había estado jugando todo el día con Carey, dormía en el piso de arriba, sin saber qué pasaba y simplemente disfrutaba con calma el día, alegre de que hacía ya un tiempo que no iba al colegio.

Lucas se mordía con nerviosismo el dedo pulgar, pero en el resto de sus expresiones no se adivinaba el odio y asco con el que miraba a su esposa. Bucky jugueteaba con una pieza de ajedrez, había estado jugando con Alan durante la mañana, una partida silenciosa y sin gracia. Él, angustiado pero completamente inexpresivo, observaba a la ventana, casi esperando que alguien los atacara.

Jerome estaba sentado en la guía de la ventana, semi abierta. Su largo y fuerte cuerpo descansaba aunque sus músculos mostraban toda la tensión del mundo. Era completamente extraño verlo sin traje y verlo tan tenso, parecía otra persona. Él sabía que eso iba a estallar.

Y de pronto, pasó.

—¿Qué miras? —habló Wanda y todos la miraron, Lucas se quedó estático.

—Nada que me guste. —respondió con calma Lucas. Jerome cerró los ojos y soltó aire por la nariz, Bucky abrió los ojos como platos.

—Eres un imbécil. —contestó ella, contraatacando como si le diera asco si quiera hablarle.

—Soy completamente imbécil por haber estado contigo, de eso estoy seguro.

Jerome se levantó y se puso en medio de ambos, incluso en la distancia, era completamente peligrosa una discusión de ellos.

—No hagan esto aquí...

—Dile al idiota de tu hermano que se meta en lo suyo.

Jerome alzó ambas cejas y se giró para mirarla. No ofendido, pero sí sorprendido.

—Wanda, no quieres decir eso... —murmuró Jerome.

Lucas seguía inmóvil, sentado en el suelo, con los brazos cruzados y la mirada fija en el suelo. Solo habló cuando el silencio se volvió insoportable.

—No, déjala. Que lo diga. —Levantó la vista hacia ella—. Ya que empezó, que termine lo que vino a decir.

Wanda tragó saliva. Por un segundo pareció arrepentirse, pero luego respiró hondo y dejó que la rabia la empujara.

—No puedo más, Lucas. No puedo seguir fingiendo que esto... que nosotros... tiene algún sentido.

—Fingiendo. —Él repitió la palabra, como si la saboreara—. Esa es buena.

Jerome dio un paso hacia ellos.

—No empiecen—, advirtió.

—No, déjalo —dijo Lucas con un tono gélido—. Quiero escuchar de su boca lo que lleva evitando desde hace meses.

Wanda lo miró directamente, los ojos rojos, pero no por el poder, sino por las lágrimas contenidas.

—Perdón por no quererte como tú querías, Lucas. No como tú creías. Me sentía... sola. Y tú estabas ahí, siempre tan seguro, tan brillante, tan dispuesto a rescatarme de mis propios escombros. Y me dejé querer porque necesitaba sentirme a salvo. No porque te amara.

Jerome cerró los ojos. Bucky, en la esquina, bajó la cabeza sin atreverse a decir nada.

Lucas no se movió.

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⏰ Última actualización: Oct 21, 2025 ⏰

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Who is? | Bucky BarnesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora