La mañana emergió con una densidad extraña, como si el aire mismo supiera que algo estaba a punto de cambiar. El sol apenas comenzaba a rasgar el cielo con su luz pálida, mientras el rocío se aferraba a la hierba como un último suspiro del sueño nocturno.
Fuera de la cabaña, el aire era helado. Pero Jerome, como si el frío no tuviera ningún dominio sobre él, hacía flexiones sobre la tierra húmeda, sin camiseta, su respiración marcada y controlada. Sus músculos, esculpidos con siglos de disciplina divina, se tensaban con cada movimiento, pero lo que más llamaba la atención era el tatuaje que serpenteaba por su brazo izquierdo: una pitón negra y dorada, perfectamente trazada, enrollada desde el hombro hasta la muñeca como si estuviera viva... y a punto de despertar.
Lucas estaba sentado en uno de los troncos del perímetro, abrazando una taza metálica con la frase: "World's Okayest Dad." Observaba a Jerome en silencio, entre divertido y molesto por lo impecable que parecía incluso cubierto de sudor.
Bucky salió poco después. Llevaba una camiseta negra y los ojos hundidos por una noche sin sueño. Se acercó con lentitud, como si le pesara cada paso. Lucas alzó su taza a modo de saludo.
—¿Dormiste algo?
—No mucho —contestó Bucky, y al llegar a Jerome, puso una mano firme en su espalda, presionando con fuerza.
—Que me ahogo, Bucky —se quejó Jerome con una risa jadeante.
Bucky sonrió con nostalgia.
—No seas blandito, eres un dios. En mi época, me pisaban la espalda y aún así hacía el doble de estas.
Jerome, riendo, se dejó caer de espaldas sobre el suelo húmedo, respirando agitadamente mientras una gota de sudor se deslizaba por su frente, haciéndolo parecer más una estatua viviente que un hombre real. Lucas frunció el ceño.
—Qué asco me das. Yo hago veinte y me pongo color langostino —gruñó, dándole una patada floja en la pierna con fingida molestia.
—Y encima sonríe como en un maldito anuncio de pasta dental —añadió Bucky, bajando la mirada con gesto picado—. Te voy a ganar.
—¿Perdón? —Jerome lo miró con una mezcla de sorpresa y diversión. Cuando vio que Bucky comenzaba a quitarse la camiseta, soltó una carcajada—. Buck, hago esto todos los días. No es una competición.
—Ahora lo es —dijo Bucky con tono sombrío.
Lucas soltó una risita, dándole otro trago a su café.
—¿Qué sigue? ¿Medírsela? —comentó con sorna.
Jerome alzó una ceja, sin perder la sonrisa. Conocía a Bucky. Sabía que no estaba compitiendo por orgullo, sino por celos. Y aunque fingiera que no, le dolía.
La competencia comenzó sin más. A la señal de Lucas, ambos hombres descendieron al suelo y empezaron las flexiones al unísono. El ambiente se llenó del sonido de la respiración, del roce de los antebrazos contra la tierra húmeda.
Unos minutos después, Alan y Carey salieron al porche. Carey, aún con el pelo revuelto por el sueño, se frotaba los ojos.
—¿Qué está pasando aquí? —preguntó, acercándose con curiosidad.
—Competición de machos —declaró Alan, divertido.
Carey se agachó para observar el tatuaje de Jerome, que brillaba bajo la luz matinal como si las escamas fuesen reales. Jerome sonrió al sentir su atención, pero fue Bucky quien dejó de respirar por un segundo. El simple gesto, el modo en que ella miró a Jerome con genuino interés, le encendió la sangre.
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Who is? | Bucky Barnes
FanfictionLa hija de Tony Stark se había ido durante cuatro años, en busca de aclarar sus ideas y sentimientos. Había estado con Peter Parker durante una corta pero intensa relación, pero al empezar a sentirse atraída por, quizás, la única persona con la que...
