Juego perverso

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Jeff y Erin entraron con sigilo a la habitación de la pareja de recién casados, listos para tomar prestadas varias cosas, entre ellas ropa y zapatos. Erin se abalanzó hacia las maletas mientras le indicaba a Jeff que tomara algunas cosas del baño.

El chico asintió y caminó al baño. Tomó una navaja de afeitar, unas tijeras, y un paquete de cepillos de dientes y pasta dental, que estaba nuevo. Erin entró al baño, y le guiñó un ojo a través del espejo. Jeff sintió que el calor le subía al cuerpo. -¿Todo listo?- le preguntó a ella. La chica asintió, y después salió. Él giró instintivamente hacia la ducha del baño, y recordó el conjunto de ropa interior que ella había olvidado en otro hotel. Que posiblemente ella había usado con otra persona. Por alguna extraña razón, eso lo hacía sentirse furioso. Salió del baño, y se encontró solo.

Erin ya estaba dentro del baño de su habitación, bañándose.

Jeff cerró la puerta de la habitación con suficiente fuerza, para dejarle saber a la asesina que ya había llegado. Arrastró sus pies hasta la cama, y se sentó en el esponjoso colchón. Erin había dejado la puerta del baño un poco entreabierta. Jeff desvió la mirada cuando divisó la silueta de la chica en la ducha. -Maldito vapor- pensó él. Se tumbó de espaldas en la cama. Y su mano viajó hacia su chip de rastreo, perfectamente oculto. Ya no podía mantenerlo con él. Ya no lo quería. Ya no estaba dispuesto a traicionar a Erin. Se levantó de la cama y se dirigió hacia la ventana. Estaba pensando. Su ser había cambiado. Sentía algo. Algo que no sólo era deseo. En verdad le agradaba Erin. No para tener sexo como con las demás... Era algo diferente. Algo que lo hacia sentirse en el cielo. Su mirada viajó hacia la puerta del baño, en dónde Erin estaba cantando.

I like you a lot

Putting on my music while I'm watching the boys...

So I do what you want

Singing soft grunge just to soak up the noise...

Jeff suspiró. Estaba perdido. Tenía miedo de que ella no sintiera lo mismo. Le aterraba. Porque sabía que ella era fuego. Y el fuego es indomable. Y él jamás podría seguir sin ella. Volvió a pasarse la mano y la dejó ahí en dónde estaba el chip. De su bolsillo sacó la navaja de afeitar. Erin parecía no salir del baño. Abrió la ventana, y el aire refrescó su cuerpo. Tomó aire.

Cause I like you a lot

No holds barred, I've been sent to destroy...*

Seguía Erin. Ella no tenía idea del efecto que causaba en él. No tenía idea de que la sensualidad de su voz, le estaba dando valor. Jeff se preparó. Y cortó su piel. Sólo lo necesario. Sacó sus brazos por la ventana para no derramar sangre. Se guardó la navaja, y empujó el aparato hasta que éste salió de su brazo. El chip comenzó a parpadear. Estaba lleno de sangre. De su brazo también salía sangre. Se llevó el chip a la boca y lo aplastó con sus dientes hasta que sintió que los pedacitos se esparcían por su boca. Luego los escupió por la ventana. Tan sólo unos segundos después, Erin salió del baño llevando una playera desgastada y unos pantalones holgados. -¿Qué haces?- le preguntó ella. Jeff trató de distraerla. -¿No ibas a ponerte un vestido?- le preguntó. Observó que ella fruncía el ceño. -¿Qué te sucedió en el antebrazo?- prosiguió ella, acercándose a él. Jeff se sujetó el antebrazo, y la miró a los ojos. -Esta es la última mentira, Erin- se dijo a sí mismo. -Me corté cuando traté de abrir la ventana- contestó. Erin suavizó su mirada, y lo tomó del antebrazo. -Vamos a revisarte- comentó mientras lo llevaba al baño. Los espejos estaban empañados y se sentía calor. La ropa de Jeff se le pegó al cuerpo. Erin trató de ignorar el perfecto torso del chico.

Jeff se quedó muy quieto cuando Erin le lavó la herida. No era grave y sanaría sola. -Bueno... parece que ya quedó, no es nada grave... Jeff-1, Ventana-0 - comentó ella. Ambos rieron. -Báñate. Hoy estoy de suerte, y quiero ganar dinero... mucho dinero- dijo ella, saliendo del baño. Jeff cerró la puerta con seguro. Sacó la navaja y la enjuagó. Sacó también las tijeras. Dejó todo sobre el lavabo y se desvistió. Su reflejo no le agradó. Era el antiguo Jeff. Tomó entre sus dedos sus mechones de cabello. Se dijo a sí mismo que era diferente. Se sentía diferente. Sería diferente por ella. Tomó las tijeras y cortó su cabello.

La Última JugadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora