34.

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Los fuertes rayos del sol que entraban por el enorme ventanal del dormitorio me obligaron a despertar y dudé por un momento de en dónde estaba, pero al girar la cabeza y ver a mi lado a Oliver boca abajo, desnudo, con una sábana cubriéndole de cintura para abajo y dormido profundamente, lo recordé todo y una extensa sonrisa se instaló en mi cara.

Era una cama matrimonial y muy cómoda. Me estiré y me levanté. No me molesté en taparme, porque sólo estábamos nosotros dos. Me asomé por la ventana y observé el jardín con su mesa y sillas para pasar el rato. Era todo precioso. Florencia era preciosa.

Volví a la cama y acaricié su espalda de arriba abajo. Todavía no sabía por qué no tenía ningún tatuaje en su espalda. Era uno de los pocos espacios sin tatuar, además de algún trozo en sus piernas, y su cara.

Entonces se me ocurrió algo. Locura, niñatada, pero se me ocurrió.

Me levanté sin hacer mucho ruido para que no se despertase y empecé a buscar por toda la habitación un rotulador negro, pero no lo encontré.

Era un dormitorio, por lo menos uno tenía que haber.

Busqué y busqué hasta que lo encontré en el salón. Era un rotulador negro, fino y permanente. Mucho mejor.

Volví con él y sin que se diese cuenta, me senté a su lado y comencé a escribir a lo ancho de toda su espalda.
"Anoche, después de darme la mejor noche de mi vida, me preguntaste por qué te quiero y yo no te respondí porque no lo supe, y era verdad, pero ahora lo . Te quiero porque haces que sea yo, que sea quien soy, que sea quien quiera ser. Te quiero porque estar contigo, es estar a salvo, nada puede hacerme daño, a tu lado podría luchar contra todo, podría enfrentarme a cualquier cosa sin tener miedo porque que estás a mi lado y que jamás me abandonarás. Te quiero porque, después de todo y de tanto, te has instalado en mi corazón para siempre y no piensas irte, pero tampoco te voy a dejar hacerlo. Es como si hubiese un muro enorme alrededor de mi corazón y estuvieses encerrado en él. Nadie más puede ni podrá entrar jamás, pero tienes pase VIP. Te quiero porque me haces la mujer más feliz del mundo. Porque me iría contigo a cualquier lugar del mundo, porque si me dices de irnos, me voy; si me dices de quedarnos, me quedo; si me dices de mudarnos a China, me mudo. Pero contigo. Porque que no podría ser feliz sin ti. Porque quiero estar a tu lado toda la vida. Me da igual si hay alguien que no lo entienda, nosotros lo entendemos. Somos nosotros quienes han vivido todo esto, nadie se imagina lo que ha pasado entre nosotros y te juro que no cambiaría nada. Ni siquiera los momentos malos, porque esos nos han llevado a nuestras mejores reconciliaciones y si no, míranos. Quiero pedirte que no te vayas y que si lo haces, me lleves contigo. Quiero pedirte que nunca dejes de quererme, que nunca me dejes, básicamente porque me matarías. Me destruirías totalmente.
Quiero recordarte cada día lo que siento por ti, lo que tú sientes por mí y lo feliz que me haces. Quiero besarte cada día, que me despiertes a besos o con tus características caricias, verme reflejada en tus ojos y que sean ellos los que me hablen en silencio.
Te quiero, grandullón. ¿Por qué te quiero? no tengo ni idea."

Merece la pena odiarteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora