Y Deuce no regresó a por mí...
Los gimoteos retumban en mi pecho y mi corazón duele mientras siento como mi caja torácica se aprieta contra mis pulmones. Las calientes lágrimas siguen su rumbo por mis mejillas. Mi corazón se estruja cada vez que mi mente recuerda la fría mirada de Deuce y sus palabras antes de marcharse y dejarme sola.
- ¡Deja de llorar, maldita sea! -El grito y la sacudida que le prosigue hace que detenga mis gimoteos. Las lágrimas siguen cayendo por mis mejillas pero aprieto los dientes contra la suave carne de mis labios; tragándome los sollozos. -Muévete -ordena el hombre.
-No no, no -niego repetidas veces mientras intento soltarme de su agarre y clavo mis pies en el suelo de cemento. Él me jala por el brazo con mucha fuerza, haciendo que caiga de rodillas al suelo. Mi pecho sube y baja debido al miedo que siento; solo quiero irme a casa.
- ¡Ey, JP! -vocifera el chico más joven, Ambrose.
- ¿Qué? -responde mientras me agarra por debajo de la axila y de un tirón me suspende del suelo.
-Deberías dejarme a la chica. -Dice y se rasca la parte trasera de la nuca.
- ¿Por qué haría eso? -De repente su voz se vuelve baja y ronca y su espalda se irgue dándole una apariencia más intimidante; el agarre en mi brazo empieza a doler.
-No te sirve de nada y yo te puedo conseguir algo mejor que ella. -Responde con simpleza.
Sin poder evitarlo, su comentario me ofende. Mi mandíbula se aprieta mientras observo a Ambrose. Su cabello rubio rojizo tiene un corte undercurt, unos potentes ojos verdes adornan su cincelado rostro y una pequeña capa de barba recubre su fuerte mandíbula; odio siquiera pensarlo pero, el maldito bastardo es atractivo, muy atractivo.
- ¿Y tú para qué la quieres? -pregunta entrecerrando los ojos hacia Ambrose
-Ya sabes... me encantan las morenas -dice mientras su verdosa mirada recorre mi cuerpo de arriba abajo, haciendo hincapié a su comentario.
JP parece pensarlo. Pasan segundos que a mí se me antojan una eternidad, el agarre alrededor de mi brazo desaparece sustituyéndolo por un empujón desde la espalda que me impulsa hacia adelante; hacia Ambrose.
-Toda tuya, Ambrose. Me voy, nos vemos en El cuartel. -Dice y luego se da la vuelta y echa andar hacia uno de los dos autos que están aparcados. En medio del camino se detiene y se da media vuelta. - ¡Hazla sufrir por mi! -Su voz esparce malicia y sus ojos arden en una ira incomprensible para mí.
- ¡Lo haré! -vocifera Ambrose mientras su brazo se cuela alrededor de mis hombros y aprieta con algo de fuerza.
El sonido cada vez más lejano del motor del auto desapareciendo en la oscuridad de la noche hace que mi corazón de un vuelco furioso contra mi pecho y que la desesperación se cuele en todo mi sistema.
-Camina -ordena Ambrose tomando mi brazo y obligándome a caminar.
-Por favor no -susurro con la voz entrecortada. Ignorando mi ruego, sigue tirando de mi brazo. La desesperación bombea ráfagas de adrenalina en mi cuerpo y el instinto de supervivencia se hace presente en mí.
Clavo mis uñas en el brazo izquierdo de Ambrose con todas mis fuerzas y lo araño lo más fuerte que puedo, me sacudo de un lado para el otro intentando escapar de su agarre y doy manotadas al aire. Me revuelvo contra su cuerpo, mientras escucho sus gruñidos y mis propios jadeos y respiración agitada. De repente logró liberarme de él y no lo pienso ni un segundo cuando salgo corriendo.
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Deuce
AçãoÉl no es como los típicos «chicos malos» que la mayoría de las historias describen. Él no tiene una motocicleta Harley Davidson, no, el tiene un Audi r8 color gris con las ventanas polarizadas y blindadas. Él no guarda cajetillas de cigarros Marlbor...
