118. Lang

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Scott te había invitado a su casa y, al rato de llegar, el timbre sonó. Scott se disculpó contigo antes de ir hacia a la puerta y, cuando volvió, cargaba una niña. Lo miraste confundida. Estudiaste a la niña y te diste cuenta que era parecida a él. Ella llevaba un vestido, una tiara y unas zapatillas. 

-Papi, ¿Quién es ella?-, preguntó la niña y él te dio una sonrisa incómoda.

-Oh-, murmuraste, procesando la información y, luego, te acercaste con la mejor de tus sonrisas a la linda niña -. Soy T/N, un gusto en conocerte. Soy amiga de tu papi. 

La niña te miró de arriba a abajo y se acercó a Scott para murmurarle algo. Scott rió y asintió, pero luego, hiso una mueca.

-O eso espero-, le contestó a su hija y la niña sonrió. 

-Soy Cassie-, se presentó la niña y estiró su mano, con intensiones de estrecharla contigo. No pudiste evitar sonreír por lo tierna que era la niña y aceptaste gustosa su mano. 

-T/N-, Scott llamó tu atención y tú lo miraste -. Le había prometido ir por un helado a Cassie, espero que no te moleste.

-Oh, no. Claro que no-, exclamaste y tomaste tu bolso -. Tengo trabajo que hacer, de todos modos.

-No, me refería a que nos acompañaras.

-Oh-, paraste en seco y miraste a la niña abrazada a su padre -. No lo se, Scott. Cassie debió haberte extrañado y...

-¡Yo quiero que vengas!-, interrumpió la niña y te quedaste sorprendida -. ¿Puedes cargarme?-, pidió estirando sus brazos.

Sonreíste y asentiste. Te acercaste y tomaste a Cassie entre tus brazos. Ella tomó un mechón de tu pelo y comenzó a jugar con el.

-Me gusta tu pelo, es muy suave-, murmuró y se paso un mechón por la mejilla, causando que rieras.

-A mi me encantaría tener esos hermosos ojos que tienes-, dijiste con una sonrisa -. Eres hermosa, Cassie. ¿Lo sabías?

La niña asintió eufórica.

-Papá me lo dice mucho. Es que soy como él-, no pudiste evitar reír y miraste a Scott, él cual las observaba a ambas.

-¿Qué?-, preguntaste y Scott negó.

-Nada-, murmuró con una sonrisa y Cassie rió.

-Papi, se te cae la baba. 

Scott se ruborizó ante eso y bajó la vista. Enternecida, te acercaste a él y le diste un rápido beso en la mejilla.

-¿Vamos a por el helado o no?-, preguntaste y Cassie rió.

-Le gustas a mi papi-, murmuró Cassie a tu oído -. Y yo quiero que salgas con él-, cuando la escuchaste, sentiste el calor en tus mejillas -. ¡Estas rojita como mi papi!-, exclamó y aplaudió.

MARVELDonde viven las historias. Descúbrelo ahora