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-Esta es mi casa, Wade. Yo dormiré en mi cama, tú en el suelo.
-Pero tu cama es gigante, podríamos dormir los dos allí. Inclusive, podríamos tener algo de acción.
Tomaste una de las tantas almohadas que tenías y se le aventaste en el rostro.
-¡Eres un estúpido, Wade!
Wade se rió y te devolvió la almohada, la cual te pegó en la cara.
-Lo siento, nena. Pero un Wilson no deja pasar la oportunidad de una buena venganza.
Tú te levantaste y te tiraste sobre él, tapando su cara con la almohada.
-¡Vas a morir, Wade Wilson!-, gritasté mientras que ambos reían a carcajadas -. ¡Di tus últimas palabras!
-¿Tienen que ser palabras?-, dijo él, quitándose la almohada de la cara -. Porque me gustaría otra cosa.
-¿Qué?
-Esto-, dijo y te tomó de las mejillas para poder besarte -. Ahora, ¿Tenemos sexo?-, bromeó cuando se separaron y tú le diste con la almohada que aún sostenías en tus manos.
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