—A ver si entendí—dice Zack, colocando sus manos sobre la mesa—. Así que mientras que Alex lidiaba con una perra psicótica...
—Dos de hecho...—le recuerdo.
—Dos perras psicóticas—pone los ojos en blanco—. Y tú estabas a punto de ser asesinada por un vampiro, ¿Del suelo salieron plantas...que te salvaron?—dice totalmente incrédulo.
—Así es—carraspeo.
Cuando todo aquello salía de la boca de alguien más no sonaba tan creíble como en mi mente.
—No es por nada Sarah, pero eso suena ridículo.
—Es cierto, yo mismo vi como un narciso brotaba del suelo, Zack aquí no hay esa clase de flores—habla Alex, poniéndose de mi lado.
Me vuelvo hacia él y le dedico una sonrisa de agradecimiento, pero a juzgar por la manera en que me miraba supuse que no la necesitaba, me dejaba en claro que siempre me apoyaría.
—Yo le creo—Rihanna levanta su mano.
—¿Es enserio?—su gemelo la mira estupefacto.
—Zack, hemos visto cosas fuera de lo normal, nosotros somos ejemplo de ello, ¿Y me dices que no crees en una estupidez como esta?—dice.
—De acuerdo—pone los ojos en blanco—. ¿A qué nos enfrentamos?—se vuelve hacia mí, atento a mi siguiente respuesta, pero antes de que pueda hablar Alex interviene.
—Era como si las plantas tuviesen vida—dice—. No sé de qué se trate pero tenemos que averiguarlo.
Algo en mi cabeza se enciende al instante, eso era exactamente lo que había pensado, pero ahora me daba cuenta de que estaba equivocada.
—No algo, si no alguien—digo, pasando la mirada por los presentes—. Alguien salvó mi vida.
El agua de la ducha estaba fría, me agrada cuando es así, se pone tibia cuando toca la piel de una persona. Lo caliente siempre predomina, cuando juntas frío y calor, este último siempre le ganará al otro.
Cierro los ojos y elevo la cabeza dejando que el agua caiga en mi rostro una última vez. Cierro el grifo y corro la cortina para salir.
Entonces grito.
—¡¿Pero qué rayos?!—rápidamente me cubro con la cortina—. ¿Qué crees que haces Alex?
—¿Puedes verme?—dice ignorando mi tono de voz.
Tuve que cerrar los ojos, aturdida. Era como si su voz estuviera dentro de mi cabeza.
—¿Se supone que no debería hacerlo?―le digo, haciendo una mueca.
—No, de hecho eso es genial—sonríe ampliamente.
Su mirada no estaba sobre mí como esperaba, más bien parecía perdida.
—Lárgate—le ordeno.
—Antes debo hablar contigo—dice rápidamente.
—¿No podría ser en otro momento?—aprieto los labios—. ¿O en otro lugar?
—No, tiene que ser ahora—insiste.
Suelto un bufido.
—¿Estás demente acaso?—digo furiosa—. ¡Demonios estoy en la ducha!—grito.
—¿Ducha dices?—dice desconcertado, segundos después abre los ojos como platos—. ¡Oh por Dios estás desnuda!—exclama avergonzado, girando su cabeza en otra dirección.
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The Creatures
VampireSarah Cooper creyó que su vida como estudiante en la Universidad de Mellow Ville estaría repleta de café, noches sin sueño y proyectos mortales, sin embargo, las cosas resultan diferentes al conocer a un chico de ojos azules del cual siente una mist...
