Sarah Cooper
―¿Es en serio?―me quejo, limpiando mi sangre con un trozo de papel―. ¿Acaso el día puede empeorar?―exclamo mirando hacia el techo.
¿Por qué hoy me ha pasado todo lo malo?
―Iré por una curita―dice Monique un tanto nerviosa antes ponerse de pie y salir disparada del salón.
Quería decirle que no se preocupara, que era una simple y pequeñísima cortada, apenas un rasguño, no era como si se me fuese a saltar una vena de allí. Además, no era absolutamente nada en comparación con el hecho de que a partir de ahora seré zurda temporalmente.
Estupendo.
Pasan unos segundos y el silencio en el aula logra desconcertarme, ya que, el grupo de personas con el que me había tocado compartirla no eran característicos por la habilidad de quedarse callados, ni mucho menos en un solo lugar. Un ruido, parecido a rasguños, me sobresalta, decido voltear para darme cuenta de la mirada de todos a mi alrededor clavada en mi persona. Me observan de una manera muy extraña y estremecedora, sus ojos como cuchillas afiladas.
Si las miradas matasen, probablemente ya estaría muerta. Me entra el pánico en el momento en que Scord levanta su brazo hacia mí, por un segundo creí que iba a golpearme, sin embargo Adelí detiene su movimiento sujetando su brazo con fuerza.
De acuerdo, no sé qué es más extraño...que Scord quisiera golpearme, o el que Adelí lo haya detenido...
―Ni se te ocurra―murmura Adelí entre dientes mirándolo amenazante.
Y por alguna razón eso llegó a darme miedo...
Noto que mi dedo aún sangra por lo que tengo que volverme por mi pequeño papel con el que he estado limpiando las pequeñas gotas de sangre, pero cuando miro hacia la mesa en la que me encuentro, me doy cuenta de que ya no está, paseo la mirada por el lugar hasta dar con él y descubrir que está sobre la mesa a mi lado, justo frente a James Black.
Este lo mira por una fracción de segundo para luego clavar su vista en mi persona observándome de una manera aterradora y ocasionando que un escalofrío recorra mi piel. Conforme las fracciones de segundos pasan, los latidos de mi corazón comienzan a aumentar siendo más constantes y abrumadores. El chico frente a mí aún me mira, y justo cuando estoy a punto de hablar, él suelta un gruñido abriendo su boca, enseñando unos filosos colmillos.
― ¡Sarah, cuidado!―apenas escucho gritar a Alex cuando empuja a James provocando que se estrelle contra el pizarrón.
Elízabeth se enfurece y de pronto su cabello empieza a moverse como largas serpientes hacia Alex enrollándolo alrededor de su cuerpo.
Rihanna intenta atacarla pero Pryscilla la empuja y cae al suelo. La chica de rizos color rubio claro se levanta y está a punto de regresarle el golpe cuando se detiene en seco.
― ¡Devuélveme la vista imbécil!―grita sacudiendo sus brazos en el aire.
Zack ataca a Scord y este sale disparado, rompiendo el cristal de la ventana, pero de un salto entra de nuevo al salón y cae encima de Zack.
Pryscilla levanta a Rihanna con su brazo pero Adelí le llega por la espalda y la golpea ocasionando que Rihanna caiga al suelo.
Con el corazón en la mano, me arrastro en el suelo, por debajo de las mesas hasta llegar a ella, tratando de ignorar el hecho de tener que respirar con velocidad.
¡¿QUÉ DIABLOS ESTÁ SUCEDIENDO?!
Los nervios y el terror me atacan, intentando envolverme por completo, sin embargo, me empeño en evitarlo concentrándome únicamente en la chica que yace en el suelo frente a mí.
ESTÁS LEYENDO
The Creatures
VampireSarah Cooper creyó que su vida como estudiante en la Universidad de Mellow Ville estaría repleta de café, noches sin sueño y proyectos mortales, sin embargo, las cosas resultan diferentes al conocer a un chico de ojos azules del cual siente una mist...
