Extra #1: Primer encuentro entre Alex y Sarah, ¡Desde el punto de vista de...

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Apenas había sonado el timbre todos los alumnos de nuevo ingreso en Mellow University comenzaron a andar como hormigas obreras, formados en fila india, divididos en grupos, cada uno guiado por una edecán.

Sin embargo, la chica a la que le había tocado dirigir el grupo de Alex era sumamente distraída, o al menos eso era lo que él pensaba, palabras lindas a comparación de como la había descrito su hermana, diciendo que era alguien "Mentalmente inestable".

Pero eso era de esperarse viniendo de Rihanna, generalmente no le agradaban las personas que venían a darles ordenes, aunque a decir verdad, a ella no le agradaba nadie y punto.

-Todos hagan una fila y no se separen, bien, por aquí está el Laboratorio de Química Avanzada, hay tres laboratorios de química, Básica, Media y Avanzada que como ya había dicho antes, estamos justo frente a él-la guía suelta una pequeña risita mientras apunta hacia el laboratorio.

-Te digo que esa mujer está loca-escucha decir a la voz de la rubia a sus espaldas-. Será mejor que llame a un doctor, así tendré al menos una excusa para salir de este lugar.

-Rihanna es el primer día-a su lado, su hermano gemelo Zack la reprende.

-Lo dice el sujeto que fingió que hoy era sábado para que nuestro padre no nos enviara a la universidad-la chica se cruza de brazos.

-Y casi dio resultado.

-Eso no es cierto-lo mira incrédula-. Ni siquiera fue creíble...

-¿Quieren callarse de una vez?-exclama Alex con desesperación, estos parecen hacerle caso ya que no dicen nada mas-. Gracias-pone los ojos en blanco.

Alex continuó mirando a la chica con posibles problemas de bipolaridad.

-A continuación les entregaré sus agendas escolares, estas las estarán utilizando durante todo este ciclo escolar-dice la guía, pasando por las filas mientras entrega unas libretas.

-Vamos, Zack compremos algo en la cafetería-espeta la rubia tirando del brazo de su gemelo-. ¡Cuida nuestros lugares!-alcanzó a gritar a Alex antes de desaparecer entre las personas.

Él esboza una sonrisa de lado, a pesar de lo locos que podían estar, adoraba a sus hermanos más que a nada en el mundo.

En cuanto la guía se acerca a entregarle su agenda, Alex la recibe con una mueca, aún dudaba sobre la salud mental de esa mujer. Aun así esta no pone objeción cuando le pide dos más para sus hermanos. Él las guarda en su mochila enseguida para no extraviarlas.

En ese momento siente un ligero empujón que lo hace dar un paso hacia adelante, da media vuelta encontrándose con una chica de cabello castaño oscuro, inclinada en el suelo como si estuviese tratando de recoger algo.

Alex sonrió inconscientemente, a simple vista la chica parecía linda, aunque sólo pudiera ver su suave y sedoso cabello ondulado, eso bastaba para agregarla a su nueva lista. Es ahí cuando se le ocurre una idea revolucionaria.

-Déjame ayudarte-dice, tratando de sonar de lo más encantador, aquello era cosa fácil para él, en su colegio anterior, las chicas le llovían como agua del cielo.

Atrapa la agenda de la chica en el suelo antes de que ella pueda tomarla, entonces se levanta, extendiendo la agenda hacia ella.

Todo parece derrumbarse a su alrededor cuando la chica eleva su mirada hacia él. Había olvidado como respirar, sus ojos se mantenían fijos en su mirada chocolate, él estaba tan distraído observándola, que ni siquiera se había dado cuenta de que la libreta seguía en sus manos; y en un acto de nerviosismo, las lleva a su espalda.

La chica seguía allí, mirándolo con intensidad, aquello lo había dejado sin aliento. Nunca antes había sentido algo tan extraño como eso, generalmente sólo le costaba intercambiar un par de palabras con una chica para conseguir su número de teléfono. Pero ahora ni siquiera confiaba en su voz lo suficiente como para hablar.

Y esta vez no quería conseguir su número de teléfono, él quería algo más, mucho más. Sólo que ahora no tenía idea de lo que era.

Deseaba con todas sus fuerzas que en ese momento no apareciera su hermana, a quien nunca le caían bien las chicas que él conocía. Él estaba consciente de que el día en que Rihanna aprobara a una chica, esa sería la indicada. Pero ahora eso ni siquiera le importaba.

Reúne todas las fuerzas necesarias para hablar.

-Hola-es lo único que logra decir, esbozando una sonrisa extraña, y era extraña por que la chica frente a él la había provocado.

Ella es tan bonita...

Esa palabra se quedaba corta para describir a la belleza frente a sus ojos, aquella mirada llena de curiosidad que podía desarmarlo hasta dejarlo totalmente indefenso, y es que aquella chica había logrado hacerlo sentir vulnerable en tan sólo segundos.

Ella suelta un gemido extraño, lo que hace que Alex frunza el ceño, desconcertado.

-Ehh-suspira, él la mira confundido, en ese momento, pudo notar un leve sonrojo en las mejillas de la chica, y eso basto para desorientarlo nuevamente-. Jah.

-No sabes cuánto lo siento-se lamenta con una sonrisa que no podía controlar-. ¿Eres muda o algo así?-la chica abre los ojos como platos al escuchar sus palabras, y Alex no podía sentirse más idiota.

-¿Qué?, ¡Claro que no!-exclama, pero se paraliza al instante-. No...yo sí hablo-dice, ahora suavizando su voz.

-Lo siento es que pensé que...

-¡Oh ahí estas!-un grito agudo interrumpe las palabras del chico, se trataba de una pelirroja que venía corriendo hacia la chica frente a él-. Sarah...-suspira con la respiración un poco agitada.

Sarah...

¿Ese es su nombre?

Él no estaba seguro de eso aún, pero aquello era como música para sus oídos, una melodía que se repetiría en su cabeza por el resto del día.

Entonces la chica de los risos color carmín parece dirigir toda su atención hacia Alex.

-Hola-dice de manera coqueta, tomando un riso de su cabello y acariciándolo con sus dedos-. ¿Eres de nuevo ingreso también?

-H-hola-tartamudea ligeramente trastornado-. Nos vemos luego-ignora a la pelirroja y sonríe en dirección hacia Sarah.

Él no espera a que ella responda y se gira rápidamente suplicando internamente porque uno de sus hermanos este ahí, y para su suerte ambos lo esperaban en la fila charlando animadamente. Alex sonríe con nerviosismo y camina hasta estar frente a Rihanna.

-Hola...¿Qué te sucede?, estás pálido-le dice la rubia, examinándolo de pies a cabeza.

Alex abre los ojos de par en par ahora más nervioso que antes.

¿Por qué estaba tan nervioso?

Alex no dejaba de preguntarse eso mismo, ni tampoco de observar de vez en cuando a la chica castaña, cuyo nombre angelical, era Sarah. O al menos eso creía, y aunque estaba casi seguro, tenía que preguntarle directamente.

Aquella chica había logrado de verdad llamar su atención, ni siquiera Alex sabía en lo que se había metido cuando introdujo distraídamente su agenda dentro de la mochila.

Pronto se daría cuenta que una vez que la conociera, no podría alejarse de ella...nunca más.

The CreaturesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora