El simple sonido de tu nombre altera mis sentidos, la composición perfecta de tu imagen revuelve mi mundo, el recuerdo de tu aroma despierta mis instintos; Jimin. Porque necesito de ti aun más de lo que necesitas de mí, más de lo que crees saber. Tu presencia es ahora una necesidad. No. Mi prioridad. Porque eres lo único que necesito. Y el solo contacto con tu piel me aterra, porque no se cuando parar, porque no encuentro la forma de detenerme, porque para mí el sentirte podría ser un espectáculo sin fin; el mirarte un camino sin retorno, tu voz me lleva a donde termina el horizonte, es justo así como debe sonar la llegada al paraíso, si es que existe, así deben lucir los ángeles si es que son reales, pero lo único que existe y es real para mí eres tú; Jimin. Mi sangre es fría, pero eres el único ser que ha logrado derretirla para ablandar mi duro corazón e inyectar en él su propio veneno. Tu esencia ahora corre por mis venas, como una loca enfermedad incurable que la única manera posible de calmar es administrándole aun más de la misma dosis; Jimin. Tu existencia es tan dolorosa, tu presencia me provoca un profundo amor lastimero que crece, solo hacia mis adentros; porque desconozco la manera exacta de hacértelo saber tan solo con palabras. Porque cada día amarte es más difícil de lo que imaginas.
Jimin... ¿Qué debo hacer? ¿A dónde demonios debo llevarte?
Habíamos pasado dos días en ese hotel, Jimin aun dormía, mientras yo me hundía en la angustia que me agobiaba por la actual situación. No sabía si regresar a mi departamento sería una buena idea; sin embargo, no podíamos escondernos por siempre.
Jimin aun se veía cansado cuando subimos al auto. Estar encerrados durante dos días consecutivos no había sido una tortura para nosotros. Pero probablemente si para nuestros cuerpos.
Llegamos finalmente a mi departamento y guié a Jimin a la recamara. Debía ir al museo pero no me atrevía a dejarlo solo.
De pronto escuché que sonaba el timbre con bastante insistencia, enseguida comenzaron a gritar con desespero. Aquello no podía ser nada bueno, no me buscaban a mí; buscaban a Jimin.
Temí por él, sentí angustia por la persona que gritaba. Bajé a prisa las escaleras para abrir la puerta y encontrarme con el pequeño rostro desfigurado de Oliver, sus ojos estaban rojos, sus manos temblaban y su cuerpo parecía estar a punto del desfallecimiento.
-¿Está Jimin contigo? – dijo débilmente con el llanto al borde entre sus palabras.
Me precipité hacia él cuando advertí la totalidad de sus sentidos colapsar. Calló débilmente entre mis brazos mientras lo llevaba hacia el sofá para recostar su cuerpo.
Terribles noticias resguardaba Oliver detrás de sus palabras, aun cuando sus problemas no me afectaran en lo absoluto, él era un gran amigo para Jimin, y todo lo que rodea a Jimin, también tiene que ver conmigo.
-¿Qué le pasó? – preguntó Jimin tomando su mano.
Oliver respiraba de manera normal, también movía su cuerpo y el ritmo de su pulso era el adecuado. No estaba inconsciente, simplemente estaba débil.
-Quédate con él Jiminnie, iré a traerle agua.
No quería adelantarme a adivinar la situación, pero mi cerebro no podía inferir otra cosa que no fuera la muerte de su madre enferma. Aun cuando el chico tuviera a su padre, era un golpe demasiado fuerte, y me era inevitable verme reflejado en el espejo de su tragedia. Sentía que había algo además de Jimin que me unía de cierto modo a él; el profundo dolor interno que ahora compartía.
Llevé a Oliver a su casa después de que se tranquilizó. Necesitaba sentir el apoyo de un amigo, pero yo no me sentía seguro dejando a Jimin después de lo que recién había pasado, así que prometimos volver pronto a su lado y regresamos a mi departamento a vestirnos de manera apropiada para el funeral.
Llevé a Jimin a la recamara, besé sus labios y comencé a desvestirlo con cuidado.
-Yoongi... ¿Qué...?
-Tomaremos una ducha antes de regresar. ¿De acuerdo?
-¿Estarás tú con nosotros? – preguntó curioso.
-No quiero que te separes de mi lado amor... No me atrevo a dejarte solo, al menos hasta que sepamos algo de Cheech o Dorian.
-De acuerdo. – contestó inocente, pero notaba el halo de angustia y tristeza en su voz – No debes preocuparte por Dorian... él nunca me buscaría – aseguró – Era Cheech el que me llevaba con él.
Miraba su cuerpo deseoso bajo las gotas de agua, pero no en un sentido morboso. Prefería llamarlo "encantado", con su belleza, con la perfección de su complexión. Sin embargo, no me atrevía a violentar su cuerpo de nuevo. Habían sido demasiadas veces en tan poco tiempo, que temía fuera doloroso para él; además, no lo creía una acción coherente después de la noticia que acabábamos de afrontar.
Me mantuve al lado de los chicos durante toda la ceremonia, escuchaba la voz del cura sin prestarle atención a sus mórbidas palabras, era un simple eco atravesando mis oídos. Y las voces llorosas de los familiares y amigos comenzaban a provocarme dolor de cabeza. Apreté con fuerza la mano de Jimin cuando presentí el impacto del llanto de una de las presentes, no quería que lo tomara por sorpresa, y angustiarme hasta el borde de mi propio dolor sobre el del sufrimiento ajeno, es algo que hasta la fecha, no he sabido controlar estando en un funeral.
Me apropié del resentido dolor que percibía, me agobiaba escuchar los gritos y absorber la penuria de espíritu sobre los pesares de la gente. No había asistido a un funeral desde la muerte de mi padre, no había podido superarlo, y ahora el dolor renacía carcomiéndome por dentro, como fuego quemar mis entrañas y un dolor intenso taladrar hasta el centro de mi cabeza.
No podía esperar para que el ritual en aquella lívida sala mortuoria finalizara. Abracé a Oliver una vez más y me aparté para que hablara con Jimin en caso de que necesitara hacerlo.
-Te esperaré en el auto Jiminnie. – le dije después de besar su mejilla.
Busqué desesperadamente un par de aspirinas sobre el tablero, las había puesto ahí hacía un par de días y eran las últimas dos que me quedaban.
Las ingerí sin tomar ningún líquido y esperé recargado en el asiento que comenzaran a hacer efecto.
-Yoongi. – dijo Jimin sorpresivamente acomodándose en el asiento del copiloto – Me quedaré con Oliver mañana. – dijo rozando su mano con la mía.
A pesar de que la idea no me gustaba en absoluto, no podía prohibírselo, Jimin me estaba dando un aviso, no me lo estaba consultando, así que asentí y lo abracé con fuerza.
-Quiero que tengas cuidado Jiminnie. – susurré a su oído – No quiero que te mantengas lejos de mí por mucho tiempo.Jimin... ¿Qué debo hacer? ¿A dónde demonios debo llevarte?
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Con aroma a rosas.
FanfictionMin YoonGi se afronta a la reciente muerte de su padre sin lograr superarla fácilmente. Trata de olvidarse de su salvaje vida pasada y adaptarse a su actual sedentarismo como gerente de un museo de arte, contabilizando cada minuto del día y planifi...
