Capítulo veintidós: "Awkward."

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Salí del museo a prisa para recoger a Jimin después de la escuela, durante la mañana había tenido la actitud de un niño pequeño con sus constantes peticiones de faltar a clases, pero yo era el tipo de padres estrictos y firmes aun hacia su único hijo, que bueno; aunque en realidad no era su padre y él no era mi hijo me sentía con la obligación de asumir también ese papel en su vida.

Lo llevé conmigo al museo porque no quería dejarlo solo en casa, y dejarlo de nuevo en casa de Oliver no me parecía buena idea; aun brindándole nuestro apoyo y compañía, también debía necesitar un poco de tiempo a solas.

"Tenemos que hablar"

Dijo Namjoon con el movimiento de sus labios en cuanto entramos a las instalaciones del museo. Así que dejamos a Jimin esperando en la oficina mientras me decía aquello que era tan importante. Sentí que mi corazón se paralizaba, pero cuando por fin pude descifrar la gravedad del asunto se aceleró al instante.

¡¿Qué clase de mente enferma se atrevía a hacer semejante locura?!

Namjoon regresaba el video una y otra vez para obligarme a ver el rostro de Cheech ante la cámara.

Escucha Min...

Su rostro lucía diferente, tal vez era solo mi imaginación, que al conocer lo vil y desalmado que era ese hombre lo hacía lucir horrible y ruin.

Tienes 48 horas para que Jimin esté a mi lado, donde debe estar; si no es así...

¡...Ambos morirán!

Eran justo esas últimas dos palabras que no podía dejar de escuchar, dentro y fuera de mi mente. Tenía una amenaza de muerte hacia mí y hacia Jimin gravada en video. No creía la posibilidad de que aquél hombre pudiera ser tan vil y estúpido al mismo tiempo. Aunque debía concentrarme en pensar la manera de sacar a ese hombre de nuestras vidas. Jimin era lo único que me preocupaba; alteraba toda mi visión del mundo el hecho de saber que aquél hombre pudiera ser tan cruel como para matar a su propio hijo.

Sabía perfectamente que el mundo es un lugar bastante peligroso, y no solo por las personas que hacen el mal, sino también por aquellas que se sientan a verlo y esperar que pase. En este caso, Cheech era de los primeros.

Me puse de pie y comencé a caminar por la habitación, era una de las cosas que hacía cuando estaba nervioso. Y aquella situación no era para menos. Tenía evidencia de sobra, completa y más que clara. Pero no sabía que debía hacer con ella.

Tenía dos posibles opciones al presentar el video a las autoridades:

Acusar a Cheech de amenaza de muerte con la esperanza de que me dieran preferencia a mí que soy el amante de un chico de 17 años, contra su padre que prefiere vernos muertos que juntos.

La otra era; exactamente lo mismo, si Cheech era un poco inteligente, podría contrademandarme por secuestro. Sin su consentimiento, prácticamente tenía a Jimin secuestrado. Resaltando que mantengo una relación homosexual con el mismo.

Así que las dos opciones daban vueltas en mi cabeza, mientras caminaba en círculos y pateaba los estantes con coraje, como si fuese a solucionar el problema de esa manera, o simplemente como un medio para descargar mi coraje.

Fue entonces cuando un asomo de cordura me hizo parar; caí de rodillas al suelo sin tener idea de por qué demonios dejé que ocurriera. Mis ojos pudieron ver un calendario del lado de uno de los estantes que quedaba de pie. Momentáneamente visualicé aquella gloriosa escena en cámara lenta y sentí una involuntaria sonrisa figurarse en mis labios.

"30 de Octubre".

Con aroma a rosas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora