T

8.4K 627 23
                                        

¿Qué pasaba conmigo? Acababa de invitar a una completa extraña a visitarme. ¿Cuál era mi problema? Me sentía solo, solo y aburrido. Ése era mi problema. ¿Y cuál era su problema? No podía ir por allí hablando con extraños en un hospital ¿Qué le pasaba? Por más raro que fue nuestro encuentro, había que admitir que la chica tenía agallas. Y si, admito que la traté mal al principio... Pero bueno, supongo que estaba molesto por todo lo que me había pasado en ese momento.

Diana.

¿Cómo sería?

Diana.

Ni idea. ¿Quizás bajita de cabello negro y liso? ¿O alta y de cabello castaño y enrulado? No tenía ni la más remota idea.

Suspiré y me eché en la cama.

Después del accidente en coche me llevaron al hospital. Luego de muchas radiografías encontraron el problema. Mi cabeza se había golpeado muy duro contra el no-sé-qué y me había golpeado el cómo-se-llame del cerebro. Me había quedado ciego y de paso estaba loco por invitar a una chica extraña a mi habitación de hospital.

Ya llevaba dos días allí, era Miércoles. Supongo que la había invitado porque los días allí pasaron en silencio, en cámara lenta y aburridos. Mi padre estaba en otra habitación y el resto de mi familia no tenía el suficiente tiempo libre para visitarme, todavía. Mis amigos estaban muy ocupados en la escuela como para ir a verme porque solo a mí me pasa tener un incidente en domingo por la noche.

-¿Hola? ¿Ty?-

Escuché la voz de mi padre desde el walkie-talkie. ¿Qué no teníamos celulares? Sí, pero así era más divertido. Tanteé la mesa al lado de la camilla hasta agarrar el objeto.

-Pá ¿Qué hay?-

-Nada ¿Por qué tiene que haber algo para hablar con mi hijo?-

-No, es que... Oh, nada. Bueno... ¿Estás mejor?-

-Sí, Ty. Mi columna mejora, al igual que mi cuello. La operación de mi pierna es otra cosa, pero salió perfectamente ¿Y tú?-

-Yo...- me ponía triste cada vez que recordaba que probablemente no podría volver a ver. Pero tenía que ser fuerte. Fuerte por mi padre y fuerte por mí mismo –Bien... Es sólo que me gustaría poder ir al baño solo, siquiera. Me siento tan incómodo con dos enfermeras-

Mi papá rio.

-Pá, es en serio. Es muy incómodo-

-Lo sé, lo sé-

Mi papá empezó a hablar sobre el hospital. Se quejó de lo incómoda que era la camilla y lo sosa que era la comida, pero se alegró cuando recordó que no tenía que lavar nada y podía quedarse en cama viendo tele.

-¿O tú qué opinas?- preguntó.

No había escuchado lo que dijo.

-Um... Sí papá, tienes razón-

-¡Claro que la tengo! El hospital sería mejor con habitaciones más coloridas. Todo es blanco. Blanco aquí, blanco allá. ¡Eso deprime a los pacientes! Entiendo que el blanco simbolice limpieza y bla, bla, bla; pero...-

Siguió hablando mientras yo me debatía entre contarle o no que invité a Diana a mi habitación.

Decidí que no.

"Por cierto, pá, invité a una chica desconocida a venir porque me sentía solo" no sería muy apropiado que digamos.

Empezamos a hablar de temas al azar, pero no podía parar de pensar ¿Por qué la había invitado? ¿Qué demonios me pasaba?


No me mires así  (COMPLETA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora