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Después de una mañana para nada productiva era la una de la tarde y estaba en el comedor almorzando con mis primos y mi tía.

-¿Qué tal si invitan a sus amigos en la tarde?- preguntó tía Paola en un tono alegre.

-Ujum... Sí, de hecho vendrá Sara- dijo Joel mientras comía.

-Genial-

-¿Puedo invitar a Sebas a venir?- preguntó Mariano –Prometo que esta vez ya no jugaremos con barquitos de papel-

-Mariano, lo importante no fue que jugaran con barquitos, si no que inundaran el baño y el agua caiga hasta el primer piso-

-¡Por eso, má! Si ya no jugamos con barquitos ya no tendremos por qué abrir la pila del lavamanos-

-Nosotros estaremos aquí esta vez, los controlaremos- aumentó Joel.

-Bueno, yo no hablaría en plural hermano. Hay un partido de futbol a tres cuadras de la casa de Alan- dijo Hernán.

-¿Y quién te dio el permiso para ir?- argumentó la tía Paola

Sonreí.

-Má ¿Puedo ir?- preguntó Hernán un poco fastidiado.

-Te quiero aquí a las seis-

-¡¿Seis?! Mira que es re temprano má, no puedo llegar acá a las seis-

-¿Y por qué no? No tienes nada más que hacer allá afuera. Además, quiero que estudies. El profesor de matemáticas dijo que debes poner más empeño-

Por el silencio imaginé que Hernán debía de estar blanqueando los ojos.

-Está bien, má. Acá a las seis-

-Perfecto- dijo alegre mi tía.

-¿Entonces Sebas podrá venir?-

-Claro, pero no hagan muchas travesuras. ¿Y tú, Ty, cariño? ¿Traerás a alguien a casa?-

Paré de comer y giré en la dirección en la que oí a mi tía.

-¿Yo? Um...-

-Podrías invitar a Dian- sugirió Hernán.

-Es una gran idea, claro, si quieres Ty. Ya sabes que puedes invitar a quien quieras, siéntete en tu casa-

-Eh... Sí, supongo que podría invitarla-

-También podrían venir tus amigos, así conocen la casa-

-Claro... Gracias tía Pao-

-Por nada, cielo. Bueno chicos, provecho, debo volar a la oficina si es que no quiero llegar tarde-

Se despidió de todos con un beso en la mejilla y se fue en su auto.

Charlamos unos minutos y luego escuché un asiento recorrerse.

-Hadta duego chicos. Da me vod- dijo Hernán.

-Por lo menos mastica el pan que tienes en la boca- se rio Joel.

-Di, di- escuché que abría una mochila y la volvía a cerrar –Bah, lo guardaré para el camino. Ya oyeron a la jefa, voy a aprovechar todo el tiempo posible. Adiós-

-Hasta las seis- nos despedimos.

Apenas Hernán cerró la puerta Joel me habló:

-¿Vas a invitar a Dian?-

-Yo... No lo sé...- dije haciendo una mueca.

-Si quieres te ayudo a marcarle-

-No, gracias. Yo puedo solo. Bueno, no solo precisamente, pero digamos que Siri por fin me sirve para algo- me encogí de hombros.

No me mires así  (COMPLETA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora