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El domingo del fin de semana me la había pasado estudiando para mi examen de biología.

Últimamente me había ido mal en esa materia, por lo que estaba tratando de subir mis notas.

No salí ni a la esquina el domingo y me desconecté totalmente de todo.

Claro que uno nunca podía hacer lo mismo con la realidad. Aunque me desconecté de todo lo electrónico y de mis libros, no podía evitar pensar en Tyler de vez en cuando.

"El suelo se forma a partir de una roca madre, se descompone... ¿Tyler despertará?.... No debo pensar en eso ahora. Se descompone en pequeños fragmentos, creando la capa superficial... ¿Y si no despierta? Para, sólo no pienses en eso... La capa superficial del suelo, a medida que pasa el tiempo se forman horizontes... ¿Podrá ver si despierta?..."

Básicamente así fue mi estudio el domingo, con varias interrupciones por parte de mi subconsciente.

El lunes a primera hora di mi examen, preguntaron justo lo que no estudié a fondo... Demonios.

Al salir de mi examen charlamos con Mari en el cambio de hora.

-¿Irás a ver a Tyler hoy?-

Negué.

-No puedo, tengo que hacer la práctica de matemáticas para el examen de mañana-

-¡Rayos, cierto! Me había olvidado de la práctica... ¿Cuántos ejercicios son?-

-Son como... ¿47, 50?-

-Oh, no... Bueno, supongo que hacer eso contará como estudio- se encogió de hombros.

-Ley de vida, no se estudia matemática- dijimos al mismo tiempo.

Reímos y Mari habló.

-¿Y si vas a mi casa? Hacemos la práctica juntas y después podemos ir a comprar pizza-

-Dale, le marcaré a mi mamá-

Entramos al aula y seguimos pasando clases hasta la hora del recreo.

Mientras merendábamos llamé a mi mamá y me autorizó que hagamos la práctica juntas.

-Pero mejor vamos a mi casa ¿Dale?-

-Va, en el bus me quedo en tu parada y ya está-

Asentí.

Al terminar las clases Mari y yo le pedimos al conductor del bus escolar que Mari vaya conmigo y nos deje en mi parada.

Todo el camino nos la pasamos cantando junto a Vero, que también se iba en mi bus.

Al llegar a mi parada las dos bajamos y compramos unos hot dogs cerca a mi casa.

Almorzamos junto a mis papás en la mesa y guardaron mi almuerzo para la noche.

Luego de almorzar mi papá volvió a su trabajo y mi mamá fue a su cuarto a ver tele mientras Mari y yo nos quedamos en el comedor a hacer la tarea. El comedor era donde menos nos distraíamos.

Terminamos todo alrededor de las siete, pues nos trancamos en algunos ejercicios.

Guardamos nuestros útiles y fuimos a mi cuarto, en donde Mari revisó mi librero por decimoquinta vez.

-¿También me prestas éste? ¡Por favor! Se ve muy interesante-

-Primero devuélveme los siete que te llevaste hace dos semanas- reí.

-Oh, cierto- rio conmigo –¿Te puedo devolver cuatro? Todavía no leo los otros-

-Está bien, está bien ¡Pero no te tardes mucho! Los quiero releer en tanto llega la tercera parte de la saga-

Asintió sonriendo.

Fuimos a la esquina a comprar una bolsa de papas y al volver las pusimos en una fuente. Invitamos papas a mi mamá y fuimos a mi cuarto de nuevo.

Nos sentamos en la cama mientras comíamos y empezamos a charlar.

-¿Entonces te interesa Mauri?-

-Sí, supongo. Es muy gracioso y buena onda-

-¿Te invitó a salir o algo?-

-No, la verdad que no...-

-¿Y si lo invitas tú?-

-¡Estarás loca!- rio –No, no y no. Voy a esperar a que él se anime-

Blanqueé los ojos sonriendo.

-Como digas-

Sonrió, llevándose una papa a la boca.

-¿Y... Ty?-

La sonrisa se borró poco a poco de mi rostro.

-Lo extraño mucho. Ya lleva una semana así-

Puso su mano en la mía.

-Tranquila, Dian. Pasará, ya verás que lo hará. Mente positiva y sigue adelante, no quiero verte sufrir, eres mi mejor amiga-

-Lo sé, es sólo que... ¿Y si no despierta?-

Me miró unos segundos.

-Como dije, Dian, no quiero verte sufrir. Si despierta, todo bien, y si no... Si no, tienes que seguir adelante, hay más chicos-

-Pero yo no quiero a otro chico, no de la forma en la que quiero a Ty-

Asintió.

-Pero si no despierta, sólo debes seguir adelante. Eso quiero decir, no te quedes estancada-

Sonreí.

-Sí, entiendo-

Llegó un mensaje al celular de Mari.

Vio la pantalla iluminada unos segundos.

-Ya vendrán a recogerme, iré alistándome-

Asentí y la ayudé a guardar sus cosas, incluida la solera que me prestó para mi salida con Tris.

-Oh, casi me olvido de ella- dijo sonriendo –Por cierto...No volvieron a salir con Tris, supongo ¿No?-

-No, no salimos otra vez-

-Pero se nota que le interesas, Dian. Y Tris es un chico lindo también...-

Reí.

-No, Mari. Solo quiero a Ty, lo esperaré lo necesario-

Sonrió.

-Sólo decía... Si, ya sabes, no sale todo bien... Pues Tris puede ser...-

Negué con la cabeza, interrumpiéndola.

-No, claro que no- sonreí.

-Está bien, está bien-

Nos despedimos y fui al cuarto de mis papás. Allí estaba mi mamá, leyendo un libro.

-¿Netflix?- pregunté.

-¿Estudiaste bien?- alzó la mirada de su libro.

Asentí rápidamente.

-Okey, veamos una peli, enana-

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*Hola chicos!!!:D

Hasta aquí el capítulo de hoy:)

Estaba pesándolo y... ¿Qué dicen de una segunda maratón? No falta mucho para que termine la historia y... Me pareció una buena idea:)

Así que ¿Qué dicen? :v

Bueno chicos, como siempre, muchísimas gracias por todo, en serio

Los amo un montonazo!!!<3 :)

Hasta el próximo capítulo!!<3 :)*

No me mires así  (COMPLETA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora