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Eran las cinco de la tarde y estaba entrando al hospital.

Luan salió de él en la mañana, estuve con ella desde que salí del colegio hasta las cinco menos veinte.

No podía caminar muy bien todavía, le dolía todo y tuvo que cambiar de habitación con mi tía ya que su cama era más alta y Luan no podía agacharse mucho.

Después de charlar con ella y hacerle compañía, me sugirió que visite a Ty. Dijo que sería bueno si lo hiciese, si es que quería hacerlo.

Claro que quería visitarlo, pero al mismo tiempo no quería hacerlo.

Quería estar con él, pero me dañaba mucho el verlo en ese estado.

Aun así fui al hospital, con la intención de verlo... Llevé el libro que le estaba leyendo antes, no esperaba que pudiese escucharme leer ni nada, pero me pareció una buena idea hacerlo.

Entré a la habitación y vi a la enfermera Susi con los ojos empañados mientras acomodaba la almohada de Ty.

-Oh, hola cariño- sonrió limpiándose las lágrimas con su manga –No sabía que vendrías-

-Sí... Bueno... Supongo que yo tampoco sabía si venir o no, me destroza el verlo así-

Asintió.

-Sé que es algo duro, pero no hay que perder la esperanza-

Sonreí.

-Con permiso, cielo- sonrió mientras se dirigía a la puerta –Y cariño... Ty en serio te quiere-

-Lo sé- sonreí –Yo también lo amo-

Susi se dio la vuelta a verme de frente, una gran sonrisa se dibujaba en su rostro.

-¿Ustedes...?-

Asentí.

Rio.

-No me lo contó, supongo que fue reciente-

-Sí-

Se limpió otra lágrima.

-Lo siento mucho, Dian-

Miré hacia Ty.

-Gracias-

Susi asintió y dejó la habitación.

Llevé una silla más cerca a la camilla de Ty y me senté.

Revisé el mensaje que me llegó hace una hora y vi que se trataba de Tris.

Le envié un mensaje diciendo que estaba con Ty.

Apenas bloqueé mi celular me llegó otro mensaje de Tris.

Decía que ellos irían en una hora más o menos, y llevarían a Joel y quizás a Hernán con ellos.

Mariano no quería ver a Ty, y entendía perfectamente el por qué.

Dejé mi celular en mi mochila y saqué mi libro.

-Ty... No sé si me escuches, supongo que... Que no lo haces. Pero aun así...-

Lamí mis labios mientras una lágrima corría por mi mejilla.

Me limpié la lágrima y comencé a leer.

El leerle me traía tantos recuerdos...

Cuando apenas nos conocimos, cómo nos fuimos acercando, cómo se metía en la historia...

Esos recuerdos me subieron el ánimo.

Seguí leyéndole, unos cincuenta minutos o una hora más o menos.

No me mires así  (COMPLETA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora