Este capítulo empieza a revelarse secretos, bueno una que otra cosita más. 😉 Nos leemos el jueves.
-No se bajen, está blindada- explica. Sebastián se despega un poco y me acuesta en el sofá, mientras el me cubre con su cuerpo.
-Que se bajan, no sean perros, sino disparamos- nos gritan.
-No nos vamos a bajar- le responde Sebastián.
Ellos sin pensarlo dos veces, comienzan a vaciar sus armas de fuego contra la camioneta. Lo único que se escucha son las detonaciones, y el impacto de la bala en el metal y cristal.
-¡Que paren! -grito.
-Tranquila- me susurra Sebastián. Me topo los oídos con mis manos. No quiero escuchar. Acaricia mi espalda, las denotaciones no se detienen. Vamos a terminar como coladera. Mis mejillas están completamente húmedas, mi corazón está que se quiere salir por la boca. Mi cuerpo tiembla sin poder evitarlo. Lo único que se escucha es el impacto. Quiero que paren, no quiero escuchar el impacto de bala.
-No quiero morir- sollozo.
-No vamos a morir cariño- susurra. Puedo sentir su respiración agitada. No vamos a salir de esta. Soy muy joven para morir de esta manera. Quien nos quiere hacer tanto daño. Las detonaciones cesan. Lloro.
-Se van a arrepentir- nos gritan uno de ellos. Sebastián se levanta, ya no siento su cuerpo sobre el mío. Sollozo. Tengo miedo que vuelvan a disparar. No quiero.
-Arranquen, vámonos a la casa -ordena. La camioneta comienza a moverse. Yo solo quiero que me abrece. Quiero salir del auto, quiero estar segura en mi casa con mi padre. Sollozo-. Acabo de recibir un atentado, -hace una pausa- por favor necesito que vayan a esta dirección- ya no escucho más, siento como las detonaciones siguen en mis oídos quiero dejar de escucharlas. Esto es horrible. ¿Por qué a mí? La camioneta se detiene, abren la puerta y Sebastián me saca en sus brazos. Sollozo. Me pega a su cuerpo.
-¿Qué pasa Sebastián? -pregunta. Sebastián me acuesta en el sofá y me hago un ovillo. Dejan un beso en mi cabeza. Sollozo.
-Carmela un té para tranquilizarla- pide.
-Me vas a decir que pasa- exige mi padre.
-Decidí regresar con Camila, en el camino nos interceptaron y nos vaciaron no sé cuántos cartuchos de balas. Tenían armas automáticas. Esto es grave- explico. Sollozo.
Mi padre acaricia mi espalda. Yo no quiero volver a pasar por esta situación en mi vida. Es un miedo inexplicable. Vi mi vida pasar en cuestión de segundos. Es horrible. Saber que puedes morir, sin tantas cosas por hacer, sin decir.
-Tranquila estas en la casa, nada malo te va a pasar- dice. Sollozo. Respiro profundo.
-¿Qué te paso Camila? ¿Por qué lloras? -cuestiona Miranda.
-Préstame al bebé- sollozo. Me lo da y lo acuno en mis brazos.
-Intentaron matarnos tía, pero no paso a mayores- resume Sebastián.
-Vamos a tu habitación- ordena Miranda. Me ayuda a levantar y me agarra por la cintura. Me lleva hasta mi habitación donde mi acuesto con Mauro al lado. Me limpio las mejillas. Intento no seguir llorando. Escucho la puerta abrirse, acaricio la nariz de Mauro. Me iba a quedar sin verte crecer hermano. De protegerte con mi vida. Eres lo más importante después de mis padres.
-Toma este tranquilizante- pide Miranda. Me tomo la pastilla con un poco de agua. Me acuesto de nuevo. Le doy un beso en la cabeza a Mauro. Acaricio sus piecitos, mientras Miranda acaricia mi espalda.
ESTÁS LEYENDO
Rendirte Jamás
Dla nastolatków¡Detente! Segundo libro de la historia de !Prohibido!, la continuación de "¡Jugar con Fuego!", no comiences a leer esta historia si no has leído la anterior. Te habrás perdido detalles sumamente importante para poder entender "Rendirte Jamás". Est...
