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Camino por el pasillo con un cansancio, es como si no hubiera dormido en toda la noche. Lo peor es que ni me levante. Me doy una revisada tengo puesta unas zapatillas, pantalón y una blusa holgada. Al llegar al salón comedor me encuentro a Sebastián sentado con una taza de café en sus manos. Al verme sonrió y se levantó se acercó a mí y me doy un beso en la mejilla. Arrugue todo mi rostro por su comportamiento. Él no es muy afectivo que digamos.
-Buenos días- susurra.
-Gracias e igual- extendió la silla para que tomara mi lugar.
-Espero que hayas dormido bien- comenta.
-No tanto. ¿María y Jacinto dónde están? -pregunto al no ver más platos en la mesa.
-Ya desayunaron, María fue por mas cajas para que puedas empacar y Jacinto la fue a llevar. Me dejo un auto listo para que cuando vayamos a la empresa, pero quedaste en salir conmigo- responde. No puedo evitar morderme el labio inferior.
-Está bien-murmuro para que el me escuche. Me sumerjo en mi desayuno para tranquilizar mis nervios, necesito serenidad y que mi mente este despejada para no cometer ninguna estupidez por Sebastián. Termino de beberme el jugo de manzana y caigo en cuenta lo último que dijo que voy a salir con él. Me ahogo con el jugo, comienzo a toser, él se levanta y me da varias veces en la espalda.
-¿Estas bien? -pregunta preocupado. Me limpio con la servilleta los labios para que no vea el desastre después de toser.
-Sí, ¿Dónde me vas a llevar a salir? -pregunto.
-Es una sorpresa, pero espero que te guste. No te arrepientas pasar el día conmigo- responde con una sonrisa pícara y un brillo en sus ojos. Provoca que sonrisa como una tonta.
-¿Vamos? -expresa. Le acerca su mano sin pensarlo acepto agarrándola y me lleva directo a la cochera. Me lleva hasta mi auto, pero me abre la puerta del copiloto.
-¿Tú vas a manejar? -pregunto. En mi rostro se expresa la duda. Asiente con su cabeza y su rostro se nota la alegría que lleva con él. Cierra la puerta después de subirme al automóvil. Él rodea el auto para montarse en el asiento del conductor con una sonrisa.
-¿Lista? -Pregunta.
-Sí- pronuncio.
Coloca el GPS, supongo que para no perderse en las calles de Madrid. Enciende el automóvil y en segundos ya estamos fuera de mi propiedad. Como decirle que no a este hombre si es la tentación de toda mujer. Le sonrío al percatarme que me está mirando con el rabillo del ojo. Observo cada edificio puede que está sea la última vez que vea la cuidad por un largo tiempo. Suspiro. Que me contara Sebastián. Que tanto está dispuesto a revelar para que confié en él. Me muerdo el labio inferior inconsciente.
-No hagas eso -dice sacándome de mis pensamientos. Arrugo mi frente sin entender a qué se refiere-. Morderte el labio- aclara.
-Lo siento- pronuncio.
Me sonríe y hace que se la devuelva. Tranquilízate no va a pasar nada. Lo más probable es que vayamos a algún lugar público. Me percato donde estamos, al ver la entrada de un parque donde las personas hacen picnic. Entra al estacionamiento y acomoda el automóvil en un espacio libre. Me sonríe para luego guiñarme con su ojo derecho.
-Te animas- dice.
-Claro -sin perder tiempo se baja del automóvil para rodearlo y abrirme la puerta-. ¿Por qué este lugar? -cuestiono. Él se aleja hasta la cajuela del auto y la abre. ¿Qué trajo?
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Rendirte Jamás
Teen Fiction¡Detente! Segundo libro de la historia de !Prohibido!, la continuación de "¡Jugar con Fuego!", no comiences a leer esta historia si no has leído la anterior. Te habrás perdido detalles sumamente importante para poder entender "Rendirte Jamás". Est...