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Me levanté temprano en la mañana, cansada, estos últimos días con los niños no han sido fáciles pues por el día solo lloran por que quieren comer, un cambio de pañales o simplemente quieren que los cargue en brazos, mayormente quién llora para que lo cojan en brazos es Dae-Hyun pero bueno, debo acostumbrarme. Mayormente deciden llorar tarde en la madrugada, provocando que pierda sueño y mis ojeras se hagan cada vez más notables. Preparé a los niños para que la niñera que he contratado no tenga muchos problemas en su primer día de trabajo aquí. Hoy vuelvo a trabajar después de tanto tiempo, estoy sorprendida de que no me han echado pues he faltado muchísimo.

Me vestí con mi usual uniforme, falda algo ajustada color marino, camisa blanca y mis tacones negros, como toda una secretaria. Mi cabello lo recogí en una muy ordenada coleta de caballo. Maquillé mi rostro, especialmente el área de mis ojos por las ya mencionadas ojeras. Delineador, usé un lápiz labial no muy llamativo, era casi el color de mis labios, solo un poco más rosado. Antes de salir del baño me eché un poco de perfume y listo.

Cuando ya había terminado bajé a la sala, dónde Dae-Hyun y Hee Shin se encontraban acostados en sus moisés. Tocaron a la puerta y fui abrir, encontrándome con la niñera. Le sonreí, gesto que ella devolvió.

— Buenos días, Michelle. — saludé.

— Buenos días, señora. — me hice a un lado para que ella entrara. Ella era estadounidense, y tenía muy buena reputación así que la contraté.

— Ya he dicho que puedes llamarme HaNeul. — ella asintió con una sonrisa, yo sonreí de lado — Bueno, ya debo irme. Cualquier cosa que necesites mi número de celular está pegado en la puerta del refrigerador, ¿vale? No dudes en llamarme. — con un beso en la frente me despedí de mis hijos y salí de la casa directo a la empresa.

Ahora que lo pienso, será extraño no tener a Seok Jin cerca hoy, siempre con sus ganas de ir a almorzar. Mierda, olvidé mi almuerzo en casa... Solté un suspiro y comencé a caminar completamente erguida cuando llegué a la empresa.

Entré y caminé al escritorio de la secretaria que una vez me hizo una entrevista de trabajo. Ella subió la mirada de unos papeles, con su dedo índice empujó sus lentes, e hizo el intento de alzar una ceja, intento que salió bastante mal por cierto, no sabía hacerlo y terminaba subiendo ambas.

— Hasta que por fin decides aparecerte a trabajar. No sé cómo aún trabajas aquí, el Sr. Jung debió despedirte por tantos días de ausencia, cosa que no aceptó hacer por más que lo propuse.  — La miré extrañada, ¿qué onda con ella? Eso es muy cruel.

— Bueno, ya ves, el Sr. Jung no acepta propuestas de mojigatas como tú. Sabe quien sí tiene el conocimiento y adiestramiento para el trabajo. — le guiñé, no dejaré que intente fastidiarme. — Adiós, cuatro-ojos. — lancé un beso en el aire alejándome de ella. Esa chica me odiará para siempre y ni siquiera sé su nombre. Lo he escuchado pero sigo olvidándolo.

Me dirigí a mi área de trabajo luego de haber cogido una taza de café en la sala de empleados, la necesitaba. Tomé todo el papeleo sobre mi escritorio y comencé a ordenarlo, maldición, tengo mucho trabajo.

— Esto también. — apareció detrás de mi la ahora llamada "cuatro-ojos" y puso una pequeña montaña de papeles sobre mi escritorio.

Juro que lo hizo de maldad, en su rostro se veía la diversión que le causaba que yo estuviera repleta de trabajo. Que manera tan tonta de tratar de tratar de molestarme, aunque lo logró un poco.

Clasifique todo el trabajo desde "el que puedo hacer para luego", "aún tengo tiempo" hasta "debes hacerlo ahora, ¡URGENTE!". Comencé obviamente con los marcados para ahora. Era trabajo fácil, la mayoría solo era escribir unas cuantas cartas, enviar e-mails a personas importantes, y hacer llamadas a nombre de Hope Company.

Ya casi terminaba el trabajo urgente pero recibí una llamada que me hizo detenerme a responder. Era el presidente de otra empresa que ordenaba una reunión con HoSeok, le pedí que me pasara sus datos y lo que quería que le dijera al Sr. Jung exactamente. Corté la llamada luego de decir un "se lo haré saber enseguida. Adiós."

Me paré de mi asiento, acomodé mi falda y caminé hasta la oficina de HoSeok. Sin siquiera tocar a la puerta la abrí, para luego darme cuenta de aquel gran error. La voz de mi mejor amiga se escuchó, subí la mirada para encontrarme a Hye en el regazo de HoSeok.

— Vamos, HoSeok, tócame. ¿Por qué no lo haces? — dijo como una niña pequeña. — ¿Tocas a HaNeul pero a mi no? ¡Ella debe ser un asco en la cama! Te enseñaré como es una mujer de verdad. No sé por que la preferiste a ella. Ugh, por más que trato de fastidiar su vida, no lo logro. ¿Sabes aquella vez de HaNi en su casa? Yo la envié. También le envié una carta a su hermano, la tonta siempre me contaba todo llorando, justamente como la quería ver. Aún recuerdo su depresión cuando pensó que aquel chico la violó, en realidad, los moretones que tenían eran golpes que intenté hacer que parecieran chupones, así pensaría que fue violada.

Habla de Namjoon... No puede ser...

— ¿Qué demonios te pasa? Estás loca, vete de aquí. — escuché decir a HoSeok, ninguno a notado mi presencia.

Iba a caminar lejos de ahí pero por haber dado un mal paso terminé en el suelo de aquella oficina. Ambos se giraron a mirarme asustados. HoSeok sacó a Hye de su regazo, y ambos quedaron de pie.

— H-HaNeul. — habló HoSeok.

No puedo creer lo que acabo escuchar de Hye. Me levanté del suelo rápidamente, tiré mis tacones a un lado y miré furiosa a Hye. Entonces, no era Namjoon quién quería sino a HoSeok. ¿Qué demonios le pasa?

— Kim So Hye. — ella me miró con los ojos muy abiertos.

¡Nunca tuve una mejor amiga!

R u mine? | HoSeok ; SeokJinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora