Despertar había sido una experiencia incomoda, sus compañeras de cuarto la miraban con desconcierto, pero Adhara había proseguido a ignorarlas y levantarse del suelo. Durante la noche había despertado, la cama era demasiado blanda, no podía conciliar el sueño mientras su cuerpo se hundía y se sentía pesado, no era una sensación que le gustara. Así que simplemente había rodado y caído al suelo. El golpe ni se había sentido con el cobertor cubriéndola, en un santiamén había vuelto a quedarse dormida, finalmente sintiéndose a gusto en una superficie sólida.
—Debes ser una verdadera torpe como para caer de la cama —comentó una de las niñas al pasar.
—¿Qué sigue? ¿Vas a mojar la cama en la noche? —se burlo otra.
Todas rieron, pero Adhara se limitó alistar sus cosas. Más comentarios mezquinos fueron lanzados, pero cada uno pasó inadvertido por su sereno semblante, y eso, solo hizo aumentar la intensidad de sus voces.
—No solo torpe, sino sorda —profirió otra.
—Las oigo —comentó con vaguedad Adhara— solo que no encuentro nada por lo que ofenderme. No me caí, me gusta dormir en el suelo, nunca he mojado la cama, pero si llegara a pasar solo tengo que limpiar, tiene remedio —explicó— y en cuanto lo sorda ¿Le dirían eso a alguien que verdaderamente no pudiera oír ? —por sus caras sabia que ni siquiera habían pensado en la gravedad de sus palabras— no me están insultando, solo muestran que tenía razón, son patéticas.
Y por el resto de la mañana no tuvo que oírlas. Adhara llegó a la sala común, y solo tuvo que esperar unos pocos minutos antes de que los gemelos aparecieran.
—Nuestra querida amiga...
—¿Qué tal tu primera noche?
Ta vez uno de los mayores defectos de Adhara era su necesidad de hacer creer que se encontraba bien, sin problema que la perturbara ¿Cuánto tiempo más podría sostener sus penurias con su propia fuerza? No había hablado con nadie sobre cuánto extrañaba a Mike, ni siquiera con Kreacher, o de cuanta hambre había pasado, su incesante necesidad de jamás volver a las calles... el horror de ser hija de un asesino.
Ya no estaba sola, lo sabía. Pero no podía agobiar a la gente que quería con sus problemas, sentía que solo ella era responsable de remediar los desperfectos de su vida.
—Fabulosa —respondió con una media sonrisa.
No les diría que se había ganado al enemistad de las estudiantes femeninas de Gryffindor.
—Bien —respondieron a la par, con grandes sonrisas que le hizo saber que había tomado la mejor decisión.
Con Lee llegando poco después, el cuarteto se dirigió al gran comedor, y aquella vez, Adhara se sintió un poco mejor al no ver grandes cantidades de comida como la noche pasada.
—Adha Kreach —levantó la mano ante el llamado de la profesora McGonagall— aquí está tu horario —explicó entregándole un pergamino— ¿No deberías estar con el resto de primer año?
Su semblante parecía sereno, pero Adhara había recibido tantas miradas de desprecio que sabia reconocer la falsedad de un rostro. Tal vez la jefa de la casa de Gryffindor no guardaba odio hacia ella, pero había una desconfianza y precavida mirada que hacía sentir Adhara diminuta.
—Los gemelos y Lee son mis amigos —musitó sin apartar la mirada.
La profesora la miro unos segundo más antes de asentir ante su respuesta, aunque sin necesidad de escuchar palabra, sabía que estaba disgustada con la afirmación.
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Adhara Black
FanfictionLa pequeña hija de Sirius Black ha desaparecido durante el ajetreo de la muerte de los Potter, ni el ministerio ni los Aurores han encontrado pista de su paradero. Sucesos inesperados y de lo más fortuitos guiarán Adhara al camino de un guardián inu...
