Janis
Jimmy me había dicho que lo de él y Charlotte, prácticamente estaba acabado.
Me invitó a pasar algunos días con él, a lo cual acabe por darle la razón.
—Jimmy —dije desde el marco de la puerta.
—¿si, cariño? —respondió apartando la mirada de su libro.
—¿puedo...tomar tu motocicleta?
—¿saldrás?
—una pregunta...
—no se responde con otra, ya lo se, solo que... Siento raro que me dejes aquí, solito.
—sabes que no te dejaría solo, a demás, mejor prestame el auto, quiero ir por un lienzo y pintura, este paisaje me provoca la sensación de querer pintar, anda, prometo no tardar me.
—sólo una cosa mas.
—escupelo.
—¿podrías traer otro lienzo? Es que...bueno, Charlotte traera a Scarlet y pasara dos días aquí, y quiero un pintura de ella y yo.
—solo porque me lo pides con cara de cachorrito, anda, dame la llave.
—te va a costar.
—¿cuanto?
—un beso a cambio.
Le di un pequeño beso y arrebate las llaves de sus manos.
Conduje a través del camino, llegue, entre y subí rápido, pero me dieron ganas de ir al baño.
Y...o cielos.
¡Bandera de Japón en mis bragas!
Estúpido periodo.
Una vez que todo estaba en su lugar, y ya tenia algo con que parar la "hemorragia" que me traía, tome mis pinceles, una mochila y las principales pinturas que usaría.
Tome el par de lienzos, los envolví con tela, una cinta negra y quedaron envueltos, tome todo y escogí el ascensor para bajar, si usaba las escaleras, era posible que no regresara nunca.
Una vez en el estacionamiento, abrí la cajuela con dificultad, metí ahí los lienzos y mi pequeña mochila con pinceles, pinturas y toallas femeninas.
Tendría un gran dolor de cadera ya en la noche.
Conduje con la misma calma, y llegue a la casa.
—Jimmy —dije en tono cantarín mientras entraba con las cosas, tratando de no caer o algo así —ya llegué.
Apareció saliendo de la nada, y me miró ¿impresionado? Quizá.
—debiste pedirme ayuda —me quitó los lienzos.
—hey, con cuidado, son casi tan delicados como Scarlet.
—hablando de ella, esta allá arriba, la esta cuidando Florence.
Florence, era la señora encargada de el orden en la enorme casona de Page.
—buenas...tardes Florence.
—querra decir buenas noches, señorita Janis.
—perdona, la verdad es que me he perdido en las horas, oye, un par de cosas, la próxima vez que te pida cuidar a la pequeña Scarlet, dile que la cuide él puesto que es su hija, y la otra...¿tendras pastillas para el dolor?
—tranquila, y si, ven, por aquí.
Me guió hasta llegar a la cocina.
—dame eso —jalo la correa de mi mochila —¿te sientes mal?
—no, alejate, estoy bien —di un par de palmadas en sus manos hasta que la soltó —solo...una jaqueca.
—anda, damela, —me la quitó, a esa mochila no le servía el sierre, por lo que le cabían mas cosas, aunque también se me caían...y vio mis "cubre hemorragias"
—¡ah! Mis ojos verdes mueren.
Jimmy
Pobrecilla.
Janis se sentía mal, por lo que me hizo saber, la pastilla le sirvió puesto que la cadera la venia matando.
—¿ya te sientes mejor? —sobe su espalda baja y ella se acomodó en mi pecho.
—algo, dame un besito, ¿si?
—por supuesto —le di un pequeño beso que la hizo sonreír.
—¿ Scarlet ya ha cenado?
—jeje —reí nervioso. Se me había olvidado.
—ya me se la respuesta —se levantó —iré a darle un poco de leche, eres pésimo como padre, Pagey.
Salió de ahí sin dejarme responder, me levante y al mirar por el pasillo, ya no estaba, baje y prepare un biberón.
Después llegó ella con mi niña en los brazos.
—anda, cariño, despierta —dijo ella con voz dulce.
—tengo hambre —aparto sus cabellos rubios y se tallo los ojos.
—papá esta aquí, ven, te daré de cenar —dije de igual forma.
—¡papá!
Le pedí a Janis a mi hija, ella me la entregó con cuidado, le di del biberón y ella bebió gustosa.
—Gracias —dijo limpiándose con el dorso de la mano.
—ahora, a dormir, cielo.
La devolví en su cama, la rodeé de almohadas para evitar que se callera, plante un beso en su frente y tomó mi mano.
—papá...
—¿si, cariño?
—¿puedes quedarte aquí hasta que me duerma?
—claro que si, el dragón no saldrá del armario.
—esta bien...ven, recuestate, papi —se hizo a un lado, dejándome espacio.
Me recoste y la abracé. Era ella mi princesa, a veces gustaba que le cantará por las noches, para dormir.
Una vez comenzó a respirar mas lento, me levante y salí en silencio, cerré la puerta y caminé hasta llegar a nuestra habitación.
Janis yacía dormida, con un pesado libro en el regazo, la lampara encendida, recargada sobre su mano derecha.
Aparte el libro, lo cerré y le moví un poco el hombro.
—corazón, ven, a dormir.
—esta bien.
Se levanto y fue a cambiar, usando una enorme playera azul, con el nombre de la banda "Pink Floyd".
Se recostó a mi lado y cayó dormida casi al contacto con la almohada.
Me abrazó y me deje tomar por el sueño.
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Una carta para Jimmy Page
FanfictionEl decía que ella era una chica hueca. Ella decía que el era un ególatra. El decía que ella no valía la pena. Ella decía que el tenia un ego mas grande que el mundo. El no sabia quien era ella. Ella si sabia quien era él. Jimmy Page decía que no la...
