Una Conversación Inesperada: (Samantha)

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Apenas llego a la casa-palacio me dirijo a mi habitación para poder dormir tranquila mientras sonrío animada. No sé qué es lo que estaría haciendo el abuelo, pero me alegro de haberlo visto. El celular vibra en mi bolsillo anunciando una llamada y contesto colocándolo en mi oído mientras me recuesto en mi almohada.

— ¿Hola? —Contesto en un bostezo.

—Hola Sam, ¿sigues dormida? —Escucho su tono bromista del otro lado.

—Hola S.P.I. ¿Sigues molesto porque papá y yo vimos pelis, y no te invitamos? —Digo sonriente.

—No, solo te llamo para decirte que tu mamá ha estado preguntando mucho por ti.

—Cierto, no la he llamado. Pero en mi defensa, por fin puedo llamar "papá" a tu hijo abuelo.

—No me digas abuelo, o le cuento a tu mamá lo que hiciste Suiza. —Amenaza haciéndome reír —. ¿Llamaras a tu madre?

—Sí. Tranquilo Harrison padre, lo haré. ¿Ha estado muy ocupada?

—Sí. Cada vez que me puede llamar es tipo: "¿Samantha está bien? ¿Está estudiando mucho? ¿No se ha enfermado?", y cuando consigue la respuesta cuelga porque se tiene que ir. —Explica.

—Sabía que iba a estar muy ocupada, lo suficiente para pudiera pasar tiempo con papá sin preocuparla. —Suspiro —. Me gustaría decirle...

— ¿Lo mucho que Blake todavía la ama?

—Sí... ¿Podrías dejar de leerme la mente? —Lo escucho reír —. Le dije que quería componer con él, así, le diré sin ningún tipo de cargo de conciencia quién es mi madre. —Digo y trago grueso

—No tengas miedo pequeña, ahí estaré yo cuando me necesites. —Afirma.

—Gracias S.P.I., siempre estas cuando te necesito. —Bostezo mientras me acomodo para dormir —. Por cierto, ya casi tengo la lista tachada.

— ¿Cuánto te falta? —Pregunta curioso.

—Nos falta hacer una broma pesada juntos, que discutamos por algo tonto, que tengamos una guerra de almohada... y que me diga que es lo que le llena de orgullo —Digo en la frontera del sueño.

—Falta muy poco. Será mejor que duermas. —Dice como despedida.

—Claro. Si mamá te llama...

—Le diré que la quieres mucho y que la extrañas.

—También te quiero abuelo. —Digo quedándome dormida.

Despierto luego de algunas horas viendo como se está empezando a ocultar el sol. Siento mi piel pegajosa así que decido darme una ducha rápida para volver a dormir fresca. En cuanto me estoy poniendo mi pijama, veo una guitarra acústica descansar sobre un soporte hecho para ella. Sonrío alegre tomándola entre mis manos y saco mi libreta de música. Rasgo un poco las cuerdas para sacar unos cuantos acordes y los escribo en el pentagrama junto a una letra que comencé a escribir hace mucho. Sigo así por unos minutos más, hasta que el sueño me vuelve a vencer.

Mi Padre es un CasanovaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora