Escucho el himno nacional de Inglaterra saliendo desde mi celular. Ignoro la melodía tanto como puedo, pero la paciencia se me acaba y termino contestando la llamada.
—Más te vale tener una buena razón para despertarme tan temprano, Basura Europea. —Digo con la voz ronca por el sueño.
—No me digas así Samantha, sabes que lo detesto. —Dice una voz femenina desde el otro lado.
—Por eso es que te lo digo. —Sonrío con maldad cuando la escucho quejarse —. ¿Qué quieres Hillary?
—Saber cómo van tus vacaciones, ¿encontraste a tu inexistente padre? —Dice con maldad
Cuelgo sin pensarlo y me acomodo para dormir otro poco. Nunca me gustó que ella se refiriera así a la búsqueda de mi padre, claro, ella tiene el suyo desde que nació, pero no dejaré que me moleste con eso. El celular vuelve a sonar y desvío la llamada, así sucede varias veces hasta que el sueño se me va y decido contestar.
—Hillary, si vas a volver...
—Ya cálmate, no lo volveré a decir. —Interrumpe un tanto molesta —. Estoy aburrida y tenía curiosidad por saber cómo te iba, es todo.
Suspiro aburrida y decido contarle todo lo que hice desde la última vez que hablamos. Mi rivalidad con Hillary Sanders se remonta a la época de mi vida que pasé en Inglaterra. Ella era, por decirlo así, la abeja reina del colegio. Desde que la conozco, ha tenido el cabello lacio y rubio como el oro que combinan bien con sus ojos azul oscuro como la profundidad del mar. Cuando me conoció me marcó como su rival, especialmente cuando se dio cuenta de que me sé defender. En fin, a medida que pasábamos el tiempo juntas la rivalidad se fue puliendo hasta lo que hoy día es, a pesar de mis constantes viajes.
— ¿De verdad lo encontraste? —Pregunta sorprendida una vez que termino mi relato.
— ¿Es que lo dudabas?
—Claro que sí, es decir, ere una huérfana de padre. —Dice con maldad y respiro profundo —. ¿Dónde estudiaras este año? Iré a Nueva York.
—También iré a Nueva York, espero que no estemos en el mismo colegio, no quiero soportar tu inútil presencia. —Ataco con una sonrisa malévola.
—Claro, lo que tú digas. Aunque, si te puedo ser sincera, sería un año realmente aburrido sin tu presencia.
—Valla, eso casi sonó amable. —Bromeo y ahora es el turno de ella de respirar profundo —. Incluso si no estamos en el mismo instituto, estoy segura de que encontraras a alguien que te entretenga.
—Samantha querida, desde que tengo esta rivalidad contigo mis expectativas son muy diferentes, así que estoy segura de que no hay persona que soporte tanto como para divertirme.
— ¿Segura que no comiste algo en mal estado? Es la segunda cosa que me dices que casi parece un halago. —Bromeo con falsa preocupación.
Ella ríe divertida y me dejo contagiar. Definitivamente estaba aburrida.
—Por cierto, ahora que tienes padre, puedes venir al cotillón de sociedad. No tienes de qué preocuparte, será en Nueva York.
—Que emocionada estoy. —Digo sarcástica.
—En verdad me agradaría devolverte cada uno de tus insultos, pero resulta que tengo sueño gracias a tus absurdas burlas.
—Claro Hillary, cuando quieras un cuento para dormir, no me molestes. —Digo sonriendo con maldad y cuelgo.
Conecto el celular al cargador al notar que no tiene casi batería, y ahora es que me doy cuenta de que mamá dejo mi celular a la vista. Me encojo de hombros restándole importancia mientras me levanto para ir a la cocina de mis abuelos. La verdad es que no quería salir de la casa de Blake, pero mamá no me dejó opción al haberme castigado. Sonrío alegre pensando en ella y papá. El hecho de que él haya decidido acercarse le da a mamá un incentivo para corresponder a ese amor que tienen guardado en el interior. Llego a la planta baja con una sonrisa mientras escucho las olas romperse en la orilla. Cuando llego a la cocina, me sorprendo al no encontrar a mamá en ningún lado.
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Mi Padre es un Casanova
Short StoryÉl pestañea y yo también. Tiene una gran mueca de sorpresa en su rostro, y yo no. Solo nos vemos fijamente procesando la información que acabo de soltarle... Toda niña tiene su propio padre. Y yo quería conocer al mío.
