Cerca De Decirlo: (Samantha).

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—Ayer fue un día largo, ¿verdad? —Digo acercándome a la mesa para desayunar con papá, quién solo está trabajando.

—S, tienes razón. —Dice por inercia mientras revisa unos papeles.

Pongo los ojos en blanco y tomo un poco de chocolate. No es algo nuevo ni sorpresivo que esto suceda, ya me acostumbre con mi mamá. Siento mi pecho apretarse un poco al recordar su rostro lloroso. Ella quería evitar que papá y yo nos encontráramos para no tener que verlo y olvidar algo que pasó hace mucho tiempo, pero sé que eso es imposible, se lo recuerdo constantemente. Veo a mi papá, todavía concentrado en su trabajo, y me puedo dar cuenta de que nos parecemos en algo más que solo lo físico.

—Sam, ¿está bien? —Pregunta papá despegando la vista de los papeles.

—Sí. ¿Tienes algo que hacer en la tarde? —Pregunto seria.

—Espero librarme un poco del exceso de trabajo, ¿por qué lo preguntas? ¿quieres que hagamos algo?

—Sí, me gustaría ir al parque contigo. Dar un paseo como padre e hija. —Digo sonriendo de forma forzada.

—Claro, ¿segura que todo está bien?

—Sí. Tengo mucho que decirte todavía.

—De acuerdo. —Deja un beso en mi frente mientras se levanta.

Respiro profundo tratando de calmarme, ahora sí viene lo fuerte con mi dramática madre.

—Blake, es hora. —Dice Harold desde la puerta vaivén.

—Harold, todavía trabajas para mí. —Dice papá relajado.

—Lo siento señor Harrison pero, ¿podría mover su trasero al auto de una buena vez para que vaya a trabajar y darle de comer a lo único bueno que tiene? —Bromea Harold mientras sonríe.

—Claro, voy en un segundo. —Dice papá y Harold se retira —. Debería bajarle el sueldo, y que se olvide de la promoción. —Bromea haciéndome reír y acaricia mi cabello —. Nos vemos ahora.

Asiento y él desaparece dedicándome una última sonrisa. Suelto un suspiro cuando me encuentro sola y golpeo mi frente contra la mesa. Soy una mentirosa y estoy hasta el cuello de problemas con mi madre, y en cuanto Blake se dé cuenta de quién es, es más que seguro que él se convertirá en su cómplice de mi castigo. Algo si es seguro, tendré que escuchar los "estoy decepcionada" de mamá cientos de veces. Sí, que día tan perfecto. Alboroto mi cabellera sin despegar la cabeza de la mesa, pues, si no muero en este instante, es más que seguro que mi madre me matara después. ¿Podré librarme?

—Sami, Tyler está aquí... —Dice Margaret con lentitud al verme.

Dejo de golpearme la frente con la mesa y me rindo a la madera fría de la mesa. Ese es otro tema que no quiero tocar. Tyler volvió loco mi sistema y ahora ya cree un lazo con él y eso no es bueno, pero, alejarlo, no es algo tan fácil como respirar. ¿Qué es lo que voy a hacer con él? No lo sé, y eso es lo que me produce cierto coraje porque es su culpa que yo esté así. Golpeo la mesa para levantarme de forma brusca asustando un poco a Margaret y salgo hacia la entrada pensado seriamente en decirle que se valla, y si Susana está con él...

¿Susana? Nunca me hablo de ella. En realidad solo son amigos y no tiene la culpa. Suspiro ruidosamente. Solo estoy estresada y quiero librarme con ellos. Pero de verdad siento que sobro cuando ella está presente. Respiro profundo y me acerco a ellos, notando, que se están riendo por algo gracioso. El cuadro está perfecto, ella combina con él, y eso me produce una punzada de dolor más fuerte que la de ayer. ¿Era así como se sentía mamá cuando veía a mi padre con otras mujeres? Creo que sí, y ahora la entiendo un poco.

Mi Padre es un CasanovaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora