La mano de Sami en mi cabello se sintió muy cálida, sus ojos me ven fijamente mientras su sonrisa transmite paz. Esto se siente extraño, me atrevo a decir que se siente bien. ¿Cuándo fue la última vez que me sentí así? Y esas palabras que salieron de su boca mostraron tanta seguridad y madures. Un carraspeo por parte de papá me hace volver a tierra recordándome que no estoy solo, y al dar un rápido vistazo a Sami, se ve sonriente y tierna con ese hoyuelo.
—Sam, debes estar cansada. ¿Por qué no vas a dormir? —Digo ganándome su mirada curiosa.
Ella muerde su labio en gesto nervioso mostrándose dulce e inocente y se acerca a mi oído para hablar en voz baja.
—No tengo pijama, y en mi mochila solo traje unos pocos implementos de uso personal. —Susurra.
— ¿Cuál es el problema? —Digo en voz alta haciéndola sonrojar.
Intento retener una risa divertida al ver que se ha puesto nerviosa.
—Es que... —Se queda a media frase sin encontrar las palabras adecuadas.
—Tranquila, habla con Margaret que ella te dará lo que necesites. —Digo condoliéndome de ella.
—Pero —pone sus brazos atrás de su espalda —, no me gustaría interrumpirlos.
— ¿Interrumpir qué? Pequeña explícate. —Dice mi papá.
Yo lo veo extrañado. La verdad es que desde que vio a Sam le ha mostrado cariño, tanto que pareciera que la conociera de toda la vida. Sacudo mi cabeza. ¿En qué estoy pensando? Es obvio que mi padre siempre ha sido cariñoso con el sexo femenino sin importar su edad. Especialmente cuando Val llegó a mi vida. Papá la tenía en un pedestal y le gustaba que la tuviera como amiga, por eso siempre la molestaba, además de que era divertido tener a alguien que me desafiara. Suspiro, ¿por qué estoy pensando ella?
—Bueno... ellos... usted sabe. —tartamudea Sam sacándome de mis pensamientos.
—No, la verdad es que no sé. ¿Tú sabes Grant? —Dice papá.
Grant sube sus hombros mientras muestra una falsa mueca inocente, cosa que me hace sonreír divertido porque a todos les resulta divertido incomodarla.
—Yo... —muerde su labio mientras se sonroja —am... No sé.
Ninguno lo soporta ya y suelta una carcajada divertida por su rostro. Samantha pasa su mirada por cada uno de nosotros y frunce su ceño molesta mientras cruza sus brazos mostrando nuevamente la arruga. Detallo de nuevo su rostro. A pesar de que se ve molesta es muy tierna e inocente para su edad.
—Grandioso, he vuelto a mostrar un catálogo. —Susurra haciendo que la vea curioso.
—Sami, ¿quieres darte un baño antes de dormir? —Pregunta Margaret entrando.
—Claro, gracias por salvarme. —Dice Samantha alegre caminando hacia ella —. Una cosa antes de irme —gira para vernos aun con el ceño fruncido —, distinguidos caballeros, no vuelvan a burlarse de mi porque estoy segura de que lo lamentaran en el futuro. Con permiso.
Ella se da la vuelta manteniendo la compostura dejándonos con la boca abierta por un segundo hasta que todos reímos divertidos por su expresión. Claro que yo no dudo que ella cumpla su amenaza, la mitad de su sangre es Harrison.
—Es todo un caso único esa pequeña. —Comenta papá levantándose —. Bueno chicos, es hora de irse —palmea mi brazo —ahora Blake tiene mucho que hacer.
—Cierto, ahora es una mujer pequeña quien lo puede dominar. —Bromea Dustin.
Todos se levantan y los imito a los segundos cuando están caminando hacia la puerta principal entre charlas y risas causadas por las bromas hacia mi persona. Al final me despido de mis amigos y luego me dirijo a mi padre.
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Mi Padre es un Casanova
Short StoryÉl pestañea y yo también. Tiene una gran mueca de sorpresa en su rostro, y yo no. Solo nos vemos fijamente procesando la información que acabo de soltarle... Toda niña tiene su propio padre. Y yo quería conocer al mío.
