De verdad pensé que hoy tendría un día normal. Ayer celebré un nuevo contrato con una empresa turística de Japón, y tuve una buena noche con una exótica mujer japonesa; hoy venia dispuesto a trabajar después de tomar una buena dosis de cafeína. Pero todo cansancio fue reemplazado cuando una pequeña jovencita de cabello negro lacio, brillantes ojos azules, y piel clara, soltó en el reducido espacio del ascensor que es mi hija. No lo creí en el momento, y sigo sin creerlo. Pero todavía tengo un rayito de esperanza.
Llegamos a uno de los laboratorios que pertenecen a la familia de Dustin, cuyo esparcimiento empresarial se debe a él. Originalmente tenían cadenas de farmacias para vender medicina y equipo médico, pero cuando él tomó la presidencia, hizo una buena inversión y ahora tienen laboratorios, farmacias, clínicas y hospitales por todo el mundo. Además de seguir vendiendo equipo médico.
El sitio se encuentra muy agradable, sin embargo, no estoy aquí para disfrutar de la decoración. Llegamos al mostrador a esperar que nos atiendan. Observo a una hermosa secretaria con todas las buenas cualidades que toda mujer debería tener.
—Buenas días, queremos hacernos un examen de A.D.N. —Digo a la secretaria mientras sonrío.
—Claro que sí, en un momento llegará la doctora. —Dice ella inclinándose sobre el mostrador para que pueda ver su escote —. Después del examen, ¿tienes algo que hacer?
—Tengo que trabajar, pero puedo hacer un espacio en mi agenda solo para ti. —Comento.
— ¿Lo harías? —Se acerca a mí.
—Claro sería bueno sacar a pasear la basura del mundo. —Suelta despectiva la pequeña que se me había olvidado me acompaña.
La secretaria la mira con los ojos entrecerrados mientras la pequeña solo sonríe con cinismo. Suelto un suspiro mientras la detallo un poco más. Sus ojos azules, el ceño fruncido, su piel clara, sus brazos cruzados sobre su pecho y la arruga en su frente mostrando lo molesta que está.
"No estoy molesto". Espeté caminando por el lugar.
"Tienes la arruga Blake, eso siempre te delata". Comentó tranquila Valerie.
Sacudo mi cabeza para sacar ese recuerdo de mi mente. Ella no tiene espacio para este momento.
La doctora llega con el ceño fruncido, prepara todo, y una vez está listo, saca nuestra sangre en silencio. Con un tono de voz que no denota amabilidad nos ordena esperara afuera mientras ella hace los análisis necesarios. Nos sentamos en la sala de espera en silencio y reviso insistentemente el reloj.
—Gracias por acceder señor Harrison. —Dice la pequeña sentada a mi lado rompiendo el silencio con su sonrisa animada.
—No hay de qué. —Digo serio mientras reviso la hora —. ¿Cuánto más planea tardarse esa doctora?
—Un examen de A.D.N. dura una hora para ser analizado a conciencia siguiendo los protocolos médicos. —Explica sonriente y se levanta de su puesto para ponerse frente a mí —. Mucho gusto en conocerlo, soy Samantha, pero puede decirme Sam o Sami porque mamá me dice Samantha cuando está molesta conmigo. —Extiende su mano.
Sonrío y tomo su mano.
—Blake Harrison, es un placer conocerte. —Soltamos nuestras manos y noto la alegría crecer en su cara —. ¿Cuántos años tienes?
—No lo diré hasta que no traigan los resultados. —Dice inocente.
—De acuerdo, ¿por qué estás tan segura de que, tal vez, soy tu padre?
Ella muerde su labio mientras se balancea sobre sus pies buscando una respuesta hasta que se detiene y mira a mis ojos.
—No lo sé —se encoje de hombros —, creo que por ahora solo lo intuyo.
Mantenemos la mirada conectada hasta que una extraña sensación hace que carraspee rompiendo el contacto. Señalo el asiento a mi lado y ella se sienta tranquila volviendo nuevamente al silencio mientras la veo de reojo. Si resulta ser mi hija, y es ella quién me ha encontrado, creo que el crédito de su hallazgo será al famoso "llamado de la sangre", porque yo no me imagino con una hija.
—Señor Harrison —llama la secretaria trayendo una hoja en su mano —, aquí tiene. —Me ofrece.
—Gracias señorita. —Tomo el papel en la mano pero ella no lo suelta.
De su pecho saca una tarjeta con un número marcado en ella.
—Si algún día estas aburrido, y necesitas divertirte, —habla coqueta mientras pasa su tarjeta por mi pecho —, estoy disponible.
—Claro, estoy segura de que aceptara la propuesta de un plato desechable. —Suelta Samantha sin tacto ganándose una mala mirada por parte de ambos —.Ups, parece que pensé en voz alta soltando lo que me dijiste hace un segundo.
— ¡¿Cómo?! —Dice la secretaria con reclamo —. Con permiso. —Deja la hoja en mi pecho y se lleva su número de celular.
Veo a Samantha con el ceño fruncido porque ha apartado la conquista de esta noche. Pero ella solo me regresa la mirada sonriendo inocente y se encoje de hombros. Tomo un respiro y niego con la cabeza. Ella no es mi hija. Levanto la hoja en mi mano para ver el resultado del análisis obviando ciertos detalles hasta que la cruda realidad me golpea en la cara.
— ¿Qué dice? —Pregunta Sami quitándome el papel y leyendo voz alta —. El resultado es positivo. ¡El resultado es positivo! —Celebra alzando los brazos mientras grita de euforia.
Es mi hija, la pequeña de brillosos ojos azules es mi hija. Me siento en la sala de espera escuchándola celebrar su hallazgo de haber dado conmigo. Paso las manos por mi cara sintiendo que la sangre se me hiela. Mi peor miedo se ha hecho realidad, ¿cuándo pasó esto? ¿Por qué nunca lo supe? Sami tiene todas las respuestas, así que voy a averiguarlo.
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Mi Padre es un Casanova
Kısa HikayeÉl pestañea y yo también. Tiene una gran mueca de sorpresa en su rostro, y yo no. Solo nos vemos fijamente procesando la información que acabo de soltarle... Toda niña tiene su propio padre. Y yo quería conocer al mío.
