En cuanto a mi me fui con mi tío lejos de la ciudad durante el verano. Vivo en el pequeño apartamento y él lo bastante lejos de aquí pero suficiente como para verme cada ya que es el jefe del local Wild Cherries. Soy feliz por tener a algunos de mis amigos cerca y vivo por el momento haciendo surf por las mañanas y trabajando para el maniático de mi tío por las tardes.
Las pocas veces que pienso en mi vida, me recuerdo mi lema: 'Disfrutar de todo y valor cada segundo' me lo repito a menudo como un mantra porque sé que si pienso en todo por lo que he pasado, me derrumbare. Tan solo soy una adolescente de diecisiete años con todo un futuro por delante y como mecanismo de defensa ha funcionado.
A pesar de mi edad tengo la impresión de que las cosas van bien y si siguen así podre independizarme totalmente y comenzar mi vida como una mujer adulta en cuanto cumpla los dieciocho, aunque también sigo con los pies en la tierra siendo lo suficientemente inteligente como para saber que no puedo zambullirme a la piscina que muchos llaman Mundo Real porque es demasiado profunda.
Al igual que yo Jessica es un poco propensa a entablar relaciones amorosas, es raro que salga más de una vez con un chico y mucho menos que reconozca que le gusta de verdad.
— ¿Estás segura con el tal Stefan? —Le pregunto—Ya sabes que los chicos con padres ricos son como los hombres que se pasan el día en el gimnasio para luego salir a la calle y triunfar con todas las chicas. Siempre terminan siendo unos imbéciles.
—Este no—Afirma con una sonrisa embelesada—Por favor Marina, solo una cita, solo una noche—suplica.
Estoy muy impresionada por el interés que muestra Jessica hacia Stefan.
—De acuerdo—accedo a regañadientes.
—No será tan terrible y tienes el celular puedes llamarme todas las veces que quieras. Si me necesitas iré a rescatarte, te lo prometo. Además...
—He dicho que si—repito.
—Te daré...
—Jessica, cariño, voy a quedar con él.
Parpadea y sonríe aliviada.
— ¿En serio? —pregunta aun sin poder creérselo.
—Sí, pero te advierto que si tiene el pelo sucio, le huele el aliento a ajo o trata de indagar en mis sentimientos, me largo.
—Hecho—estrechamos las manos cerrando el trato.
Me doy media vuelta y miro a la playa. Hay cuatro o cinco surfistas y personas caminando por la arena, para ser una noche cálida de Agosto el lugar está tranquilo.
—Vamos a nadar—sonrió invitándola.
Jessica mira el reloj, algo que hace raras veces. De hecho me quedo sorprendida porque no puedo creer que lleve un reloj puesto.
—Tengo una hora antes de salir con Stefan—advierte.
—Has llegado tarde desde el día en que naciste. ¿A qué se debe esta repentina preocupación por la puntualidad? —pregunto.
—Voy a conocer a sus padres—dice felizmente.
Tardo en reaccionar al parecer la relación con Stefan es más seria de lo que había pensado.
— ¿Cuánto hace que están juntos? ¿Una semana?
—Sí, pero parece toda la vida—suspira enamorada.
De camino hacia el agua adopto una actitud sobreprotectora atacándola a preguntas.
— ¿Dónde estudia? —digo.
—En el instituto que hay a las afueras de la ciudad.
—En el instituto que hay a las afueras de la ciudad... Repito pensando en lo imprecisa que es esta respuesta.
Siempre llevamos el traje de baño puesto, nos quitamos la falda de algodón que llevamos puesta junto con la camiseta.
—Te prometo que te va a encantar—dice.
No acabo de creerlo. En mi futuro interno estaba dispuesta a odiar al chico que había cautivado el corazón de mi mejor amiga. Más le vale que la trate bien porque de lo contrario tendrá que vérselas conmigo.
—Lo que me recuerda—añade mi amiga con una mueca—Hay una condición para tu cita.
— ¿Una condición? —pregunto confusa.
—Además de ser amigo suyo, el chico está en la banda en la que también esta Stefan y tienes que ser su pareja en una gala a la que se van a presentar.
— ¿Con ropa de fiesta? —pregunto.
—Si—asiente—Tienes que ser amable en la cena y durante la actuación de los chicos, y no puedes hablar con la prensa.
—-¿Quién es ese tipo que me quieres presentar, Jessica?—Le preguntó enarcando una ceja.
Imagino a un chico centrado en los estudios, en la música y estrafalario procedente de una ciudad rica como puedo ser Hollywood.
—Sólo recuerda que es guapo, que tiene buen cuerpo y que sus padres son ricos.
—Eso espero...
—-Entonces, ¿Aceptas la condición? ¿Lo de no hablar con la prensa y eso?—Preguntó Jessica, mirándome con preocupación—Aunque como nunca les has tenido mucho cariño a los periodistas, no debería ser ningún problema, ¿Verdad?
La noche siguiente va a hacer un ejercicio de paciencia para mí. No tengo nada en contra de las citas al contrario me gusta salir y conocer chicos. Pero salir con uno que no he elegido yo y tener que atenerme a ciertas reglas va en contra de mis principios.
Aun así al ver el gesto esperanzado de mi amiga no me puedo negar.
—-No hay problema—-digo con una sonrisa poco convincente.
A Jessica se le ilumina la cara.
—-Te debo una—-dice.
—-Si, no lo olvides—-sonrió.
Acto seguido nos zambullimos en una ola en perfecta sincronía.
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Seduceme
RomanceValía la pena romper todas esas reglas por un chico como él. Regla numero uno: Nada de citas a ciegas. Después de haberse enfrentado a muchas citas a ciegas obligada por sus amigas Marina Allier no está dispuesta a volver a tener otra cita a ciegas...
