Último dragón

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El último dragón de la tierra esta escondido en una cueva inmensa. Camina a través de ella resoplando, las escamas caídas y partidas, los colmillos y garras sin filo. El ultimo dragón que existe sobre la tierra siente como el fuego que antes era la esencia misma de su existencia se va extinguiendo poco a poco. La cueva es oscura y húmeda. Dentro de ella la temperatura es desagradable, no hay frío ni calor, solo tristeza. Se mueve dentro de ella de un lado a otro, con la cabeza caída, con los ojos siempre mirando al suelo. Siente como se le oprime el pecho y lanza un suspiro que hace temblar la tierra. El ultimo dragón de la tierra ya no tiene por que vivir. ¿Como se puede estar tan solo rodeado de tantas cosas? El ultimo dragón no comprende que le esta sucediendo, pero le esta sucediendo algo sin duda alguna. Tiene los miembros entumecidos y ya no recuerda como se ruge. Se mira el cuerpo y observa las cicatrices que tiene. Ya no hay orgullo en su mirada, solo una profunda lastima hacia sí mismo. Recuerda la caída, la deshonra y el odio... el odio que le quemaba por dentro, del cual ya casi no queda nada. Se acuesta en una esquina y cierra los párpados. Se concentra en su respiración y en el dolor que surca todo su cuerpo cada que vez que realiza una inhalación. Siente la punzada cerca del corazón, ahí donde el relámpago penetró, ahí donde dolió mas. Se concentra en sus alas, en lo potentes que eran, en como surcaba los cielos con ellas. Recuerda cuando se las arrancaron, recuerda la caída de nuevo, recuerda haber entrado en la cueva. El ultimo dragón de la tierra decide mas nunca volver a abrir los ojos, decide morir como él decida. El ultimo dragón de la tierra muere en una cueva oscura y húmeda, sin que nadie sospeche jamas que era el ultimo dragón de la tierra. Exhala por ultima vez y cae en el suelo con su pesado cuerpo. Ahora el ultimo dragón de la tierra es solamente un mito del cual nunca nadie sabrá. Justo antes de terminar su ultimo suspiro piensa que valió la pena.

Se acomoda en su asiento, a infinitos cielos sobre el suelo de la cueva y le devuelve las alas. Pero es demasiado tarde ya. El ultimo dragón sobre la faz de la tierra ya llevaba demasiado tiempo muerto.

M. Figuera

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