10/03/19
73 horas sin luz.
Al tercer día sin luz llovió. El cielo encapotado, gris, rugiendo y pidiendo dejar salir el agua de sus entrañas. Nosotros, pobres mortales, implorando que el agua cayese para poder llenar tobos, para volver a ver el líquido sagrado. En este momento la humanidad pende de un hilo y cada segundo la carga se hace más pesada y el hilo más frágil.
Mi cordura también comienza a diluirse; veo formas que se escapan por el rabillo de mi ojo, sombras que se escurren por los rincones. Todos los sonidos han cambiado. Pensaba que la oscuridad era silenciosa pero no lo es. Cada grito, gemido y susurro suena diferente cuando no se encuentra debajo de la luz. Y yo siempre he temido a la oscuridad. Temo caer en ella y ya jamás volver, temo despertarme un día y haberme quedado ciega, la luz para siempre un misterio a mi persona. Temo que se me olvide como escribir y como leer y temo volverme fría.
Añoro la calidez del sol y de las lamparas. Cada día que pasa me siento más sola, infinita en este mundo que se va acabar mañana. Ya no escucho las palabras como antes y temo por mi y los míos. Temo sobre todo caer en un estado animal y olvidarlo todo.
A cada segundo que pasa trato de recordarme a mi misma que soy de los buenos, que yo tengo el fuego dentro de mi y que yo, M, jamás me extinguiré.
M. Figuera
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Relatos Sin Nombre
Short StoryRelatos Sin Nombre son una serie de relatos sin conexión entre si... ¿O si la tendran? Todos tratan sobre diversos temas como el amor, las relaciones, la muerte, el sexo, la lluvia, la violencia, entre otros. Si comentan significaría el mundo para...
