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Al parecer, insinuar que de pronto había tenido un atisbo de memoria sobre el hecho de conocerlo, había sido una respuesta excesivamente inteligente, porque logré captar su atención de manera inmediata, lo que me hizo dar saltos de alegría en mi interior, porque si, era una puta genio como decía Alexa, pero solo era el comienzo. El resto de mis movimientos también debían ser certeros e inteligentes, así que decidí que era hora de marcharme.

―Bueno, señor James. Ha sido todo un placer volver a verlo, créame, pero debo volver a casa.

― ¿Necesita un taxi? ―Se apresuró a ser todo lo caballero posible.

―Para nada. Una mujer con mis recursos siempre sabe estar a salvo. Mi chofer espera por mí afuera.

―De acuerdo, la acompaño.

No, no había resultado. Era una mala estrategia. Simplemente me subiría a mi lujoso auto y me dejaría partir, de todos modos, estaría segura con Lenny, así que necesitaba otro movimiento más hábil que ese, pero no encontraba ninguno.

No encontré ninguno incluso hasta llegar a la puerta del Montage tomada de su brazo, el que me había ofrecido amablemente para dejar de hacer el completo ridículo.

― ¿Ese es su auto? ―interrogó con un brillo en los ojos.

―Sí, es ese.

―Vaya, es muy bonito.

Y ahí estaba otra vez la iluminación súbita que me ayudaba siempre.

―Es cierto. ¿Le gustan los autos?

―Absolutamente. Son un lujo del que los hombres solemos disfrutar ―rio.

Logré ver en su mirada el deseo pasional que todos los hombres tienen por esos aparatitos de cuatro ruedas y supe que lo tenía al menos interesado en el asunto.

―Sí, claro. Cómo olvidarlo. ¿Alguna vez conoció la colección de automóviles de mi padre?

―No, no tuve la oportunidad.

―Lamentable. Treinta y dos especímenes de la mejor maravilla.

― ¿¡Treinta y dos!? ―exclamó casi como un orgasmo y los músculos de su brazo se tensaron produciendo en el mío una electricidad que me llegó hasta la médula y luego recorrió todo mi cuerpo.

―Veo que lo sorprendo ―Logré balbucear.

―En efecto. Si, lo hace.

―Bien, pues en agradecimiento por salvarme de una estrepitosa caída, ¿qué le parece si lo invito a conocer la elegante colección de automóviles de la familia Clayborne? ―Insisto, ¡soy una puta genio!

―Me encantaría, pero no creo que sea prudente.

"No, no, no trufita. No te me vas a escapar." Pensé y continué hablando con toda naturalidad.

― ¿Prudente? Por favor, tómelo como un obsequio de cumpleaños ―Y así la señorita Clayborne mete la pata otra vez, pero ya tengo una respuesta para eso.

―Y usted como sabe que yo...

―Por favor ―interrumpí en un tono irónico y alzando los hombros― Toda esa juerga en el bar no se debía al cierre de un negocio. Conozco perfectamente ese tipo de reuniones... aburridas, sin gracia...

―Y absolutamente monótonas ―interrumpió él esta vez― Lo sé.

― ¡Exacto! Además, seguro mi padre hubiese estado encantado de mostrársela, solo que no tuvo el tiempo suficiente... y más ahora que ha rescatado a su hermosa princesa de caer al suelo y lastimarse.

Born to you [TERMINADA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora