EPÍLOGO

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― ¿Papá? ―Una duda llevaba días dándome vueltas y las salidas de pesca con papá, siempre resultaban ser reveladoras. Podíamos conversar sin que nada ni nadie nos interrumpiera.

―Dime ―Lanzó su caña y se dispuso a esperar.

― ¿Crees que Kiki me odie? ―pregunté mientras estaba recostado en el bote, observando como las nubes flotaban pacíficas.

― ¿Por qué crees eso? ¿Por lo del regalo de cumpleaños?

―Ni siquiera me recibió ―Suspiré resignado― Tal vez fui demasiado duro con ella.

― ¿Tu crees?

―Mmm ―Medio afirmé.

― ¿Por qué no le dices que te gusta y ya?

― ¡Es una niña, papá!

―Una niña que te robó el corazón desde que la viste, ¡señor adulto responsable! ―ironizó entre risas― ¿Por qué no lo reconoces de una buena vez?

―Papá ―Entorné los ojos.

―Todos sabemos que son el uno para el otro y te lo recordaré cuando te cases con ella.

― ¡Estás completamente loco! ―bufé exasperado.

Sin siquiera planearlo, ese pensamiento había llegado a mi mente y aunque mi querido padrastro ya no podía venir y recordarme sus palabras en el momento acordado, yo lo había hecho por él.

― ¿En qué piensas? ―susurró mi esposa a mi oído mientras bailábamos un suave ritmo

―En mi padrastro ―Sonreí al recordarlo nuevamente― Dijo que me casaría contigo hace años y no di crédito a lo que decía.

― ¿Era vidente? ―No pude evitar soltar una carcajada.

―Era observador ―corregí en el momento en que la música se detuvo.

― ¡Karin! ¡Queremos que lances el ramo! ―azuzó Alexa corriendo hasta nosotros.

Me pareció gracioso que lo sugiriera porque no había demasiadas mujeres solteras que se lanzaran por el buqué, ya que habíamos optado por una pequeña ceremonia, bastante íntima, en la que solo estaba la familia y unos cuantos invitados protocolares, como el agente Keller, el general Morris y la teniente Smith, además de algunos cercanos colegas. Pero Karin irradiaba felicidad y no presentó queja alguna, después de darme un delicado beso en los labios, al ir por su ramo y prestarse para el juego.

―Es una mujer maravillosa ―dijo mi madre acercándose a mí.

―Lo es ―afirmé sin dejar de admirar lo resplandeciente que lucía con su alucinante vestido de novia y reía a carcajadas entre las mujeres presentes― Hey ―Suspiré volteando a mirar a mi madre―  ¡Ve por ese ramo!

― ¿¡Estás loco!? ―Rio divertida― ¡Ya no estoy en edad para esas cosas!

―No hay edad para ser feliz, mamá ―Me incliné y besé su mejilla― Ve, te están esperando.

En ese preciso momento, Karin volteó y comenzó a llamar a mi madre, haciéndole un gesto con la mano. Luego de mirarme un par de veces como sopesando lo que acaba de decirle, no pudo negarse a ser parte de la fiesta.

A carcajadas me reí cuando fue ella misma quien, sin hacer mayor esfuerzo, atrapó las flores entre sus manos.

―Si me disculpan ―Me atreví a interrumpir la diversión, extendiendo mi mano para tomar la de mi esposa― Me robaré a la princesa.

― ¡El señor ha hablado! ―ironizó Karin aferrándose a mí.

― ¡Oye! ¡La fiesta no ha acabado! ―exclamó Alexa en una graciosa recriminación.

― ¡La devolveré pronto! ―afirmé caminando en la opuesta dirección― ¡Lo prometo!

― ¡Mas te vale! ―refunfuñó mi mujer― ¡No voy a perderme mi fiesta!

―Tú y yo tenemos un asunto pendiente.

― ¿Asunto pendiente?

―Prometo serte fiel, amarte y respetarte toda la vida... ―Comencé a rememorar sus votos matrimoniales― ...prometo ser tu fortaleza en momentos de debilidad, ser la luz en la obscuridad.

―Ser la ilusión en la desesperanza... ―Continuó ella mientras caminábamos― ...el agua en la sed, el fuego en el frío, el valor en el temor. Prometo ser todo y ser nada. Prometo ser tu mujer y amarte hasta el día en que el cielo se caiga, las estrellas dejen de brillar y el sol deje de salir. No habrá muerte que nos separe, porque yo nací para ti ―Ambos sonreímos―  ¿Por qué mencionas mis votos matrimoniales? ―preguntó parándose frente a mí y tomando mis manos.

―Prometo serte fiel, amarte y respetarte toda la vida ―Esta vez fue el turno de los míos― Prometo que un "te amo" será lo primero que escuches al despertar y lo último que oigas antes de dormir. Prometo seguir siendo todo lo que necesitas, tal como tú eres todo lo que necesito. Y cuando el día de mi muerte llegue, prometo no dejar absolutamente nada pendiente.

―Muy bonito ―Sonrió con orgullo― Pero aun no sé por qué me trajiste aquí.

―Porque prometí no dejar nada pendiente ―susurré a su oído mientras caminaba para posarme tras ella― Y vamos a comenzar ahora mismo ―Deslicé mi dedo por su el centro de su espalda y tomé el cordón que cerraba su vestido.

― ¿De qué hablas? ―jadeó extendiendo su cuello para apoyar su cabeza sobre mi pecho.

―De nuestra fantasía compartida ―Tiré del cordón que cerraba el vestido y el nudo que lo contenía se deshizo con facilidad― El auto de tu padre sigue aquí... ―Besé su cuello y continué en tono sugerente― ...y con ese vestido...

―Debemos volver a la fiesta.

―Lo haremos ―Me separé de ella y caminé hasta la puerta― Pero luego. Eso es lo bueno de que la fiesta sea nuestra.

Cerré la puerta y todo lo que ocurrió en ese lugar es parte de una alucinante historia que valdrá la pena recordar. 

Born to you [TERMINADA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora