Parte 2
Sazguljend observa el extraño artefacto con asombro. Todas las piezas ensambladas denotan un trabajo preciso y perfecto, como si hubiese sido materializado sin haber sido tocado directamente en el proceso.
Frente a ella se encuentra el pequeño niño asustadizo, sentado en un sillón y mirando con desconfianza un brebaje que ella le preparó y dejó sobre la mesa que los separa.
—Ugh, amargo... —escucha quejarse al chiquillo, quien deforma su rostro y saca la lengua por el asco luego de decidirse por beberlo.
El Sofry le había hablado de los pequeños hallazgos funcionales que descubrió experimentando con las partes del objeto mientras ella le preparaba algo de beber. Luego, la mujer repitió las mismas operaciones, girando incesablemente la perilla en uno de los costados, fijándose en el cambio de las agujas y percatándose de que había una que no reaccionaba en absoluto.
—Esta cosa, o está rota o tiene un mecanismo escondido —concluye.
El pequeño se emociona y golpea alegremente la mesa, como si su respuesta fuese la correcta, salpicando un poco del líquido que Sazguljend le había dado.
— ¡Sí, sí! ¡Es lo mismo que pensé yo! —responde el niño, con orgullo de haber pensado en lo mismo.
«Tal vez los Miguvalery puedan descifrar el funcionamiento de esto», piensa para sus adentros la mujer.
Los Miguvalery eran grandes artesanos e ingenieros, debido a las desventajas de su especie, se vieron forzados a crear pequeñas maquinarias que les ayudaran con los quehaceres generales de su vida. Tal vez el artefacto en sus manos pertenecía a algún proyecto de ellos. Tendría que darles una visita para confirmar su teoría. Sin embargo, le llamaba más la atención el material del cristal que protegía a las agujas que el mecanismo mismo del objeto. Era similar al vidrio en cuanto a transparencia, pero de una textura más blanda.
—Bueno, ciertamente es interesante lo que me has traído, chico —comenta la mujer, dejando el artefacto sobre la mesa—. Perdón por la tardía presentación. Como ya debes saber, mi nombre es Sazguljend Amrasa; historiadora, maga de grado 5, certificada por la academia mágica, cazadora profesional de dragones menores y arqueóloga nacional del reino de Lugarta. Como mi nombre puede causar confusiones, sólo dime Saz.
— ¡Ah, sí! ¡Yo soy Kaljy Narkeb! ¡Un habitante...! De la aldea Kumpar... De la ciénaga de Galgot... —responde el chiquillo a la presentación de Saz, bajando el tono de su voz cada vez más, hasta parecer un murmullo inaudible—. Siento que mi posición es demasiado inferior a la suya... —comenta finalmente, cabizbajo y deprimido.
—Ah, perdona, chico, es la costumbre.
— ¿Costumbre?
—Mi oficio muchas veces requiere que mencione todos mis títulos para que se me trate con respeto. No sabes cuánto idiota altanero visita la tienda, pensando que su dinero basta como para considerarse seres superiores.
—Ya veo...
Existía mucha gente dentro de los muros de la ciudad en la que se encontraban, Rila, que tendían a discriminar a los trabajadores en tiendas. Especialmente a ella, que ya no poseía un brazo, se le miraba como un ser débil e inferior... Hasta que la mujer les pateaba el trasero, claro.
—Sobre tu consulta, pequeño, lamento informarte que no sé qué es el artefacto que me acabas de mostrar —dice Saz, cerrando los ojos en una expresión triste.
— ¿Y si me dice su antigüedad? Escuché que usted es la única persona en el mundo capaz de estimar las edades de los objetos en las ruinas.
—Bueno, por algo soy arqueóloga nacional. ¿Necesitas, entonces, que evalúe el objeto? Mis servicios no son baratos, ¿sabes?
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Exhekar Tales II: El Tesoro Ancestral & La Bruja Glotona
FantasyUn artefacto más antiguo que la historia del mundo. Un grupo de personas curiosas que desean saber sus orígenes. Una bruja que devora todo a su paso. Esta historia habla del viaje de unos aventureros que desentierran los secretos del mundo en el que...
