Parte 1
El sonido de los disparos se hace notar en el ambiente. Gritos de diferentes personas les acompañan. Sean niños o ancianos, hombres o mujeres, todos son masacrados por parte de sus enemigos. Soldados metálicos sin voluntad alguna se mueven organizadamente mientras buscan a más víctimas; otros de su misma clase, recogen los cuerpos de los habitantes y les arrancan una esfera brillante que tienen incrustadas en el pecho, como si de su corazón se tratase.
—Veinte... —hablan tres voces al unísono—. Veo que este lugar tiene bastantes, eso es bueno.
El autómata ordena a sus seguidores el continuar el ataque, comandando la búsqueda y recolección de «núcleos». Un gigantesco monstruo metálico los sigue desde atrás, observando todo desde las alturas.
Personas con una especie de corteza en vez de piel se abalanzan repentinamente sobre los soldados metálicos, derrotándolos y robando sus armas, las que utilizan contra ellos.
—Veo que finalmente aprendieron a usarlas, habrá que cambiar los modelos —comenta el invasor, en tono indiferente.
— ¡Salid de nuestras tierras, monstruo sin emociones! —exclama uno de los guerreros enemigos.
— ¡Esta es nuestra ciudad sagrada, no sois bienvenidos y no tenéis permiso de manteneros aquí!
Los llamados Miguvalery disparan contra el autómata, siendo su ataque inefectivo, pues una de las patas mecánicas del enorme ser a su espalda bloquea cada bala. El movimiento hace chillar a un grupo de personas que se mantienen dentro de un enorme núcleo en su centro. Los gritos disgustan a los lugareños.
—Maldita abominación.
—Ustedes son únicamente alimento para nuestros sistemas. Fueron creados con el sólo propósito de ser cosechados por nosotros. Las herramientas no se quejan.
El autómata levanta la mano, haciendo algún tipo de señal; a lo que la gran máquina responde, acumulando energía en el único «ojo» que posee su cabeza.
Los Miguvalery cierran sus párpados por la luminosa concentración de energía, retrocediendo poco a poco. Ellos saben el poder de aquel ataque y saben que no sobrevivirán a él, por lo que sólo les queda intentar hacer un último disparo contra el líder enemigo, el cual no resulta efectivo nuevamente.
Un rayo de energía concentrada es lanzado hacia los guerreros, iluminando las cercanías. Sin embargo, para la sorpresa del invasor, ellos se mantienen ilesos.
El autómata mira una acumulación de colores sobre el grupo. No, no son simples colores, son personillas. Un grupo de pequeñas niñas aladas y desnudas, con el cabello de diferentes tonalidades.
— ¡El escuadrón de defensa Zhana ha aparecido! ¡Ahora que nosotras estamos aquí, no hay nada que temer! —exclaman las diminutas voladoras.
—No tengo información de que esto haya pasado antes. —El agente de la federación se muestra perplejo por el evento. Sus investigaciones y reportes de otros ataques a las comunidades Miguvalery no han hablado de muestras de oposición por parte de las Zhanas.
—Por supuesto que no la tienes, es la primera vez que hemos sido formadas, entrenadas únicamente para luchar contra los malvados que dañan a nuestros hermanos.
Los guerreros sonríen, esperanzados, al ver al grupo de pequeñas.
El autómata, por su lado, ordena nuevamente a su enorme máquina un ataque. Además, contacta con sus soldados para que se reúnan en ese punto.
La masa de colores bloquea nuevamente el rayo de energía sin grandes problemas. Luego, una de ellas avisa a las demás de enemigos acercándose y el grupo se divide en tres: uno se mantiene para estar alerta a la abominación y los otros dos atacan a los soldados máquina.
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Exhekar Tales II: El Tesoro Ancestral & La Bruja Glotona
FantasíaUn artefacto más antiguo que la historia del mundo. Un grupo de personas curiosas que desean saber sus orígenes. Una bruja que devora todo a su paso. Esta historia habla del viaje de unos aventureros que desentierran los secretos del mundo en el que...
