Intermedio I: [La niña que se convirtió en un monstruo]

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Érase una vez, hace poco más de ochocientos años atrás, una niña pequeña que vivía plácidamente en un reino que fue conocido alguna vez como El Gran Reino de Dartandia, ubicado en un continente llamado Gurtas.

La pequeña en cuestión vivía con su madre y su padre en una casita en el campo, distanciada de la ciudad. Su padre trabajaba lejos dos veces cada tres semanas, por lo que la mayor parte del tiempo la niña interactuaba con su madre.

La familia era pobre, al punto de escasear la comida sin poder darse el lujo de tener gustos preferenciales. Sin embargo, muchas veces la pequeña evitaba ciertas meriendas, refunfuñando y haciendo berrinches a su madre, quien le tenía la paciencia suficiente como para no hartarse de ella.

Cierto día, un grupo de militares llegó a la villa donde vivían. Reunieron a todas las personas y presentaron un proyecto de formación de soldados, en donde exigían la entrega de todos los niños del lugar. Por supuesto, la mayoría de los lugareños se opuso a la idea, pero fueron sobornados con recursos y comida.

—No tenemos planeado enviar a morir a sus hijos. Los entrenaremos y los devolveremos a sus hogares una vez finalizado el proyecto. Mientras, les proveeremos a sus familias de las necesidades básicas para cada miembro —dijeron.

Ante la oferta, muchos decidieron entregar voluntariamente a sus hijos. Los que todavía ocasionaban problemas fueron arrestados y no se supo nuevamente de ellos.

Ese día, la pequeña fue entregada por sus dos padres. Ambos sonriéndole, pensando que ella podría tener mejores oportunidades en el proyecto que viviendo con ellos. Entendiendo muy poco de la situación, la chica prefería quedarse en la villa. Armó un berrinche en ese preciso instante, pero fue ignorada por todos los presentes y terminó siendo llevada lejos.

Los detalles del proyecto y el entrenamiento eran secretos tanto para los padres de los niños como para el mismo gobierno, el cual lo aprobó importándole poco la vida de los campesinos.

La niña viajó junto a los demás niños en un gran carruaje. Conversaba poco con ellos y lo único que pudo notar es que habían dos grupos entre estos: los que tenían miedo y los que estaban ansiosos por llegar.

Cuando llegaron al centro de formación, el grupo de niños fue, contrario a sus expectativas, encerrado en pequeñas jaulas. Después de aquel trato, algunos pensaron que serían convertidos en esclavos de guerra, destinados a ser vendidos para combatir como frente de primera línea en las filas del ejército, siendo usualmente los primeros en morir.

Sus ideas parecían estar erradas, los pequeños no fueron esclavizados. El tiempo pasó y se les daba poca comida y algo de agua para mantenerlos vivos, los militares e investigadores parecían estar esperando por algo.

Tres semanas después del encierro, los niños fueron sacados de sus jaulas un por uno y fueron llevados a una sala en donde les hacían preguntas simples como su nombre, sus gustos y cosas así. Les pareció un trato excesivamente amable después de la brusquedad con la que se les había atendido. Finalmente, luego de la entrevista de todos los niños, se les dijo:

—Olvídense de su «yo» pasado.

Aquellas palabras fueron difíciles de comprender por los infantes, quienes no relacionaron la entrevista con la situación actual.

Luego de esa frase, los soldados tomaron forzosamente a cada uno de los niños y les abrieron sus pequeñas bocas, introduciendo una píldora de mal sabor. Todos, sin excepción, tragaron el sólido extraño, pero nada ocurrió. Los niños fueron encerrados de nuevo y pasaron los días sin un verdadero cambio.

Exhekar Tales II: El Tesoro Ancestral & La Bruja GlotonaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora