Parte 1
Un nuevo día comienza.
Los soles que se escondían tras las montañas se asoman tímidamente, iluminando la ciudad de Rila. Las personas salen de sus hogares, dirigiéndose a sus respectivos oficios. Se escucha el martillar de los herreros, forjando armas a pedido de sus clientes. El humo de las calderas en las cocinas de los restaurantes se puede oler en el aire, atrayendo a los pobladores hambrientos. Un día común y corriente en el lugar, salvo por unos cuantos mercaderes que se quejan de los agujeros que alguna vez fueron sus tiendas en la plaza central.
«El chico no volvió al final... ¿Dónde estará?», se pregunta Sazguljend, recostada sobre el mesón de su tienda de objetos antiguos. No tiene ánimos de hacer nada y se encuentra preocupada por el pequeño que conoció el día anterior.
Ella estuvo buscando al Sofry por mucho tiempo en las cercanías de la puerta. Al principio pensó que no lo veía por el sigilo natural de su especie, luego creyó que le estaba jugando una broma infantil y se enfureció, amenazándolo con gritos al viento. Después de llamarlo durante horas, hasta que comenzara a oscurecer, se quedó completamente preocupada por él. Algo no iba bien. La expresión de emoción que le había mostrado antes de separarse de ella le decía mucho sobre sus deseos de guiarla a unas ruinas que se había encontrado.
— ¡Y justo cuando tenía la posibilidad de viajar en una aventura nuevamente! —se queja la mujer, con su mano sobre su cabeza, deprimiéndose.
La campanilla de su tienda suena al abrirse la puerta. Un posible cliente ha llegado y ella se sobresalta, intentando mejorar su apariencia y recibir a la persona con una sonrisa.
— ¡Bienvenido sea, señor...! —exclama con el mejor rostro que podría dar, dada su situación. Expresión que se distorsiona al ver a su cliente.
Frente a ella se encuentra el Kaevalery llamado Nahil, quien la molesta constantemente sobre la venta de su tienda.
— ¿Tú otra vez?
—Saludos, Saz, he vuelto para saber si hoy aceptaría mi oferta. Esta vez traigo conmigo más monedas de... ¡Uwaaah!
Nahil es interrumpido en su diálogo de negocios por una fuerte ráfaga de viento, la cual le manda a volar fuera de la tienda. El Kaevalery cae torpemente al suelo de las calles de la ciudad y gira unas cuantas veces, hasta detenerse al chocar con un transeúnte.
— ¡Pero qué grosera! ¡¿Vengo especialmente temprano para no interrumpir su trabajo y me ataca de esa forma?! —exclama el hombre, furioso e indignado.
— ¡No me vengas con eso, te dije que no volvieras! —responde la mujer, levantando su única mano en el aire y murmurando unas palabras.
El Kaevalery observa una gran esfera de hielo que se está formando sobre la palma de Sazguljend. Una roca congelada y maciza que de seguro si le golpea, le dejará un moratón.
La roca de hielo es lanzada sobre el hombre, quien logra esquivarla de un salto lateral y se queda incrustada en el suelo.
— ¡No te creas que con eso he terminado, tengo más! ¡Lárgate ahora si no quieres ser conocido como el «hombre violeta» por tus compañeros! —dice Saz, mostrando sobre su cabeza un grupo de seis esferas de hielo creadas.
— ¡R-Recordaré esto! —grita Nahil, huyendo de la Shatevalery.
«El día de hoy vuelve a comenzar de mala manera», se queja la mujer, en su interior.
Sazguljend se lamenta por lo sucedido con el chico, pero no hay mucho que pueda hacer. No tiene en sus conocimientos magia que fuese útil para rastrear a una persona y además tiene que cuidar de su tienda.
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Exhekar Tales II: El Tesoro Ancestral & La Bruja Glotona
FantasyUn artefacto más antiguo que la historia del mundo. Un grupo de personas curiosas que desean saber sus orígenes. Una bruja que devora todo a su paso. Esta historia habla del viaje de unos aventureros que desentierran los secretos del mundo en el que...
