Capítulo 3: [Viaje en el bosque] (3)

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Parte 3


Los Aspa(rr)ma son, en esencia, monstruos nocturnos que gustan de la caza. Su pelaje es tan negro como la noche, con seis ojos rojos, seis patas con garras y una larga cola peluda. Su rostro posee un largo hocico, el cual sostiene colmillos secretores de un veneno paralizante. En estos momentos, Kaljy está comprobando aquellas características, pues está siendo capturado por uno de ellos.

El pequeño Sofry se mantiene recostado en el suelo mientras observa a la manada de monstruos a su alrededor, observándolo. No hace falta decir que está siendo afectado por el veneno al recibir una mordida mientras escapaba.

«No me puedo mover, tampoco puedo hablar... ¿No es esto muy malo? ¡Ayuda!», piensa para sus adentros, no pudiendo hacer más que dejarse arrastrar por uno de ellos. Algo que había olvidado este niño era que los Aspa(rr)ma suelen llevarse a sus presas a su guarida, donde lo reparten en partes equitativas para toda la manada. Ciertamente no es un futuro que él quisiera tener.

—Ahm.

Luego de escuchar ese tierno sonido, la cabeza de uno de los monstruos desaparece, chorreando la sangre por todo el suelo y ensuciando a Kaljy. El resto de criaturas retrocede y gruñe al ver a una niña acercándose lentamente.

—Si le hacen algo a Kaljy, conocerán lo que es ser una presa —dice Kinna muy seriamente y con el ceño fruncido.

Una de las bestias se dispone a atacar, pero apenas se abalanza contra ella la mitad de su cuerpo desaparece, repitiéndose la escena anterior.

Los Aspa(rr)ma no son tan tontos como para no ver la diferencia de poder entre ellos y este individuo, por lo que dan media vuelta y huyen aullando y gimiendo, con el rabo entre las patas.

— ¿Estás bien? —pregunta la chiquilla, ya cerca del niño.

Kaljy sólo responde con un pequeño gemido ronco. La verdad es que eso es lo máximo que puede hacer en su situación actual.

—Supongo que sí...

«¡No lo estoy!»

Kinna no comprende el motivo por el que todos hayan escapado en diferentes direcciones. Se supone que ella era quien estaba a cargo de defenderlos de amenazas como aquella. Quizás no le tienen la suficiente confianza o no conocen a fondo sus habilidades.

— ¡Kraslin, ¿estás ahí?! —exclama, llamando a uno de los árboles del lugar. La chica-gato baja desde las ramas de uno de ellos y saluda nerviosamente, mirando sus alrededores para comprobar que no quedan criaturas, junto a ella se encuentra la Zhana que es la responsable del problema.

—Parece que el peligro ya pasó. —La chica-gato suspira de alivio, colocando una mano sobre su pecho y bajando sus orejas.

—Kraslin, necesito que me ayudes a llevar a Kaljy. Tengo que ver si los otros están bien.

Hasta ahora, el pequeño no había visto tanta seriedad y compromiso en la chica de su propia especie, por lo que está sorprendido por la responsabilidad de su compañera.

—Aeh —gime el pequeño, mostrando su admiración. Las palabras no pueden salir de su boca, por lo que se siente frustrado.

—Frauen vio a los orejones ir en esa dirección —comenta la personilla alada, apuntando hacia el Este.


***


— ¡Aaargh!

— ¡Muérete, bestia!

En las profundidades del bosque, Eomstyll aprovecha la armadura completa que lleva puesta para bloquear los ataques de los Aspa(rr)ma, deteniendo su avance, y su esposa, Sazguljend, les ataca desde atrás con magia de fuego.

Exhekar Tales II: El Tesoro Ancestral & La Bruja GlotonaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora