Parte 2
El crujir de la madera al ser quemada es el único sonido que se escucha en el bosque nocturno. Sobre la fogata preparada por los viajeros se encuentran trozos de carne empalada. El jugo de la grasa y la sangre caen poco a poco sobre el fuego como diminutas gotas de lluvia carmesí.
La presa de ese día fue capturada por Sazguljend, quien se percató de unos pequeños animales llamados Foriantes, que comían de los frutos caídos de los árboles sin ninguna precaución por sus alrededores.
El grupo completo disfruta de la cena antes de ir a dormir y asignar turnos de vigilancia.
— ¡Qué rica es esta carne! ¡Tan blanda que se deshace en la boca incluso si es asada! —exclama Tina mientras da un bocado, evitando que la grasa caiga sobre su vestido.
—Ciertamente, no se compara con los animales de nuestras tierras —complementa Megala.
—Las especies de Tina y Megala no vienen de Buntar, ¿verdad? —pregunta Kaljy, mirando con curiosidad a las dos chicas.
—No. La niña alada es una Talavalery, una especie que se le llama también como «ángeles» —responde Sazguljend.
— ¿Ángeles?
El pequeño abre sus ojos con sorpresa por el nuevo término, pronunciándolo repetidamente en voz baja para acostumbrarse a la palabra.
—Ah, supongo que no has escuchado mucho de ellos ya que rara vez se toca el tema —comenta Saz, viendo la reacción de los demás.
Kaljy ladea la cabeza, al igual que Kinna y Kraslin, quienes no saben de esa parte de la historia del mundo. Aunque Tina también parece interesada en lo que tiene que decir, a pesar de ser de aquella especie.
—Los «ángeles» son criaturas que ayudan a los seres divinos a mantener el mundo, especializándose en la migración de almas y el cuidado de estas.
— ¡¿Eres una persona tan importante?! —exclama el niño Sofry, mirando a Tina con admiración. Ella reacciona inflando su pecho y expresando una sonrisa orgullosa.
—No, claro que no. A los Talavalery se les dice así por su parecido con esas criaturas: la figura base que todas las especies inteligentes tienen, con alas emplumadas —responde Saz entre risas. La joven alada, por su parte, baja la mirada, como si hubiese perdido el interés.
— ¿Qué hay de los «demonios»? —pregunta de pronto Megala, interesada en el tema, lo que llama la atención de los presentes, puesto que hasta ahora ella no había interactuado con los demás de forma activa.
— ¿Los «demonios»? ¡Ah! ¡Eres una Shezenvalery!
— ¿Una qué? —pregunta Kaljy, pero es ignorado.
—Lo siento, no estoy acostumbrada a ver especies tan inusuales por estos lugares. —Sazguljend carraspea y continúa hablando—. Respecto a tu pregunta: los «demonios» son criaturas que se oponen al trabajo de los «ángeles», destruyendo o corrompiendo a las almas de las personas.
— ¿Como los dioses oscuros?
Kinna da un pequeño salto al escuchar esa palabra de la boca del pequeño de su especie.
—Sí, como ellos. De hecho muchos investigadores afirman que los llamados dioses oscuros no son más que demonios que buscan adoración.
—Así que desde siempre hemos sido comparados con ese tipo de seres...
Megala baja su mirada, mordiendo su labio inferior en una expresión deprimida. Seguido de ello, se levanta y se retira del grupo, recostándose en su tienda asignada para dormir.
ESTÁS LEYENDO
Exhekar Tales II: El Tesoro Ancestral & La Bruja Glotona
FantasiaUn artefacto más antiguo que la historia del mundo. Un grupo de personas curiosas que desean saber sus orígenes. Una bruja que devora todo a su paso. Esta historia habla del viaje de unos aventureros que desentierran los secretos del mundo en el que...
