POV ANASTASIA
Llevo a mi padre al despacho donde me dijo Cristian que podía hablar con él sin que nadie nos molestara. Tengo la certeza que él, sospecha muchas cosas y tengo miedo que se enoje conmigo por lo que voy a decir. Él siempre ha estado para mí y no creo que este muy feliz cuando sepa que hay otro hombre en mi vida y que planto su semilla en mi vientre.
Ambos nos sentamos y me mira.
-sé que eres una mujer adulta que puede escoger el riesgo a muchas cosas. Sé que eres una mujer fuerte y que puedes enfrentar cualquier cosa, incluso, las preguntas de un padre celoso- dice y suspiro.
-lo sé, pero, igual me da un poco de miedo escuchar esas preguntas salir de tu boca y tener que responderlas- digo. El suspira, pero asiente con la cabeza.
-¿Qué fue lo que paso entre Cristian y tú en esa isla?- sonrió. Directo al grano como siempre.
-de todo- digo. El frunce el ceño.
-especifica de todo- me siento como cuando era pequeña y hacia alguna travesura y tenía miedo al castigo y al regaño.
-bueno, creo que la frase que puede describir esa respuesta es, que del odio al amor hay un solo paso- digo y mi padre suspira.
-Ana, no voy a comenzar la tercera guerra mundial porque me digas algo que no quiero escuchar. Créeme que he trabajado psicológicamente por varios años para acostumbrarme a la palabra yerno. Es algo normal que existe en esta vida y no seré el único que pasa por eso. Así que, dime que fue lo que paso en esa isla. Quiero saber si estás bien y cuando nos podremos ir. Además, tengo que darte cierta información que no te va a gustar- dice y asiento con la cabeza.
-bueno, cuando ocurrió el accidente en el crucero, nos conocimos de una manera muy peculiar. Sabes que soy un poco torpe y he sido así siempre. Pues, cuando conocí a Cristian, choque con él en uno de los tantos pasillos que tenía el barco. Nos caímos mal. Eso es algo que él y yo te podemos afirmar sin ningún problema. Luego cuando llegamos a la isla, pues discutíamos como dos desconocidos y nos dijimos varias cosas feas. Era normal, ninguno de los dos nos conocíamos. Teníamos la esperanza de que nos rescataran antes de los primeros 15 días, pero cuando pasaron más de 30 días creo que los dos bajamos la guardia y empezamos a hablar de nosotros, de conocernos. Eso nos ayudó a los dos a poder entender al otro y hubo un cambio en nuestra forma de pensar y actuar- digo. Mi padre tiene el ceño fruncido y suspira.
-Ana no hay que se ciego para ver que entre ustedes hay algo. Desde que llegaste a esta casa has estado pegada a ese joven. No es que me caiga mal, pero, no lo conozco y ustedes no han pasado tiempo juntos en la cuidad. Es muy distinto comenzar una relación solo donde estuvieran los dos solos a empezarla en la ciudad. Además, ese joven es multimillonario y tienes muchas mujeres detrás de él. A parte, el sigue casado- dice y la que suspira ahora soy yo.
-lo sé. Sé que nos va a costar mucho, pero, ¿Quién ha dicho que el amor es fácil? Y quiero tener esa lucha- me levanto de la silla y me gano a su lado -papá, quiero sentir, quiero vivir esto. No creo que Cristian sea tan diferente como lo fue en la isla conmigo. Conozco sus arrebatos y su mal humor. Compendio sus frustraciones y se cómo manejarlo- digo.
-con sexo puedes manejar a cualquier hombre en este mundo- dice y mis mejillas están riojas.
-¡Yo no he dicho nada de sexo! Y no quiero hablar de eso contigo. No es fácil hablar ahora contigo como para hablar de mi sexualidad- digo y mi padre se ríe.
-sabía que llegaría ese día. Eres una mujer muy guapa con atributos que llaman al hombre a pecar, pero, me da miedo que llegue un idiota que lo único que quiere es simplemente sexo y luego dejarte. No me gustaría verte sufrir más de lo que has sufrido hasta ahora- dice y lo abrazo.
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60 Semanas
Hayran KurguDespués de 60 días en una isla desierta, regresan a la cuidad de Seattle. Recién están formando una familia. Cristian enterara hacer de todo para que ella este tranquila y se sienta amada pero, no todo es felicidad. La ex mujer de Cristian, hará c...
