-Familia, les tengo una maravillosa noticia... ¡Finalmente me voy a graduar!
Para mi madre y su padre fue una muy buena noticia y yo solo me preguntaba que habría hecho para pasar el examen que había repetido en varias ocasiones.
Sentí una pesadez en el estómago de solo ver cómo la abrazan y la felicitaban por eso, cuando hace menos de dos o tres días había desaparecido sin avisar nada a nadie. Es como si algo simple hiciera que ellos olvidaran todas la molestias anteriores que ella les había generado. Le demostraban que no importaba lo que ella hiciera siempre que tuviera buenas noticias ellos le celebrarían.
¡Diablos! No sé cómo pueden ser tan estúpidos. Empuñé el tenedor en mi mano hasta que no tuve más fuerza.
-Esto es genial, hay que celebrarlo, ésta noche haremos una cena con tus tías, mi amor.
Mamá le dió un beso en la frente y ella sonrió como la hipócrita que es.
-Me parece excelente, mamá. Aunque no creo que tenga la ropa adecuada, todo lo que tengo es antiguo.
Así mi perra hermanastra le decía mamá a mi mamá, es una falta de respeto aunque a veces pienso que la quiere más a ella que a mí.
Lo peor de todo es que me encargaron la cena.
-Sí hija en unos minutos te llevaré de compras.- Lo peor es que ella le decía hija y la complacía en todos sus caprichos. A mí sólo me quedaba respirar profundo y seguir haciendo la cena.
- Gabriela, espero que lo hagas bien.
Así de especial era mi madre conmigo. Me limité a siquiera contestar sin voltear a mirarla.
Los tres se fueron y yo continúe moviendo la salsa que estaba hirviendo como mi sangre y tarareando una canción.
Cuando todo estuvo listo enjuague mis manos y las sequé en el delantal, posteriormente lo retiré.
Caminé por el pasillo y regresé a la habitación, miré la puerta de la habitación de Carol. ¿Qué podría haber allí? Creo que ni siquiera mamá ha entrado. Creo que lo haré, algún día cruzaré esa puerta, por ahora solo cruzo la mía.
Un sorpresivo agarré me esperaba tras la puerta, por un momento me asusté ya que mi boca estaba tapada por sus manos, sin embargo reconocí su característico perfume ¿Cómo no hacerlo si lo he tenido tan cerca de mí y tantas veces? Con un movimiento de sus hábiles manos el espacio se redujo más entre los dos y pasé de tenerlo en mi espalda a tenerlo de frente.
Su aliento con un leve olor a vino se estrellaba mi cara y sus labios aún estaban enrojecidos por la bebida.
Lo amaba y lo odiaba al mismo tiempo o solo odiaba el hecho de que no era mío en totalidad. No lo miraba a los ojos, pero sentía como él buscaba los míos, la forma en la que sus dedos me tocaban delicadamente como su fuera un antiguo y delicado instrumento lentamente hizo que cediera sin poner resistencia alguna. Tenía preguntas que olvidé en medio de todo. Inclusive, podría llegar a pensar que estremecía mi cuerpo y gobernaba en mi mente.
Definitivamente sabía como entretenerme y sorprenderme.
Nos besamos tres o cuatro veces, no era suficiente, pero sabíamos que no era ni el lugar ni el momento indicado para hacerlo.
-Eso es lo que pasa cuando dejas la ventana abierta. -Dijo a un lado de la cama.
-No debes hacer eso, ahora no sabemos si alguien te vió. Podías tocar la puerta.
-No sería lo mismo.
-Tus arriesgadas sorpresas nos saldrán caro.
-Eso es seguro, tenemos que ser más discretos.
-Sí, ahora creo que debes irte deben estar por llegar y debes salir por la puerta como si fueras una persona normal.
Peiné su cabello despeinado con mis dedos, acomodé su camisa azul y sin mirarlo le dije - Vete.- Señalé la puerta que se había quedado abierta. Él salió sin mirarme.
-¡Espera! - Dije con la voz alzada y Damien se devolvió con una sonrisa en el rostro.
-¿Qué quieres?- Preguntó desde la puerta.
-Entra y siéntate allí. -Mire hacia la silla del ordenador. Me levanté de la cama nuevamente y cerré la puerta con seguro, puse música y él me miró raro. No sé lo que pasaba por su mente, pero la música era un método para que no escucharan que estaba hablando con alguien.
Me senté sobre Damien y la silla rechinó un poco, él aún no entendía nada. -Espero que no se te pare.
-¿Acaso crees que soy un adolescente descontrolado?
-Eso yo no lo sé, pero podría pregúntale a Carol.
-¿No prefieres comprobarlo por ti misma?
-¿Ahora?
-¿No te sientes capaz?
-¿Me estás retando?
-¿Qué crees?
-¿Quieres que lo haga?
-Señorita, haga el intento.
-No, gracias.
Tocaron la puerta agresivamente Carol gritó mi nombre.
-Ve al baño.- Me levanté, baje el volumen y como ya Damien estaba en el baño, abrí la puerta un poco.
-Dime. - Hizo una mueca y me miró sobre sus lentes.
-Que música más espantosa.
-Ok. -Cerraba la puerta y ella puso su pie.
-¿No ha venido nadie preguntando por mí? -Dijo en voz baja y estaba un poco nerviosa.
-¿Alguien cómo quién?
-Ok, no ha venido nadie. - Ni me miró, se dió la vuelta en entró a su habitación. Me pareció un comportamiento raro, pero dejé a un lado esa loca y sus problemas. Abrí la puerta de baño para decirle a Damien que saliera, pero ya se había ido por la ventana.
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Mi Otra Yo
Dla nastolatkówConmigo se confirma el dicho de "Las apariencias engañan" pues soy una chica tranquila hasta que la puerta de mi habitación se cierra.
