Suposiciones.💭

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Ela me miró, pero no como siempre, quitó mis manos de su cara. No sé porqué no dijimos nada solo nos miramos.

Fue demasiado raro y preferí levantarme de allí. Ela se limpió los labios y volvió a su cuaderno, después de estudiar por dos horas caímos rendidas en la cama aún era temprano y tomamos una ciesta.

Desperté con una pierna de Rafaela sobre mi estómago, todas las almohadas estaban en el suelo y parte de mi cuerpo también, me dolía el cuello.

Me levanté y empecé a mirar por la ventana, ya estaba anocheciendo. Los niños jugaban en la calle, habían personas corriendo y paseando a sus perros.

Me asusté un poco cuando unas manos me rodearon, pero en seguida supe que era Rafaela porque sería sus pechos en mi espalda. Me dió un beso en la mejilla y me dijo.

-Buenas noches, amor. -Yo retiré sus manos y la miré fijamente.

-¿Qué te está pasando, Rafaela?

-Nada. ¿Por qué te asustas de esa manera? -Se rió como si lo que había hecho era una broma.

-No vuelvas a hacer eso, es muy raro. —Me puse un abrigo sobre la ropa que tenía y salí de la habitación.

Tenía hambre así que fuí a buscar algo para comer en la cocina y desde allí escuché unos susurros, me pegué un poco a la pared para escuchar lo que mamá y la tía Mara hablaban.

-En serio, Mara. De verdad la aprecio, pero ya ni su padre sabe que hacer con ella. Es un maldito desastre. Temo que sea una mala influencia para Gabriela.

-Eso no lo dudo. ¿No han considerado enviarla a un lugar donde la puedan corregir?

-Camilo ha querido enviarla a algún lado, pero yo pienso que es demasiado drástico. Es solo una adolescente corrompida con aires de rebeldía.

-¿Sí, pero hasta cuándo seguirás tolerando esta situación?

-No lo sé, volveré a hablar con Camilo.

La tía Mara se movió un poco en su silla lo cual hizo que saliera de allí olvidando por completo la comida que tomaría. Antes de entrar a mi habitación escuché el secador de pelo encendido en la habitación de Carol así que la posible interna había llegado.

Cuando entré no vi a Rafaela así que probablemente estaba en el baño. Efectivamente después de unos minutos salió, sus ojos estaban un poco enrojecidos, pero le reste importancia.

-Gabriela, mis padres vendrán a recogerme. Siento mucho lo de hace un rato, no creí que te fuera a molestar tanto.

-Pues ya lo sabes. Aunque fuí un poco agresiva, es que me asustaste un poco.

-¿Qué, te da miedo que te toque?

-No, no quiero que me toques.

-Ok, está bien, no es como si me gustaras porque obviamente no es así.

-Claro que no, eso está descartado.

-Demasiado. Me voy a la sala.

La acompañé hasta la puerta donde de la otra habitación iba saliendo Damien. ¿Por qué no me dijo que estaba aquí? Creo que hasta Rafaela se quedó observándolo como idiota. Retiramos a vista cuando Carol apareció detrás de él.

-Mi mensajera y su amiga con miopía.


La ignoramos por completo y fuimos hasta la sala.

-¿Es el novio de Carol?

-Sí.

-¿No te parece que está hermoso?

-¿Qué? Obviamente no.

-Tal vez no te parece lindo porque es el novio de tu hermana.

-No me parece lindo porque no lo es.

-Entonces supongo que con el que estás saliendo es más lindo que él.

-No estoy saliendo con nadie, Rafaela.

-Ahí vamos de nuevo. ¿Por qué aquella vez dijiste que irías a mi casa y en realidad no fue así? Además me lo habías mencionado.

-Sí, pero eso ya acabó.

-¿Ah, en serio? No sé porqué lo niegas y crees que soy lo suficientemente idiota como para creerte. Debe haber una razón para que lo niegues tanto.

—Me mareas con tus suposiciones.

—No me digas que es alguien de la escuela.

—No es alguien de la escuela, que asco.

—Acabas de admitir su existencia. Si no es alguien del instituto ¿Es algún familiar?

—¿Tú estarías con alguien de tu familia?

—Pues, no.

—Yo tampoco.

—Entonces lo acabas de conocer.

—Sí.

—Interesante... Algún día tendrás que hablar.

Giré los ojos y me fijé de nuevo en Damien estaba en la entrada próxima a la sala dándose una afectuosa despedida con Carol. Lo admito, fue repugnante. Él no me miraba, pero yo lo veía atentamente y esto Rafaela no lo pasó por alto.

—Lo miras así y según tú no te gusta.

Una de las razones por las cuales no quiero tener amigas es que creen que deben saberlo todo de mí y eso no es así, necesito tener mis secretos y la mayoría de la gente no sabe observar sin hablar.

Justo después de que Damien se fuera llegaron los padres de Rafaela que gracias a Dios se la llevaron, era una invasión total de mi espacio y yo no quiero eso.
Volví a mi habitación porque prefiero estar allí que en cualquier otro lugar de esta casa.

Mi Otra YoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora