Narrado por Damien
Gabriela se veía tan bella con aquel vestido de tela amarilla, no muy ajustado a su cuerpo de curvas que para mi son perfectas., era como un gran girasol que resaltaba en la opaca cafetería.
No pude dejar de pensar de que, antes de verla en aquel lugar, había estado escuchando la canción Yellow de Coldplay en la radio del auto. Tengo por seguro, que para siempre aquella canción me haría evocar la sensual adolescente que tenía justo frente a mí.
Gabriela era la gran beldad.
El tono de su vestido hacía un calculado contraste entre su piel canela y los rizos marrones que caían sobre sus hombros. Tenía un rostro que se me antojaba. Nariz leve, boca apetecible, cejas pocas, pero marcadas y unos bellos e intensos ojos de color oscuro que parecían verlo todo.
-¿Vas a pedir algo? -dije, tratando de no lucir nervioso.
-Sólo un refresco -replicó, con una voz calmada.
Centré mi mirada en ella. Gabriela se dio cuenta de que la observaba y sostuvo la mirada con una sonrisa de desafío.
Ambos sabíamos para que habíamos llegado hasta aquel sitio cuidadosamente elegido para que no hubiera ninguna persona conocida.
Lo supe desde el primer momento, había sentido una conexión con aquella joven de risa fácil, actitud coqueta, aunque aparentaba lo contrario.
-Lo siento -dije-. Necesito ir al baño.
A ella no pareció importarle quedarse a solas un momento. Tal vez se iba a entretener hablando con mi reemplazo (Emir).
Me levante de la mesa y caminé confuso hacia el baño de hombres. Ya frente al espejo no sabía ni porqué había venido aquí, solo necesitaba escapar de ella que me consumía con tan solo mirarme.
-Esto es incorrecto-Me repetí, pero esta vez fuera de mi mente.
Todo parecía tan inofensivo desde afuera, solo vería a Gabriela de vez en cuando, sin embargo ahora y aunque sea ridículo a veces siento celos de su amigo.
Me recordé a mí mismo que nunca había engañado a Carol con nadie. A pesar de que ella no es perfecta, no se merece esto tampoco. Pero es que en Gabriela hay algo más que con Carol., yo quería disfrutarla a pesar de que ella solo me desee casualmente.
Abrí el grifo, me moje las manos y las sacudí.
Sali del baño.
Gabriela me esperaba sentada en la mesa, tenía su celular en la mano y cuando me vio lo metió en su cartera de nuevo.
Estaba hablando con él, lo sé.
Ella se puso de pie y sin darme tiempo de reaccionar, Gabriela se inclinó un poco y llevó sus brazos a mi cuello.
Nuestros labios se unieron. Fue un instante mágico en que sentí que el mundo entero se esfumaba y solo podía concentrarse en la sensación suave de aquella boca sobre la mía. El perfume de Gabriela me embriagaba mientras sentía su cuerpo perfecto pegado al mio.
-No esperaba que hicieras eso.-Dije.
-¿Te molestó? -preguntó Gabriela con un rostro travieso.
Decidí dejarme llevar llevar por la travesura.
-Estuvo bien -dije-. Aunque podría mejorarse.
Ella se inclinó hacia mi de nuevo.
-Podemos intentarlo -murmuró, mientras llevaba su boca nuevamente hacia mis labios.
Incline mi rostro hacia el de ella y nuestros labios se encontraron. Fue aún más electrizante que el anterior. Gabriela cerró los ojos como para concentrarse en aquella sensación que nos envolvía a ambos. Ella bajó las manos y se aferró a mi espalda, apretando con fuerza, como si deseara fundirse con mi piel. Entonces mordí el labio inferior de Gabriela con delicadeza y lo hale con dulzura. El cuerpo de ella pareció tensarse y exhaló un gemido de placer que me trastorno el sentido.
De pronto, sonó el celular.
Me separe de Gabriela y esta tomó su teléfono para responder:
- Mama, estoy de camino a casa, llegaré pronto, ok... Nos vemos.
Me miró haciendo una mueca con los labios, como si me dijera: Ya sabes, es mi complicada madre.
-Creo que tengo que irme. -dijo.
-Lo sé. -replique.
Ella se inclinó y adornó mi rostro con un último beso. Tras verla partir llevé mis manos a mis labios que aún conservaban su esencia.
Beldad: es un antiguo vocablo del idioma español actualmente en desuso que indica una belleza femenina muy destacable.
ESTÁS LEYENDO
Mi Otra Yo
Teen FictionConmigo se confirma el dicho de "Las apariencias engañan" pues soy una chica tranquila hasta que la puerta de mi habitación se cierra.
