Después de verlo ir volvió mi inquietud, por una parte de mí no sé a que grado lo quería y la otra restante lo odiaba, el problema con mi odio es que no toda la culpa es de él porque ya sabía lo que implicaba estar con él cuando tenía una relación, si tan sólo no lo hubiera seguido hasta la biblioteca, si no me hubiese fijado en él todo habría sido distinto y menos complicado., en ocasiones las mejores cosas son aquellas que son más complejas, pero en este caso lo simple sería la mejor opción. Si tan solo no le hubiera gustado.
El hubiera siempre se quedará en el pasado cuando ya no hay forma de retroceder y cambiar las cosas.
De la tarde rápidamente llegó a la noche y aún no conseguía salir de mis pensamientos. Me levanté de la cama, cerré la ventana y fui hasta la cocina a ver que sucedía. Afortunadamente Carol no estaba y agradecí al cielo por eso. En su lugar estaba Camilo cocinando, estaba de espaldas y no se daba cuenta de que lo veía. Es raro ver al que una vez fue tu profesor haciendo tu cena.
—No te enseñaron que es malo observar a las personas.— Dijo.
—No me lo habían enseñado.
—¿Dónde están?
—Tu madre está fuera y Carol se fue ¿a dónde? No sé.
—No me interesa saber donde está era niña malcriada.
—Me gustaría poder decirte que aquello que dices es una mentira.
—No lo es, en realidad no le digo lo que es su hija por respeto a usted.
—¿Y tú qué eres?— Probablemente en algún punto yo sea igual que su hija, pero versión sumisa.
—No sé lo que soy, sólo sé lo que hago y sepa que soy muy diferente a ella.
—Bien. ¿Vas a cenar con nosotros?
—Me temo que no, estoy estudiando.—No me contestó solo se volvió al ver lo que estaba cocinando, mientras yo tomé puras cosas no nutricionales para llevar a mi guarida.
No sé como quedé dormida entre todas mis bolsas vacías de dulces, sólo sé que al despertar tenías un terrible dolor en el estómago que me llevó rápidamente a vomitar, no recordaba la última vez que había pasado, se me había olvidado aquella horrible sensación, creo que aún estaba medio dormida porque no podía enfocar bien nada, me repugnaba todo lo que había comido, me levanté con cuidado y me intente ver en el espejo con mi vista borrosa que poco a poco aclaraba. Estaba horrible, mi cabello era un desastre, tenía restos de chucherías en mi ropa y cara, es como si ni hubiera dormido en 4 días, tenía tanto sueño que creí que estaba despierta de madrugada, pero mi gran decepción fue ver que tenía el tiempo contado para llegar a tiempo a la escuela. Creí que todo mejoraría con un baño, pero lo único realmente bueno que sucedió es que ya estaba librada de la tenebrosa idea de ser madre, allí estaba mi querido periodo, gracias Dios. Nunca había estado tan feliz de verlo.
Desde entonces aunque mi malestar no mejoraba, yo hice todo con más ánimo, hasta me tomé el tiempo de peinarme como "una niña decente" cantaba mientras me alistaba. No me gusta tomar medicinas, sin embargo, siempre hay una excepción, me dije a mí misma mientras tomaba una pastilla efervescente disuelta en agua.
En ese momento me prometí nunca volver a comer esa basura, mientras recogía las bolsas de mi cama. Por último me agregué perfume y cerré la puerta.
Fui directamente a la cocina y allí estaban todos.
—Buenos días.— Dije y mi madre contestó de la misma manera.
Ella había preparado pancakes, pero por alguna razón ni los quería ver, a pesar de que eran mis favoritos.
—¿Gabriela, cuántos vas a querer?— Preguntó mientras le servía café a Camilo.
—Ninguno mamá, en realidad no quiero nada. — Todos se voltearon a verme cuando escucharon que los rechazaba.
—¿Te sientes bien?
—Sí, es que no tengo hambre.— Dije con media sonrisa.
—Que raro, pero debes comer algo. Te haré un sándwich por si después te arrepientes.
—Gracias, pero apurate, son las 6:40.
—Deja tus nervios, es solo un exámen.— Agregó Carol. No debió abrir la boca.
—¿Sólo un examen? Es sólo un niño y una estúpida boda, no hay necesidad de llamar la atención de mala manera, de hecho en unas semanas no tendrás que abrir tu estúpida boca ya que tu panza se encargará de todo.
Salí de la cocina sintiéndome la más perra del vecindario, sabía que esto me iba a costar unos regaños de mamá, pero lo valió.
Hola, si te gusta la historia déjame saber con tus comentarios o votos. Chaos.🌻
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Mi Otra Yo
Ficțiune adolescențiConmigo se confirma el dicho de "Las apariencias engañan" pues soy una chica tranquila hasta que la puerta de mi habitación se cierra.
