No me llamas, voy a tu casa y me ignoras, solo falta que me pongas la orden de restricción. ¿Qué debo hacer? —Ahora estoy conociendo la parte dramática de Emir
-No te estoy ignorando, es solo que... —Soy buena inventando excusas, pero no se ocurre nada.
—Me estás evadiendo, ya no me ves de la misma forma que antes.—Su pésima voz de sufrido actuada al otro lado del teléfono, me hacía reír.
—Claro que sí, eso no va a cambiar.
—Es decir que te sigo gustando.
—¿Qué? ¡No! ¿Quién te dijo eso?
—Tus ojos.
—Que ridículo eres... No me gustas.
—A ti te encantan los ridículos. Es más, te invito a un café.
—Mejor invítame a un ron.
—Pero no tomas.
—¿Seguro?
—¡Gabriela!
—Emir, sabes que no lo hago.
—Eso no lo sé, también me dijiste que no hacías otras cosas y me sorprendiste.
—Si te refieres a la vez que estuvimos juntos... Mejor no hablemos de eso. Le hice una seña a Damien para que cerrara la puerta después de entrar.
—¿Te es incómodo hablar de eso?
—Sí. — La verdad es que no, pero tocaré ese tema frente a Damien.
—Eres una gran mentirosa.
—Lo dices y no sabes cuánto.
—Eso quiere decir que de verdad me seduciste para acostarte conmigo y luego dejarme cómo un trapo viejo.
—Tal vez sí, tal vez no.
—Oye, te tengo que dejar, pero mañana si contestas el teléfono me cuentas si Dios hizo un milagro en Carol.
—Ojalá, buenas noches.
Colgué mientras veía a Damien hacer nuevas de desagrado.
—Ya terminaste de hablar con tu ¿amigo?¿novio? No sé que son en realidad.
—No te debe importar qué somos.
— De acuerdo, ya no preguntaré sobre tu novio.
-¿Qué haces en mi habitación? Tu futura esposa está por llegar.
—¿Celos?
—Obviamente no, pero se llama discreción.
—Sal. — Me levanté y le abrí la puerta. Tenía que hacer lo correcto aunque sea por un momento, ya la situación había estado bastante tensa con Ela, de hecho creo que sospecha algo y también sé que Damien lo notó, ahora creo que será más precavido ya que siempre se ha comportado como si no le importara que nos descubrieran.
Salí de la habitación también y me senté próximo al mueble dónde el estaba, así creerían que lo había tratado cómo la visita que era.
Era tan extraño y aburrido estar cerca de la persona con la que tienes un aventura y no poder ni siquiera hablarle cómo quieres.
Minutos después ya habían llegado, no había visto a Carol antes de que se fueran a la iglesia, pero por primera vez la vi vestida... ¿diferente? Fue raro y aunque no es fácil de admitir... ¡Diablos! Se veía bien y elegante su ropa la hacía ver cómo lo que no era.
Yo en cambio junto a ella era cómo la Cenicienta del momento. Tal vez este amargo que se siento en mí, no hubiera nacido si Damien no la viera con esa extraña mirada de sorpresa combinada con no sé, tal vez amor.
Ahora se estaban besando, lo encuentro muy desagradable, pero no puedo gritar ¡Suelta a esa perra!
—Familia, es una gran sorpresa encontrar a Damien aquí, pero creo que aguantó esperar hasta mañana para darles las buenas nuevas.
—¿A qué te refieres?— Preguntó mamá con una sonrisa. Algo me hace pensar que esto no es mucha sorpresa para ella. Damien no hallaba como evitar mi mirada. ¿Qué significa esto?
—Hace un mes desde que decidí cambiar mi estilo de vida y mejorar, ya que definitivamente encontré al indicado.— Sus poros esbozaban felicidad y yo seguía la misma cara de signo de interrogación, pero con la sensación de que algo no muy bueno estaba a punto de pasar y lo confirmé cuando de sus labios salieron las palabras:
—Estamos comprometidos. —Dijo rápidamente con su voz aguda, estiró su mano y pude ver el anillo en su dedo anular.
Y pensar que unos minutos antes la había llamado futura esposa de Damien y tenía razón sin saberlo.
No me siento lo suficientemente hipócrita cómo para sonreír y fingir alegría, sin embargo debía hacerlo.
—¡Felicidades! —Dije con una voz aguda muy fingida— Supieron guardar bien el secreto.
Nunca en mi vida había abrazado a Carol, pero esta vez lo hice, le dí el abrazo de Judas.
Me gustaría gire hacia dónde estaba Damien justo frente a ella y agradecí que nuestras miradas solo nosotros la entendíamos.
Damien, bienvenido oficialmente a la famila.
—Gabriela, gracias.— Contesto, Carol
Busqué una excusa para salir de ahí rápidamente, no sé si fue muy buena, pero por lo menos me sirvió.
No debería afectarme tanto si él y yo no teníamos nada serio, pero es sabido que los sentimientos iban a interferir y al parecer fue solo a mí porque él se casará con ella y yo solo era la segunda opción.
¿Qué se supone que debo sentir?
¿Debo enojarme porque no fue sincero? Creo que no ya que sabía que esto podía pasar.
Antes solía considerar las lágrimas un signo de debilidad, pero de un tiempo hacia acá las veo cómo un modo para sentirse mejor.
He llorado por horas cómo idiota hasta quedarme dormida y está vez no funcionó., Desperté con la misma incomodidad y los ojos hinchados.
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Mi Otra Yo
Teen FictionConmigo se confirma el dicho de "Las apariencias engañan" pues soy una chica tranquila hasta que la puerta de mi habitación se cierra.
