Sueño.🌙🌠

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-Gabriela, escucha. Carol está aquí, no puedes venir, tendremos que vernos en otro momento hoy pasaré el día con ella, te lo compensaré.

Escuchaba como del otro lado del teléfono Damien hablaba casi susurrando. Ella estaba ahí, escuchaba su voz y él de vez en cuando decía algunas cosas que no veían al tema solo para no levantar sospechas.

-Damien, no te estreses te dije que no estás comprometido y mucho menos obligado a estar conmigo.

-¿Y qué vas a hacer, buscar a otra persona para que te haga compañía?

-Eso no es problema tuyo, además te dije que te avisaría.

-Eso está tomando un rumbo extraño.

-Está tomando el rumbo que tú y yo queremos.

-Que te diviertas con tú novia, ah y por favor dile que le avise ella a mamá porque yo no soy su mensajera.

Colgué la llamada y entré a casa, no pude reunirme con Rafaela porque iría a una conferencia de ciencias con sus padres. Ella es una inadaptada como yo, sin embargo ella siente fascinación por eso.
Ésta sería mi última tarde sin clases, ya mañana nos reintegramos pues los arreglos de la escuela terminaron. Terminé la exagerada cantidad de trabajos que dejaron los malditos profesores por nuestros días libres.

-¿Gabriela, dónde estabas? -Mamá estaba detrás de la puerta con los brazos cruzados y sus labios encogidos pretendiendo qué temiera por su reacción.

-En la casa de Ela. -Dije. Después de todo no estaba mintiendo.

-Sus padres me avisaron que no estarían en casa. -Eso lo sabía antes que ella.

-Mamá, yo no sabía que no estarían y entonces fui, pero me dijeron que no había nadie y volví a casa. ¿Necesita más evidencias? ¡Póngame un localizador!

-¿Qué te está pasando Gabriela, por qué le alzas la voz a tu madre. - El papá de Carol vino al rescate.

-Por favor, no se meta en esto. ¿Ya sabe dónde está su hija?- Se quedó en silencio. - No lo sabe, preocúpese por la perra que está criando y a mí no me joda.

Se escucha execelente en mi mente. Mamá y Camilo se quedaron viéndome al notar que no decía nada y entonces hablé finalmente.

-Sé que tardé mucho, pero es que después de que me enteré que no estaban preferí venir a pie ya que el camino no es muy largo.

-Bien, para la próxima ocasión me avisas cuando tiempo vas a tardar. -Agregó mi madre mientras caminaba hacia la sala.

-Está bien. - Con una falsa y descomplacida sonrisa volví a mi habitación. Cerré la puerta detrás de mí, me quité los zapatos, retiré mi sostén por debajo de mi ropa después lo tiré sobre la silla del computador desabroché un poco mi camisa y me lancé sobre la cama. Me sentía cansada así que cerré los ojos y escuché el silencio.

- ¿Irás conmigo? - Dijo Rafaela mientras agitaba su mano frente a mi cara. -¿Qué es lo que tanto piensas?

-No pienso nada. -Dije rápidamente. -¿A dónde vamos? - Pregunte.

- A la fiesta.- Respondió.

-¿Qué fiesta? - Aún no captaba muy bien todo. ¿Yo en una fiesta?

Me miró extrañada, pero yo sostuve la mirada confundida.

-La que organizó Carol, niña. - Respondió mirándome a través de sus lentes transparentes como si se preguntara: ¿Qué le sucede?

No recordaba nada sobre una fiesta y menos que Carol nos invitara ¿Desde cuándo Rafaela estaba tan activa socialmente?

-Estas loca. -Comentó- ¿Sabes? Estarán sus compañeros de escuela.

-¿Cuándo será eso? - Pregunté.

-Ahora. - Dijo.

Luego salimos y fuimos en el auto de Carol hasta el lugar. Sí, ella tenía auto y yo no.
Había una cantidad de gente. Algunos los conocía de nombre y por los escándalos que habían hecho en la escuela, como a Ana Herrand, últimamente era muy conocida: Todo eso por estar en la pelea del año. Duró una semana expulsada luego de que casi matara a una compañera a golpes.

Todos eran tan parecidos en su forma de vestir y actuar, me sentí un poco rara porque yo era tan diferente a ellos con su típica ropa colorida de adolescente. Me sentía muy incomoda, Ela me dejó sola cuando encontró a un grupo de chicos que yo no conocía.

Quise encontrar un rincón en donde estar tranquila, pero fue imposible. El salón estaba invadido completamente. Entonces salí a el jardín de aquel lugar, la música se escuchaba lejos y solo habían algunas personas. Me senté en un banco no muy alejado del salón y allí estuve mirando el panorama.

-¿Todo bien?- Preguntó. Al verlo ocupando el espacio vacío a mí lado se presentaron como siempre una serie de pensamientos mezclados: ¿Qué se supone que debo hacer? Soy tan estúpida ¿Esto es lo que querías? Lo tienes aquí en frente ¡Háblale! Él me observaba esperando una respuesta de mi parte. ¿Por qué estoy nerviosa si Damien me habla?

-Sí, todo está bien. Es solo que no estoy acostumbrada a todo eso. -Contesté mirando hacia el suelo.

-Creí que aquí serías tú parte atrevida.

-Creo que eso solo se presenta cuando estoy sola.

-Ven. -Se levantó del asiento y me extendió la mano para que me levantara, no entendía nada pero aún así lo seguí.

Me dí cuenta de que nos estábamos alejando un poco del salón, pero estaba con él y eso era lo importante. Entramos a un baño que estaba en el enorme patio, nos metimos a uno de las cabinas de y cerramos la puerta.

-Te encanta actuar, Gabriela. - Me tomó de sorpresa cuando sus manos rodearon mi cintura.

-No más que a ti, Damien. -Me di la vuelta para quedar frente a él. Nos miramos por unos segundos como si ambos supiéramos lo que el otro quería, su aliento y el mío se mezclaron haciendo que nos besáramos hasta quedar sin respiración.
Él retiró el abrigo que cubría mis hombros y mi espalda ya que mi vestido dejaba esa parte descubierta. Metió sus manos bajo mi vestido y deslizó mi
Ropa interior hasta que quedó en el suelo.

Él se sentó sobre el inodoro y bajó sus pantalones dejando ver todo lo que escondía allí me senté sobre Damien y empecé a sentir como su virilidad se adentraba en mí provocando en mí una sensación de calor en todo el cuerpo mientras jadeabamos

- Gabriela. -Abrí los ojos un poco ya que la luz de la tarde abundaba en la habitación. Mamá seguía tocando la puerta y yo le contesté con la voz un poco ronca, me levanté descalza caminé hacía la puerta. Mientras caminaba sentí algo húmedo entre mis pantalones. Lo entendí, todo era un sueño.

-Sí, mamá. -Finalmente dije con la puerta entreabierta.

-¿Qué estás haciendo? -- No me miraba porque estaba buscando más allá, como si yo ocultara algo en mi habitación. Abrí la puerta y dejé que observara todo.

-Estaba durmiendo. -Dije

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